Mariana Gil Juncal
Miércoles 22 de Julio de 2026
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Rubén Ruffo lleva más de 30 vendimias en Santa Julia y hoy lidera una de las apuestas más audaces de la Familia Zuccardi: elaborar vinos naturales a escala sin traicionar la categoría.
Cuando Rubén Ruffo estudió enología, le enseñaron a controlar, estabilizar y preservar. Hoy, después de tres décadas al frente de Santa Julia, hace exactamente lo contrario, o casi. El enólogo que construyó su reputación con perfil bajo y vinos que hablan solos se animó a desafiar sus propias certezas: elaborar vinos con mínima intervención en una bodega que no es pequeña ni artesanal, y demostrar que la escala y la filosofía natural no son incompatibles. "La naturaleza es sabia", dice, "pero si no se la vigila, a veces resulta inexorable".
Yo diría que, si bien es una tendencia actual, no creo que sea pasajera si no que ha llegado para perdurar por un largo tiempo, porque en vista a las prestaciones de las nuevas bodegas se pueden elaborar vinos con baja intervención y menores defectos o riesgos.
Me atrajo el desafío de elaborar vinos que, en algunos sentidos, contradicen a la mayoría de los cuidados que aprendí en mis estudios de enología. Te enseñaban cómo cuidar un vino estabilizando o haciendo agregados para que perdurara en el tiempo con pocos cambios y con una visión más orientada desde la sanidad y conservación de los alimentos, en vez de aprovechar las propiedades naturales que tienen los vinos para su propia conservación.
En general tratamos de ser bastante rigurosos con la idea de agregar lo menos posible. Con mi equipo siempre estamos tratando de buscar nuevas opciones para resolver los desafíos que se nos van presentando sin intervenir con agregados. Por supuesto, siempre la premisa es la calidad y cada situación se plantea y se estudia. Eso es lo nuevo en esta forma de elaborar vinos. Hay que hacer uso de todos los conocimientos de enología o buscar las respuestas que nos puedan faltar.
Hacemos control de temperatura y esa es una de las claves para lograr vinos sanos: control de temperatura de fermentación para que no haya desvíos, control durante la etapa de fermentación maloláctica para que se produzca rápida y completamente y, por ultimo, control de temperatura de conservación para evitar oxidaciones prematuras o desarrollo de microorganismos indeseables. En el caso de la filtración, no hay mayores inconvenientes en no llevarla a cabo porque estamos hablando de vinos microbiológicamente estables.
Básicamente es importante iniciar la fermentación rápidamente, cuidar la fermentación maloláctica, preservar la higiene en todas las instalaciones y hacer una incorporación de oxígeno cuidadosa durante todos los movimientos.
En nuestro caso, las modificaciones en los viñedos fueron anteriores a la decisión de hacer vinos naturales y ocurrió cuando comenzamos a trabajar con viñedos orgánicos. Para los vinos naturales el desafío es elegir las mejores parcelas y encontrar las fechas adecuadas de cosecha para cada variedad.
Creo que ambos: hay consumidores de vinos de alta gama, pero también hay consumidores ávidos de sabores nuevos o proyectos que cuenten una historia.
Ahora, en el mundo de las redes sociales, hacer vinos con packaging atractivos es muy importante, especialmente tratándose de vinos de estilo joven y frescos. No quiero decir que sean vinos exclusivos para jóvenes, sino que son vinos que se disfrutan mucho cuando son jóvenes, pero sin que eso signifique que no se pueden guardar. En las condiciones adecuadas tiene la misma longevidad que cualquier vino de su categoría de calidad.
No debería haber tensión. Yo siempre digo que la enología tiene que ser una buena combinación de ciencia y tecnología con una parte creativa. Eso diferencia al vino de otras bebidas industriales.
La oportunidad de Santa Julia es la posibilidad de refrescar la marca y potenciar uno de nuestros principales pilares, que es la innovación. Nuestro objetivo no es competir con otras marcas si no desafiarnos a nosotros mismo a producir primero y luego ofrecer al consumir nuevos productos con alta calidad.
Esta categoría, si se quiere hacer bien, demanda mucho trabajo y cuidados especiales, que limitan la producción masiva y que condicionan el precio. No veo la posibilidad de hacer vinos naturales a gran escala y a muy bajo costo. Nuestro desafío es mejorar cada vez más la calidad y hacer, únicamente, el volumen que seamos capaces de elaborar bien.
En la exportación hay un gran mercado y en el mercado local es una forma de introducir a nuevos consumidores al mundo de vinos orgánicos y no solo naturales.
Me imagino que ocuparan un lugar central donde podremos seguir mostrando una parte de la alta gama de Santa Julia.
Le diría que es un gran desafío, que hay que estudiar mucho para intervenir poco y que no hay que confiarse. La naturaleza es sabia, pero si no se la vigila a veces resulta inexorable.
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