Viernes 17 de Julio de 2026
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El Comité de Asuntos Escoceses del Parlamento británico abrió este jueves, 16 de julio, una investigación sobre el futuro del whisky escocés para analizar cómo están afectando al sector la política comercial, los aranceles y la regulación interna en Reino Unido.
La comisión parlamentaria examinará la situación del whisky escocés y estudiará de qué manera las negociaciones sobre acceso a mercados y política comercial influyen en sus exportaciones. También revisará el efecto de las presiones regulatorias y operativas dentro del país, entre ellas el aumento del precio de la energía, la falta de mano de obra y la implantación del sistema de devolución y retorno de envases, conocido como Deposit Return Scheme.
El Parlamento británico recuerda que el whisky escocés es uno de los principales productos de exportación de bebidas del Reino Unido y una actividad con peso económico en Escocia. La industria aporta miles de millones a la economía y sostiene 41.000 empleos en todo el territorio escocés, con especial presencia en zonas rurales.
La exposición exterior del sector es alta. En torno al 90% de la producción se vende fuera del país, en mercados como Estados Unidos e India. Esa dependencia hace que el negocio quede muy expuesto a los aranceles, a los acuerdos comerciales y a la evolución de los mercados internacionales.
Los datos citados por la comisión reflejan un deterioro reciente de las ventas al exterior. Tras alcanzar un máximo de 6.200 millones de libras en 2022, las exportaciones de whisky escocés bajaron a 5.600 millones en 2023 y siguieron cayendo en los primeros meses de 2024.
La presidenta del Comité de Asuntos Escoceses, Patricia Ferguson, afirmó que el whisky escocés es uno de los productos emblemáticos del Reino Unido y una exportación básica para muchas comunidades, sobre todo rurales. Ferguson añadió que la industria opera en un entorno más difícil por la incertidumbre comercial, el aumento de gastos y la presión regulatoria dentro del país.
La diputada señaló además que la investigación revisará qué opciones tiene el Gobierno británico para lograr que el sector se beneficie de alivios arancelarios y del conjunto de su política comercial. También analizará, dijo, cuestiones internas como el sistema de devolución de envases, los problemas de personal y el encarecimiento energético.
La comisión ha pedido aportaciones por escrito a empresas, asociaciones y especialistas vinculados al sector. El plazo para presentar esas pruebas termina el próximo 18 de septiembre.
La apertura de esta investigación puede tener efectos más allá del whisky escocés. Al tratarse de una de las mayores exportaciones británicas de bebidas alcohólicas, cualquier cambio en aranceles, acceso a mercados o cargas regulatorias podría anticipar ajustes con impacto sobre otros productores de licores y sobre los costes operativos del conjunto del sector.
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