Europa concentra el 42% del enoturismo mundial

Bodegas y destinos prevén más ingresos por visitas, ventas directas y paquetes premium

Miércoles 17 de Junio de 2026

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El enoturismo moverá 138.400 millones de dólares en 2033, de acuerdo con una proyección de Persistent Market Research difundida este mes de junio. La firma prevé además un avance medio anual del 13% entre 2026 y 2033, impulsado por un cambio en las preferencias de los viajeros, que buscan experiencias más ligadas al territorio y menos centradas en las visitas convencionales.

El estudio sitúa las catas, la participación en vendimias y las rutas en bicicleta entre las actividades que están empujando esa evolución. Persistent Market Research sostiene que las visitas a viñedos están dejando de ser una opción minoritaria para ganar peso dentro del negocio turístico internacional.

Europa mantiene la primera posición por volumen de actividad. La consultora calcula que el continente concentró el 42% del mercado en 2025, lo que equivale a cerca de dos de cada cinco operaciones del sector. Regiones como Burdeos, la Toscana y La Rioja siguen entre los destinos más demandados, apoyadas por mejoras en transporte y alojamiento. La conexión ferroviaria, las rutas ciclistas y los hospedajes vinculados a bodegas alargan la estancia media de los visitantes.

Ese movimiento tiene una derivada directa para el sector de bebidas. Para las bodegas y los destinos vitivinícolas, un mayor flujo de visitantes puede traducirse en más ingresos por visita, más ventas directas y una relación más estable con el consumidor. También obliga a ajustar capacidad, servicios y cumplimiento normativo en actividades como las catas y la venta en bodega.

Asia-Pacífico aparece como la zona con mayor ritmo de avance. Persistent Market Research le atribuye una cuota del 32% en 2025 y calcula un crecimiento anual del 15,2% hasta 2033. La firma vincula esa subida al aumento de la demanda entre las clases medias y a la ampliación de la infraestructura ligada al enoturismo.

Dentro de esa región, Ningxia gana presencia como destino vinculado al vino en China. La consultora atribuye ese avance al apoyo público y al mayor interés interno. En el mayor mercado de turismo doméstico del mundo, el enoturismo sirve además para reforzar la marca regional de las bodegas, elevar ventas y abrir nuevas vías comerciales.

India también figura entre los mercados que amplían su oferta. El informe cita propuestas que combinan visitas centradas en la uva con actividades de estilo de vida más amplias. Bodegas como Sula Vineyards, en Nashik, y Grover Zampa, en Karnataka, ofrecen recorridos por viñedos, catas y otras experiencias para visitantes. Festivales como SulaFest han dado visibilidad internacional al vino indio y han atraído a aficionados de distintos países. Muchas bodegas incorporan además sesiones de maridaje para enseñar al público cómo combinar vino y comida.

En Norteamérica también se espera una expansión del negocio. Persistent Market Research calcula un crecimiento anual del 12,8% entre 2026 y 2033. En esta zona, la demanda se apoya en viajes más personalizados, mientras las bodegas recurren a herramientas tecnológicas para captar ese interés con catas virtuales, rutas a medida y aplicaciones de reserva.

La consultora añade que los operadores obtienen un mayor gasto por visita, repeticiones de viaje y ventas de paquetes premium, factores que pueden reforzar los ingresos a largo plazo. A ello se suma el efecto de las redes sociales y del relato asociado a la experiencia, que ayudan a ampliar el alcance comercial de estos destinos.

Pese a esas previsiones, el mercado tiene límites claros. Persistent Market Research señala que la regulación sobre alcohol condiciona parte de la actividad. En muchos lugares hay topes sobre el volumen servido en catas, horarios de apertura o ventas dentro de la propia bodega. Esas normas reducen capacidad y margen para diseñar experiencias.

La estacionalidad también pesa sobre el negocio. Buena parte de la actividad se concentra en vendimias y festivales, lo que hace que los ingresos dependan mucho de unas pocas semanas al año en regiones como Burdeos o La Rioja. Esa dependencia genera incertidumbre, sobre todo entre bodegas pequeñas.

A ello se suman la volatilidad económica y las tensiones geopolíticas, que afectan a los viajes internacionales y al gasto turístico. El caso del Líbano ilustra ese impacto: Chateau Musar ya había advertido de la paralización del mercado local por la guerra y por el riesgo de bombardeos israelíes. Incluso en zonas alejadas del frente, como la Toscana o Champagne, los conflictos alteran los flujos turísticos.

De cara a los próximos años, Persistent Market Research ve margen para nuevas oportunidades ligadas a propuestas con menor impacto ambiental. Valles como el Duero y Barossa están incorporando criterios de sostenibilidad a sus estrategias turísticas para atraer a viajeros más sensibles a ese tipo de oferta.

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