Lunes 22 de Junio de 2026
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Chihuahua quiere situarse en el mapa gastronómico internacional como una de las regiones con más peso en la cocina mexicana. La Oficina de Turismo del estado sostiene que buena parte de algunos de los sabores más reconocibles de México remiten a este territorio del norte del país, donde conviven tradición agrícola, producción ganadera y una oferta culinaria ligada al desierto, la sierra y la frontera.
Con más de 247.000 kilómetros cuadrados, Chihuahua es el estado más grande de México. Desde la promoción turística del territorio subrayan que esa dimensión se traduce también en diversidad productiva y culinaria. A esa amplitud geográfica se suman paisajes desérticos, zonas montañosas, barrancas, ciudades históricas y áreas agrícolas que, a juicio de sus responsables, ayudan a explicar el papel del estado en la alimentación mexicana.
Uno de los argumentos centrales de esa reivindicación es el origen del burrito. Desde Chihuahua afirman que este alimento nació en el estado y recuerdan que su versión tradicional se prepara con tortilla de harina de trigo y rellenos sencillos, como carne deshebrada, frijoles o chile asado. Antes de su expansión por restaurantes y cadenas de distintos países, añaden, ya formaba parte de la alimentación cotidiana de las familias chihuahuenses y de la cultura fronteriza del norte de México.
La promoción del estado también vincula a Chihuahua con otro icono popular fuera de México: la margarita. Aunque existen varias teorías sobre su origen, una de las versiones más difundidas sitúa su nacimiento en Ciudad Juárez en la década de 1940. Elaborada con tequila, licor de naranja y zumo de limón, la margarita se ha convertido con el tiempo en uno de los cócteles más consumidos y en una de las bebidas más asociadas a la imagen internacional del país.
La relevancia alimentaria de Chihuahua, sostienen sus responsables turísticos, no se limita a platos y bebidas conocidos. El estado se presenta también como líder nacional en producción de chile. La información difundida por el destino señala que Chihuahua se mantiene como principal productor de chile de México y que sus campos generan miles de toneladas al año para el mercado interno y para la exportación.
Entre las variedades citadas figuran el chile jalapeño, el chile chilaca y el chile pasado, este último muy ligado a la cocina regional. Desde el estado atribuyen ese peso productivo a unas condiciones climáticas concretas, a décadas de experiencia agrícola y a sistemas de producción tecnificados, factores que, en su opinión, han convertido a Chihuahua en una referencia agroindustrial del país.
La oferta gastronómica del territorio incluye además carne, queso, vino y sotol. Chihuahua figura entre los principales productores de ganado bovino de México, según la información facilitada por el propio destino, y basa parte de su identidad culinaria en la calidad de sus cortes de carne. A ello se añade el queso Chihuahua o queso menonita, elaborado desde hace más de un siglo por comunidades menonitas asentadas en la región.
El vino ocupa también un lugar en ese relato gastronómico. Desde Chihuahua apuntan a una industria vinícola en expansión que aprovecha las condiciones del desierto para elaborar vinos de calidad. Junto a ella aparece el sotol, un destilado ancestral originario del norte de México que, según la promoción turística del estado, ha empezado a ganar presencia en mercados internacionales.
La propuesta culinaria se completa con tortillas de harina hechas a mano y recetas transmitidas entre generaciones. Para los responsables del destino, esa combinación de producto local, tradición y paisaje permite presentar a Chihuahua como una opción de enoturismo y viajes gastronómicos con identidad propia dentro de México.
La estrategia de promoción no se limita a la mesa. El estado vincula su cocina con otros atractivos turísticos, entre ellos las Barrancas del Cobre, que describe como un sistema de cañones cuatro veces mayor que el Gran Cañón de Arizona. También menciona la Sierra Tarahumara, los pueblos con historia y las experiencias culturales ligadas al pueblo rarámuri.
Uno de los principales reclamos para recorrer esa zona es el Chepe Express, un tren panorámico e histórico que atraviesa la Sierra Tarahumara en dirección al Pacífico. Desde la promoción turística de Chihuahua lo presentan como una de las experiencias más emblemáticas del país y como una vía para conectar paisaje, cultura local y gastronomía.
La conectividad aérea es otro de los elementos que el estado pone sobre la mesa para reforzar su atractivo. El Aeropuerto Internacional de Chihuahua, situado a 13 kilómetros de la capital estatal, ofrece vuelos nacionales a Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Tijuana, Cancún y Querétaro, además de conexiones internacionales con Dallas/Fort Worth y Denver, en Estados Unidos.
La Oficina de Turismo de Chihuahua sostiene que el tamaño del territorio hace imposible abarcar todos sus atractivos en una sola visita. En esa oferta incluye bosques, desiertos, ríos, ciudades históricas, sitios arqueológicos reconocidos por la Unesco, hoteles enclavados en parajes naturales y artesanías propias de la región.
El estado también pone el foco en la presencia del pueblo rarámuri, al que define como una cultura indígena seminómada conocida por sus carreras de larga distancia. Esa dimensión cultural forma parte del relato con el que Chihuahua busca diferenciarse como destino y asociar su cocina a un territorio amplio, diverso y con fuerte arraigo local.
Con ese discurso, Chihuahua intenta reforzar una idea concreta: que parte de productos, recetas y bebidas muy extendidos fuera de México tienen una relación directa con este estado del norte del país. El burrito, la margarita, el chile, la carne, el queso menonita, el vino y el sotol son los ejes sobre los que articula una imagen gastronómica que aspira a ganar visibilidad entre viajeros interesados en la cocina y el paisaje.
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