Martes 30 de Junio de 2026
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Corpinnat ha incorporado este martes, 30 de junio, a Mas Vilella como nueva bodega integrante de la marca colectiva y alcanza así las 23 bodegas adheridas. La entidad sitúa esta incorporación como un paso más en su modelo de implantación en el Penedès, basado en exigencias comunes de producción y en una vinculación directa con el territorio.
La organización señala que todas las bodegas integradas comparten un marco de requisitos que incluye uva y proceso 100% ecológicos, vendimia manual, vinificación íntegra en la propiedad, largas crianzas, compromiso con las variedades históricas, viñedos en propiedad o bajo contratos de larga duración con un precio mínimo garantizado para el viticultor y auditorías externas anuales.
Con la entrada de Mas Vilella, Corpinnat refuerza una estructura que inició su recorrido el 10 de abril de 2018. Desde entonces se han incorporado Gramona, Llopart, Nadal, Recaredo, Sabaté i Coca, Torelló, Huguet de Can Feixes, Júlia Bernet, Mas Candí, Can Descregut, Pardas, Bufadors, Cisteller, Viader, Mas de la Basserola, Celler Kripta, Demost, Mas Bertran, AT Roca, Celler Mir, Torné & Bel, Juvé & Camps y ahora Mas Vilella.
Mas Vilella está situada en La Bisbal del Penedès, a 300 metros de altitud y con vistas al mar. La finca, presidida por una masía del siglo XVI, tiene 20 hectáreas, de las que 11 corresponden a viñedo. El paisaje se compone de bancales estrechos rodeados de márgenes de piedra seca, algarrobos, palmitos, olivos y almendros.
La bodega explica que sus viñas crecen en suelos pedregosos y calcáreos, una característica que limita de forma natural la producción. Los rendimientos se sitúan entre 1.500 y 5.000 kilos por hectárea.
El proyecto fue iniciado en 1984 por Benjamí Jané y Maria Úbeda, padres de Albert Jané, que dirige la finca desde hace casi veinte años. Tras poner en marcha dos proyectos vitivinícolas en la DO Montsant y la DOCa Priorat, Albert Jané decidió instalarse en Mas Vilella en 2015. Allí vive con sus hijos, Maria, Paula y Jordi, que han empezado a implicarse en la actividad de la finca.
La tradición vitivinícola de la familia se remonta a 1914, cuando el bisabuelo de Albert Jané creó una bodega en El Vendrell. Según la información facilitada por la empresa, los corpinnats de Mas Vilella proceden al 100% de producción propia, se elaboran con cultivo ecológico y la uva se selecciona y recoge a mano en pequeñas cajas de vendimia. La casa añade que sus vinos se caracterizan por la baja producción del viñedo y por crianzas en ánfora, barrica y depósito.
El presidente de Corpinnat, Pere Llopart, afirma que cada nueva incorporación tiene un efecto directo sobre el territorio. A su juicio, la entrada de una bodega implica más hectáreas de viñedo cuidadas y protegidas, una mejora para la actividad agraria y una mayor garantía de continuidad para el paisaje del Penedès.
Por su parte, el vicepresidente de la entidad, Roc Gramona, subraya que Mas Vilella es la primera bodega del Baix Penedès que pasa a formar parte de la marca colectiva. En su valoración, esta incorporación amplía la representatividad territorial de Corpinnat y refuerza la presencia de distintos paisajes dentro del Penedès histórico.
Corpinnat sostiene que la llegada de Mas Vilella consolida un modelo que busca ordenar el sector vitivinícola del Penedès a partir de criterios de producción, arraigo territorial y apoyo a la viticultura. La entidad vincula ese planteamiento con la preservación del paisaje, el respaldo a la payesía y la identidad de los vinos espumosos elaborados en la zona.
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