Jueves 25 de Junio de 2026
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Más de 130 representantes de instituciones europeas y nacionales, empresas vinícolas, viticultores, académicos y organizaciones del sector se reunieron este jueves, 25 de junio, en Tarento (Italia) para analizar el futuro del vino europeo en la European Wine Summit, organizada por el Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV) junto a Federvini y Unione Italiana Vini.
La cita contó con la participación del comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen; del ministro italiano de Agricultura, Soberanía Alimentaria y Bosques, Francesco Lollobrigida, mediante un mensaje grabado; del presidente de la Agencia Italiana de Comercio Exterior, Matteo Zoppas; de eurodiputados y de representantes de la cadena de valor del vino en Europa e Italia.
Durante la jornada, los participantes analizaron el cambio estructural que atraviesa el sector. CEEV sitúa esa transformación en la caída del consumo, los cambios en las preferencias de los consumidores, el cambio climático, la inestabilidad geopolítica, las incertidumbres comerciales, el aumento de los costes de producción y la complejidad regulatoria.
Los datos expuestos en el encuentro reflejan esa evolución. El volumen mundial pasó de 242 millones de hectolitros en 2016 a una estimación de 208 millones en 2025, lo que supone una bajada del 14% del consumo en la última década. Tras alcanzar un valor récord de 38.000 millones de euros en 2022, el comercio internacional del vino apunta a 33.800 millones de euros en 2025.
Los organizadores defendieron que el modelo europeo del vino, basado en la conexión entre producción local y mercados internacionales mediante cadenas de valor integradas, sigue siendo una base económica para el sector. A su juicio, ese sistema permite dar salida a la producción, amortiguar la volatilidad del mercado y construir marcas con presencia fuera de sus fronteras. También sostienen que esa estructura contribuye con 130.000 millones de euros a la economía europea.
El encuentro sirvió para intercambiar posiciones sobre el marco político que necesita el vino europeo a largo plazo. Las intervenciones giraron en torno a una mejor adaptación de las políticas comunitarias, incluida la Política Agraria Común (PAC), a la realidad económica del sector. Entre las prioridades citadas figuraron el impulso a la inversión y la innovación, la mejora del acceso a los mercados internacionales, una regulación armonizada y proporcionada y una relación entre objetivos medioambientales y viabilidad económica.
Otra parte central del debate fue la relación entre vino, ciencia y políticas sanitarias. Los asistentes reclamaron que las decisiones públicas vinculadas a salud se apoyen en criterios científicos. También se abordó cómo mejorar el atractivo del vino entre los consumidores adultos y cómo adaptar los instrumentos de apoyo a las condiciones actuales del mercado.
La presidenta de CEEV, Marzia Varvaglione, afirmó al abrir el acto que el sector debe abordar sus dificultades sin perder confianza en su futuro. “No estamos aquí para lamentar nuestras dificultades. Estamos aquí porque creemos en el vino. El vino europeo representa historia, cultura, territorios, artesanía y convivencia. Para asegurar su futuro, necesitamos reconectar con la sociedad, atraer a nuevos consumidores adultos y reafirmar el valor de la cultura del vino como pilar esencial de la sostenibilidad”, señaló.
El comisario europeo Christophe Hansen aseguró en Tarento que quiso escuchar directamente a los productores y conocer su situación ante los cambios del mercado, del clima y del consumo. Añadió que por ese motivo la Comisión ha presentado el llamado Wine Package, con herramientas prácticas para ayudar a los Estados miembros y al sector a adaptarse y reforzar su capacidad económica. Hansen sostuvo además que el diálogo abierto y continuo entre responsables públicos y sector es fundamental para identificar soluciones duraderas para el vino europeo.
El secretario general de CEEV, Ignacio Sánchez Recarte, afirmó al cierre que las conversaciones mostraron un amplio acuerdo entre responsables políticos y cadena de valor sobre la necesidad de una estrategia coherente para el vino en Europa. En su valoración, el sector atraviesa transformaciones profundas, pero mantiene activos y oportunidades que deben apoyarse con decisiones públicas orientadas a la resiliencia, la capacidad económica y un crecimiento sostenible.
El programa incluyó una presentación sobre la situación del mercado a cargo de Tiziana Sarnari, analista de ISMEA y experta de CEEV en el Observatorio del Mercado Vitivinícola de la UE. Después se celebraron dos mesas redondas: una sobre la reforma de la PAC y las medidas de apoyo al vino, con participación de Dario Nardella, Luca Rigotti, Samuel Masse y Piero Mastroberardino; y otra sobre vino, ciencia y salud pública, con Michele Picaro, Attilio Giacosa, Sandro Sartor y Fabiola Sfodera.
Las conclusiones del encuentro se incorporarán a las reflexiones abiertas sobre el futuro marco político del sector vitivinícola en la Unión Europea y servirán para próximas conversaciones con las instituciones comunitarias y los actores del sector.
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