La poda tardía agrava las infecciones por hongos en la vid

Las heridas siguen expuestas durante ocho semanas y el efecto varía según clima, zona y patógeno

Miércoles 06 de Mayo de 2026

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La poda tardía agrava las infecciones por hongos en la vid

Un estudio realizado en tres viñedos comerciales de España y Francia ha observado que la fecha de poda influye en la infección natural de las heridas por hongos asociados a enfermedades de la madera de la vid. El trabajo, firmado por investigadores de universidades y centros de España, Portugal, Estados Unidos y Francia, se ha publicado como preprint el 6 de mayo y analiza dos campañas consecutivas en Logroño, Madiran y el Rosellón.

La investigación se centró en tres grupos de patógenos: los responsables del decaimiento por Botryosphaeriaceae, los asociados al decaimiento por Diaporthe y los vinculados al chancro por Cytospora. Los autores estudiaron heridas de poda abiertas en dos momentos distintos del reposo invernal: una poda temprana, entre noviembre y diciembre según la zona, y otra tardía, en febrero. Después siguieron esas heridas durante ocho semanas para comprobar qué hongos lograban colonizarlas en condiciones naturales.

En total se recuperaron 11.230 aislamientos fúngicos a partir de trozos de madera. Las Botryosphaeriaceae fueron el grupo más frecuente, con el 54,4% de los aislamientos, seguidas por Diaporthe spp., con el 34,2%, y Cytospora spp., con el 11,4%. La composición cambió según la parcela. En La Rioja predominaron Diaporthe y Botryosphaeriaceae; en Pyrénées-Atlantiques dominó Botryosphaeriaceae; y en Pyrénées-Orientales volvió a imponerse ese mismo grupo.

El estudio también muestra que la infección no siguió una evolución uniforme tras la poda. La severidad varió a lo largo de las ocho semanas en todas las combinaciones analizadas entre sitio, enfermedad y momento de poda. En algunos casos hubo picos intermedios, cambios en el momento de máxima infección y diferencias entre campañas. Los autores señalan que esto refleja la interacción entre el cierre progresivo de la herida, la disponibilidad de inóculo y las condiciones meteorológicas.

La poda tardía dio lugar a una mayor severidad en seis de las nueve combinaciones sitio-enfermedad. El efecto más claro apareció en Pyrénées-Atlantiques para Botryosphaeria dieback: la poda tardía elevó la severidad en 18,77 puntos porcentuales respecto a la temprana. En ese mismo viñedo también aumentaron Cytospora canker y Phomopsis dieback con la poda tardía. En La Rioja los incrementos fueron más modestos, mientras que en Pyrénées-Orientales solo Botryosphaeria dieback mostró una diferencia clara entre fechas.

Los autores relacionan parte de estas diferencias con el clima local. En Pyrénées-Atlantiques, la humedad relativa fue la variable más asociada con la severidad de las enfermedades. En Pyrénées-Orientales, el factor más ligado a la infección fue la precipitación. En La Rioja apenas aparecieron asociaciones claras tras corregir los datos por comparaciones múltiples.

El trabajo subraya que las heridas de poda pueden seguir siendo colonizadas durante al menos ocho semanas después del corte. También apunta que una recomendación única sobre cuándo podar no sirve para todas las zonas ni para todos los patógenos. Según los autores, el momento de poda debe integrarse con otras medidas como la protección de heridas y la higiene del viñedo, sobre todo en áreas donde las condiciones húmedas favorecen la entrada de estos hongos.

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