Miércoles 29 de Abril de 2026
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Las comunidades de regantes están acelerando su apuesta por la digitalización para mejorar la gestión del agua en España. El impulso llega de la mano del PERTE, que está facilitando actuaciones orientadas a reducir el consumo, ganar eficiencia y reforzar la sostenibilidad del regadío en un escenario marcado por el avance del cambio climático.
La agricultura de regadío tiene un peso central en la producción de alimentos y en el uso de recursos hídricos. Según la información difundida por Xylem Vue e Idrica, genera el 40% de la producción mundial de alimentos y consume cerca del 70% del agua dulce extraída en el mundo. Al mismo tiempo, el crecimiento de la población mundial en los últimos 10 años y la previsión de alcanzar 8.500 millones de personas en 2030 refuerzan la presión sobre un sistema que ya trabaja con márgenes ajustados.
La nota subraya además que el cambio climático está intensificando los episodios meteorológicos extremos. La combinación de sequías prolongadas y lluvias repentinas complica la gestión de los recursos naturales, las infraestructuras y la actividad económica. Diversas organizaciones, entre ellas la FAO, señalan la tecnología como una herramienta necesaria para avanzar hacia modelos de gestión más sostenibles y con mayor capacidad de respuesta.
Begoña Tarrazona, Irrigation Specialist de Idrica, sostiene que la digitalización cumple un papel clave en ese proceso. Según explica, el uso de datos, tecnología y herramientas inteligentes permite conocer mejor lo que ocurre en la red, prever distintos escenarios y tomar decisiones más rápidas y acertadas. La compañía defiende que esta vía es esencial para reducir el consumo, mejorar la eficiencia y garantizar la sostenibilidad del regadío español.
En España, y en especial en el arco mediterráneo, la presión sobre el sector agrícola se ha intensificado por la alternancia de largos periodos de sequía con lluvias torrenciales muy concentradas en el tiempo. La información difundida por la empresa señala que el sector agrícola destina el 80% del agua al regadío y que ese uso ha registrado un crecimiento del 11% en las últimas décadas.
En ese marco, Tarrazona afirma que las comunidades de regantes españolas están dando un paso decisivo hacia la digitalización del regadío con apoyo de los fondos del PERTE. Uno de los ejemplos citados es la Comunidad General de Usuarios del Canal Júcar-Turia, que gestiona la distribución de agua a 21 comunidades de regantes y más de 25.000 hectáreas de riego a través de una infraestructura compartida.
Su director general, Ernesto Serra, explica que antes del PERTE la entidad se encontraba en una fase inicial de digitalización, con procedimientos mayoritariamente manuales y herramientas tecnológicas poco cohesionadas. Ahora, añade, una de las actuaciones principales es el desarrollo de una plataforma digital de gestión del conocimiento que integrará información procedente de distintas fuentes: telemetría de las tomas, consumos, infraestructuras hidráulicas, datos energéticos y otros elementos del sistema.
Serra señala que el objetivo es pasar de una gestión basada sobre todo en registros operativos a un modelo de gestión inteligente del agua. En ese modelo, los datos deben servir para mejorar la planificación, optimizar el reparto del recurso y anticipar posibles incidencias.
José Alfonso Soria, presidente de la Comunidad de Regantes de Llíria y presidente de la Federación de Comunidades de Regantes de la Comunidad Valenciana (FECOREVA), apunta que en muchos casos el punto de partida era una automatización muy elemental y de varios fabricantes, con una SCADA por cada instalación fotovoltaica. Según explica, ahora se están llevando a cabo acciones que permitirán agrupar bajo un mismo programa la automatización y el control de todas las infraestructuras de la comunidad, incluidas las instalaciones fotovoltaicas, las bombas de pozos, los hidrantes, las remotas y los PLC.
También la Comunidad de Regantes del Bajo Guadalquivir ha avanzado en esta línea. Su director gerente, Diego Bellido Sánchez, recuerda que partían de un buen nivel de digitalización gracias a proyectos de modernización previos, pero que la intensificación de los episodios de sequía ha puesto sobre la mesa la necesidad de incorporar nuevas herramientas tecnológicas para dar respuesta a esa situación.
Bellido explica que las actuaciones orientadas a la digitalización de la comunidad convergen para ofrecer una gestión integral del recurso hídrico en la Comunidad de Regantes Sector BXII del Bajo Guadalquivir. Esa integración se apoya en la recopilación precisa de datos de los regantes, su unión con información geoespacial y la retroalimentación de datos de sensores en tiempo real, lo que facilitará decisiones más informadas sobre el uso del agua.
Los responsables de las comunidades coinciden en que la digitalización no está libre de obstáculos. Entre ellos citan la inversión inicial, la necesidad de formar técnicamente a los equipos, la gestión de grandes volúmenes de datos, los problemas de conectividad en algunas zonas rurales y la adaptación organizativa.
Ernesto Serra resume esa necesidad al señalar que la digitalización exige adaptación organizativa, formación y una nueva cultura de gestión basada en el uso de la información. Pese a esas dificultades, el mensaje compartido es que las ayudas públicas, la estandarización tecnológica, la interoperabilidad de sistemas y el acompañamiento técnico especializado están acelerando un proceso que ya se considera imprescindible.
José Alfonso Soria lo plantea como una oportunidad para acometer proyectos de automatización y control. La digitalización del regadío se consolida así como una herramienta para optimizar el uso del agua, la energía y los fertilizantes, mejorar la productividad de las explotaciones agrícolas y reforzar la capacidad del sector para adaptarse a las condiciones que impone el clima.
Xylem Vue, con sede en Valencia, se presenta como una plataforma analítica y de software segura, integrada y agnóstica capaz de capturar datos de cualquier fuente, incluidas soluciones heredadas. Nacida de la alianza entre Xylem e Idrica, permite a las empresas gestoras del agua aprovechar las inversiones ya realizadas en tecnologías existentes mientras avanzan en su transformación digital y rompen los silos de datos para obtener una visión de 360 grados de su sistema. La compañía añade que su cartera de aplicaciones modulares ayuda a las empresas de servicios públicos a sacar más partido a sus datos y a responder con mayor eficacia a sus necesidades más urgentes en todo el ciclo del agua.
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