Miércoles 15 de Abril de 2026
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El plan francés de arranque definitivo de viñedos sigue sin ponerse en marcha por la espera de una validación de Bruselas que no llega. En el departamento del Aude, los viticultores que se habían inscrito para arrancar parcelas siguen a la espera de poder iniciar los trabajos, mientras las vides continúan su ciclo y aumentan las preocupaciones sanitarias y financieras en la zona.
La medida forma parte de un paquete de 130 millones de euros anunciado por el Ministerio de Agricultura francés tras la manifestación celebrada en Béziers. El sistema prevé una ayuda de 4.000 euros por hectárea para el arranque definitivo. Según la información trasladada por el sindicato audois de viticultores, Francia lanzó primero una convocatoria de interés y después abrió el registro de parcelas, una vez recibida una validación interna el 19 de marzo. Desde entonces, el sector esperaba la autorización europea para fijar una fecha de inicio.
El problema, según la organización profesional, es que la Comisión Europea todavía no habría recibido la notificación francesa. Esa falta de trámite mantiene paralizado el dispositivo y ha generado malestar entre los productores. El presidente del sindicato audois, Damien Onorré, explicó que ya se han perdido más de tres semanas desde los primeros pasos administrativos y que ahora se aguarda la confirmación europea para poder arrancar las obras.
En el terreno, la demora tiene efectos directos. Las lluvias recientes han favorecido el desarrollo vegetativo y también pueden facilitar la aparición de enfermedades. En muchas explotaciones hay parcelas inscritas para ser arrancadas que no se podan ni se tratan, porque su eliminación estaba prevista. Esa situación complica la gestión sanitaria del viñedo y puede afectar a las parcelas vecinas.
El sindicato recuerda que el arranque parcial o total no solo sirve para reducir superficie, sino también para reorganizar explotaciones y obtener liquidez en un momento en que los gastos han subido. Los costes de insumos, materiales y gasóleo han presionado las cuentas de muchas bodegas y explotaciones familiares. Para los jóvenes agricultores, la ayuda era una vía para ajustar sus fincas y afrontar la campaña con algo más de margen.
Damien Onorré señaló que el retraso choca con las necesidades del campo, donde las decisiones deben tomarse con rapidez. En su opinión, mantener parcelas sin tratar dentro de zonas trabajadas aumenta el riesgo sanitario y deja a los viticultores en una situación incierta. La organización insiste en que el sector aceptó reducir superficie para adaptar la producción al mercado, pero reclama que el procedimiento administrativo no siga demorándose.
En el Aude se han inscrito 4.000 hectáreas para este plan, de las cuales 1.500 corresponden a arranque definitivo. A escala nacional, la cifra asciende a 27.000 hectáreas. Por ahora, Francia es el único país de la Unión Europea que ha pedido esta medida.
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