Burdeos afronta una cosecha histórica por baja

La vendimia de 2025 sería la menor desde 1991, con vinos de alta calidad potencial

Martes 14 de Abril de 2026

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Burdeos encara la campaña de en primeur de 2025 con una vendimia muy corta y con una calidad que, a falta de las catas finales, apunta a ser alta. El dato que más pesa no es solo el perfil del año, sino su tamaño: la cosecha sería la más baja desde 1991, según las primeras estimaciones recogidas por analistas y técnicos del sector.

La vendimia llega después de un ciclo marcado por calor y sequedad, pero sin los daños graves que en otras campañas han recortado la producción por heladas, granizo o mildiu. Esa combinación ha dejado uvas pequeñas, con pieles más gruesas y una relación elevada entre materia sólida y zumo. En términos prácticos, eso suele traducirse en vinos con más tanino y más concentración, aunque también con menos volumen disponible.

El problema para Burdeos no es nuevo. La región encadena varios años de caída en la producción y también pierde superficie de viñedo. El resultado es una oferta cada vez menor, incluso en añadas que pueden dar vinos muy buenos. En 2025, además, la reducción no se explica solo por los rendimientos bajos. También pesa la menor extensión plantada y en producción dentro de la denominación.

Las condiciones meteorológicas del ciclo fueron secas y cálidas desde la primavera. La brotación llegó a finales de marzo en buenas condiciones, con un desarrollo bastante uniforme. La floración fue rápida y regular a mediados de mayo, lo que favoreció un cuajado correcto. Después, el viñedo entró pronto en estrés hídrico, algo que frenó el crecimiento vegetativo y redujo el tamaño de las bayas.

En julio y agosto el calor apretó con fuerza. Hubo varios días por encima de 35 grados y una maduración muy rápida. A finales de agosto llegaron lluvias que ayudaron a evitar una sobremaduración mayor y permitieron recuperar algo de peso en la uva. Ese episodio también moderó el grado alcohólico potencial y ayudó a cerrar mejor la maduración fenólica en muchas parcelas.

La vendimia empezó antes de lo habitual. Las primeras parcelas de merlot se recogieron en la primera semana de septiembre y el cabernet sauvignon entró más tarde, desde mediados de mes. En varias zonas, los técnicos subrayan que el estado sanitario fue bueno y que apenas hubo pérdidas por enfermedades criptogámicas durante la campaña.

Los blancos secos presentan un perfil aromático limpio y buena tensión, aunque con una disponibilidad muy limitada. En Sauternes y Barsac, las condiciones favorecieron el desarrollo de botrytis tras las lluvias de finales de agosto y permitieron una recolección escalonada en buenas condiciones sanitarias.

La lectura económica es clara: habrá menos vino para vender y menos margen para repartir entre bodegas, negociantes y mercados exteriores. En un momento en que Burdeos busca ajustar su estructura productiva, 2025 confirma que la región sigue produciendo menos volumen incluso cuando el año ofrece vinos con potencial alto.

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