Catas, disfrutes y lecturas

Cuando el vino, la palabra y el encuentro se dan la mano

Escrito por

Lunes 02 de Febrero de 2026

Compártelo

Leído › 49 veces

Hay momentos que no se planifican para que sean especiales... y, aun así, lo son.
El pasado viernes tuve el placer de compartir una cata de vinos en un entorno cuidado, cercano y lleno de intención. Un encuentro donde el vino fue el hilo conductor, pero no el único protagonista.

Gracias al espacio de Coto Pelayo, por ofrecer un rincón tan bonito, acogedor y lleno de calma, donde todo invitaba a quedarse un poco más, a escuchar, a saborear y a compartir sin prisas.

Porque cuando el lugar acompaña, el vino se expresa mejor... y las personas también.

Catar: el arte de detenerse

Catar un vino no es solo probarlo.
Es detenerse.
Es observar su color, acercar la copa, respirar profundo y permitir que el tiempo baje una marcha.

En una cata aprendemos a prestar atención, a identificar matices, a escuchar lo que el vino nos cuenta. Cada sorbo es una invitación a estar presentes, a no correr, a dejar que la experiencia se despliegue poco a poco.

En mis talleres suelo repetir una frase que resume muy bien este espíritu:

"Cata como un adulto, juega como un niño y reflexiona como un sabio."

Porque el vino, como la vida, se disfruta más cuando combinamos conocimiento, curiosidad y reflexión.

Compartir: el verdadero disfrute

El vino cobra sentido cuando se comparte.
En la conversación que surge entre copa y copa.
En las miradas cómplices.
En las historias que aparecen sin forzarlas.

Compartir una cata es crear un espacio de encuentro real, donde no importa tanto saber, sino estar. Donde se brindan risas, silencios cómodos y momentos que no necesitan ser explicados.

Ahí es donde el vino deja de ser solo una bebida y se convierte en experiencia, en vínculo, en memoria compartida.

Porque el verdadero disfrute no está únicamente en lo que bebemos, sino en con quién lo hacemos y cómo lo vivimos.

Leer: nutrirse por dentro

Durante la cata, también estuvo presente mi libro "Crecimiento personal a través de la cultura del vino". Una lectura que nace de esa misma mirada: el vino como metáfora de los procesos vitales.

Leer, como catar, es un acto íntimo.
Es detenerse, reflexionar, dejar que las palabras fermenten dentro de uno.
Es abrir una botella... o un libro... y permitir que algo se mueva por dentro.

El vino nos enseña a esperar.
La lectura, a escucharnos.

Y cuando ambos se encuentran, el aprendizaje deja de ser teoría y se convierte en vivencia.

Catas, disfrutes y lecturas.
Tres formas de conectar con lo esencial.
Tres invitaciones a vivir con más presencia, más sensibilidad y más disfrute. ¡Te espero!

Si te apetece explorar esta manera de vivir el vino —no solo desde la copa, sino también desde la reflexión y el crecimiento personal—, quizás encuentres inspiración tanto en mis talleres de coaching a través del vino como en la lectura pausada de mi libro, sin prisa, dejando que cada idea, cada juego, cada frase, cada historia y cada respuesta haga su propio recorrido. ¿Te atreves a reflexionar de una manera diferente?

Porque al final, de eso va también el vino:
de compartir lo vivido, de saborearlo con atención y de recordar que cada encuentro, como cada botella, es único.

Elena Naranjo
Coach, mentora, formadora y escritora en crecimiento personal
Exploradora de la vida a través de la cultura del vino

Un artículo de Elena Naranjo
¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 49 veces