Jueves 29 de Enero de 2026
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La familia Langa ha enviado a Su Majestad el Rey Don Felipe VI una botella de Güevo Wine numerada con el 1968, en referencia al año de nacimiento del monarca, como homenaje por su cumpleaños. Este gesto, según la bodega, busca conectar la historia personal del Rey con la filosofía de un vino creado para perdurar y dejar huella con el paso del tiempo.
La botella forma parte de la primera saca de Güevo Wine, un proyecto que la familia Langa define como el inicio de un camino en el que el vino se concibe como legado. Desde la bodega explican que han querido compartir un símbolo que une la fecha de nacimiento del Rey con la idea de un vino que aspira a trascender generaciones. "Por eso hemos querido enviarle la primera saca, un momento histórico y fundacional: el inicio de un camino de este nuevo proyecto que está revolucionando el mundo del vino. Hay vinos que se disfrutan; y hay vinos que, con el tiempo, construyen historia", señalan desde la bodega.
En varias intervenciones públicas, el Rey Felipe VI ha subrayado la importancia del vino como parte del patrimonio cultural, agrícola y social de España, así como su papel como expresión de identidad y territorio. La familia Langa ha querido que este detalle represente una celebración del vino entendido como memoria compartida, trabajo de origen y proyección de futuro.
Güevo Wine se caracteriza por un proceso artesanal y un método de crianza que hace que cada botella sea diferente. La variabilidad de cada saca y el trabajo minucioso en su elaboración garantizan que no existan dos botellas iguales. Por este motivo, la botella enviada al Rey se convierte en una experiencia personal e irrepetible, ligada a una pieza singular que no puede reproducirse exactamente.
La primera saca del proyecto tiene un valor especial, ya que representa el primer momento en el que el vino se presenta como expresión inicial de un recorrido de largo alcance. En la tradición de criaderas y solera, la saca no es solo un embotellado, sino un acto que define el estilo, la visión y el compromiso con la evolución del vino. En el caso de Güevo Wine, esta primera saca simboliza el nacimiento oficial de una historia que se irá enriqueciendo con el paso de los años.
Junto a la botella número 1968, la familia Langa ha incluido una carta de felicitación especialmente preparada para la ocasión. En ella, el año 1968 se presenta como una "añada" en sentido enológico, no solo como una cifra de calendario, sino como origen, memoria y evolución. La carta repasa algunos de los acontecimientos más relevantes de aquel año en cultura, ciencia, deporte y exploración, como la primera vez que sonó "Hey Jude", el triunfo de Massiel en Eurovisión, el mayo del 68, la Primavera de Praga, el hallazgo de los púlsares, el Tratado de No Proliferación Nuclear, el récord de Bob Beamon y el viaje del Apollo 8.
Según la carta, "para Güevo Wine, la botella número 1968 no es un número: es una añada simbólica. Porque el vino también funciona así: hay años que no se explican, se viven; años que nacen con carácter y se entienden mejor con el tiempo".
Güevo Wine se elabora siguiendo el método Ethernum, basado en un sistema de criaderas y solera en recipientes de hormigón con forma de huevo. Este diseño favorece una integración natural, preserva la identidad sensorial y acompaña la evolución del vino con complejidad. La bodega subraya que el tiempo y la identidad son los ejes de este enfoque enológico, que busca que cada botella sea testimonio de un proceso único y de una historia en constante desarrollo.
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