¿Son las bebidas sin alcohol una ayuda o un peligro de recaída?

Expertos y consumidores discrepan sobre si estas alternativas pueden suponer realmente un acceso al consumo de alcohol

Viernes 05 de Septiembre de 2025

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Non-Alcoholic Drinks Gain Popularity Amid Debate Over Triggers and Moderation

Según datos de NielsenIQ, las ventas minoristas de vinos, cervezas y destilados sin alcohol alcanzaron los 823 millones de dólares el año pasado. El informe muestra que más del 90% de quienes compran estas bebidas también adquieren productos con alcohol, lo que indica una tendencia a alternar el consumo para mantener el control.

El debate sobre si las bebidas sin alcohol que imitan a las alcohólicas pueden provocar ganas de volver a beber ha cobrado fuerza entre expertos en salud y personas abstemias. La cuestión se centra en si estos productos, al parecerse tanto en sabor y apariencia a sus versiones con alcohol, pueden suponer un riesgo para quienes han dejado de beber.

Laura Willoughby, cofundadora de Club Soda, explicó que la reacción ante estas bebidas es muy personal. Según Willoughby, no todas las personas que han dejado el alcohol consideran que las alternativas sin alcohol sean un problema. Algunas prefieren evitarlas, mientras que otras las consumen sin inconveniente. Willoughby lleva 13 años sin consumir alcohol y afirma que no le afectan estas bebidas. Además, señala que existen diferentes caminos para dejar de beber y cada persona vive su proceso de forma distinta.

Logan Denzer, residente en Los Ángeles y abstemio, comentó en una publicación médica reciente que muchas personas optan por bebidas sin alcohol porque en situaciones sociales pueden sentirse fuera de lugar si no tienen algo similar a lo que beben los demás. Denzer considera que la variedad actual de opciones sin alcohol en bares es una buena solución para integrarse socialmente.

En Reino Unido, la demanda de opciones inclusivas ha impulsado el crecimiento del sector de bebidas sin o con bajo contenido alcohólico. Actualmente, el 86% de los pubs británicos ofrece al menos una cerveza sin o con bajo alcohol, frente al 77,8% registrado en 2019. Las grandes marcas tradicionales también están apostando por este segmento. Por ejemplo, Asahi planea aumentar su producción de bebidas sin alcohol en un 20% para 2030.

Marcos Salazar, portavoz de la Asociación de Bebidas No Alcohólicas para Adultos, explicó que muchas personas buscan no beber durante la semana o alternar entre bebidas alcohólicas y no alcohólicas según la ocasión. Esta práctica se conoce como “zebra striping” y permite prolongar la noche sin excederse.

Ann Kopp Mitchell, jubilada y clienta habitual de una tienda especializada en San Diego, relató que utiliza este método. Si quiere tomar una copa de vino durante la cena o celebrar con una bebida especial, lo hace sin remordimientos y luego pasa a una opción sin alcohol para seguir disfrutando del ambiente social.

Molly Bowdring, investigadora en la Universidad de Stanford, subrayó que estas bebidas no son adecuadas para todo el mundo. Aunque algunas personas pueden consumirlas sin problemas, otras pueden experimentar ganas de volver al alcohol debido a las similitudes sensoriales. Bowdring recomienda precaución especialmente a quienes tienen antecedentes problemáticos con el alcohol.

Willoughby coincide en que cada persona debe decidir qué le conviene más. Considera erróneo pensar que las bebidas sin alcohol deberían restringirse por poder provocar recaídas en algunos casos concretos. Según ella, si alguien siente que estos productos le afectan negativamente debería evitarlos, pero esto solo ocurre en un pequeño porcentaje de casos.

Denzer compartió su experiencia personal: cuando dejó el alcohol hace siete años evitaba las alternativas sin alcohol porque le recordaban demasiado a la bebida real. Con el tiempo fue cambiando su postura y ahora es más flexible al respecto. Denzer cree que el sector debe tener en cuenta esta advertencia sobre todo para quienes están empezando su proceso o se sienten inseguros.

Willoughby también observa cómo los consumidores amplían su repertorio hacia bebidas diferentes a las tradicionales versiones alcohólicas. En su tienda aproximadamente un tercio del surtido corresponde a productos como shrubs, tés espumosos o botánicos.

Por otro lado, Willoughby advierte sobre el consumo excesivo de azúcar presente en algunas bebidas sin alcohol. Explica que el azúcar puede activar mecanismos similares a los del alcohol en el cerebro y provocar ganas de beber en algunas personas sensibles. Por eso recomienda elegir opciones bajas en azúcar cuando sea posible.

La Asociación Americana del Corazón aconseja limitar el consumo diario de azúcares añadidos a seis cucharaditas para mujeres y nueve para hombres. Una lata estándar de refresco puede contener hasta diez cucharaditas.

Club Soda trabaja para normalizar y facilitar el acceso a alternativas sin alcohol con el objetivo de promover hábitos más saludables y reducir los problemas asociados al consumo excesivo. La organización busca impulsar un cambio social donde no beber sea aceptado y sencillo para todos.

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