Miércoles 18 de Junio de 2025
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El consumo de bebidas espirituosas en Francia sigue bajando por cuarto año consecutivo, según los últimos datos publicados por la Federación Francesa de Espirituosos (FFS) y recogidos por las autoridades aduaneras. Las grandes y medianas superficies vendieron 247 millones de litros de estos alcoholes con al menos un 15% de graduación, lo que supone una reducción del 3,8% respecto a 2023. Esta caída afecta a todos los canales de distribución, desde supermercados hasta tiendas especializadas, bares y ventas en aeropuertos.
La facturación también ha descendido. Por primera vez desde 2018, el valor total de las ventas ha bajado un 3,6%, situándose en 4.900 millones de euros. El análisis de Nielsen IQ muestra que los whiskys y los anises, que representan más de la mitad de las ventas en supermercados, siguen perdiendo terreno. Las marcas consideradas “premium” también han reducido sus cifras. Sin embargo, los llamados alcoholes blancos, asociados a celebraciones y cócteles, mantienen mejor su posición.
En el sector de la hostelería la tendencia es similar. Los bares y restaurantes han vendido 20,8 millones de litros, un 2% menos que el año anterior. Esta cifra queda lejos del repunte que se vivió tras la pandemia. La FFS atribuye parte de este descenso a las condiciones meteorológicas poco favorables durante 2024.
Dentro del mercado francés hay una excepción clara: el spritz. Este cóctel ha experimentado un aumento del 32% en valor durante el último año y se ha convertido en la bebida preferida para el aperitivo. La federación considera que esto refleja un cambio en los hábitos de consumo.
Thomas Gauthier, director general de la FFS, explica que se observa una transformación progresiva en la forma en que los franceses consumen alcohol. Según sus declaraciones a la agencia AFP, todos los indicadores muestran una reducción: tanto el consumo medio como el consumo entre hombres y mujeres, mayores y jóvenes, así como entre quienes beben moderadamente o en exceso. Además, señala que ha surgido un grupo cada vez mayor de personas que no consumen alcohol en absoluto ni en casa ni en reuniones sociales. Este grupo representa ya el 15% de la población adulta.
El sector también sufre por la caída de las exportaciones, que suponen la mitad del valor total generado por las bebidas espirituosas francesas. En 2023 las exportaciones bajaron un 12% en valor y en 2024 han vuelto a caer un 6,5%. Durante los primeros cuatro meses del año actual la reducción alcanza el 7,5%. La industria espera decisiones importantes sobre disputas comerciales con China y Estados Unidos en los próximos días.
Ante esta situación, los productores piden al gobierno francés estabilidad fiscal y regulatoria mientras se prepara el presupuesto nacional. La incertidumbre sobre posibles cambios fiscales preocupa a todo el sector, que busca mantener su actividad tanto dentro como fuera del país.
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