Lunes 23 de Marzo de 2026
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Las bodegas españolas están reforzando sus acciones de promoción y apoyo institucional para mantener su posición en el mercado de Estados Unidos. Este país es uno de los principales destinos para el vino español fuera de la Unión Europea. El sector ha tenido que adaptarse a los cambios en la política arancelaria estadounidense, especialmente tras las medidas impuestas durante la administración Trump.
El pasado febrero, la Corte Suprema de Estados Unidos declaró ilegal el gravamen del 15% aplicado a productos importados desde varios países, entre ellos España. Esta decisión afecta directamente a las exportaciones de vino, que en 2025 alcanzaron los 331 millones de euros, según datos de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE). A pesar de esta cifra, las importaciones de vino español en Estados Unidos se redujeron un 15% respecto al año anterior.
Freixenet es un ejemplo de cómo las bodegas españolas han mantenido su presencia en el mercado estadounidense. En 2025, Estados Unidos fue el segundo mercado para el cava de esta empresa por volumen de botellas vendidas. Sin embargo, los aranceles sí tuvieron un impacto sobre la demanda.
Desde España, instituciones como ICEX España Exportación e Inversiones han puesto en marcha medidas para apoyar al sector. María Naranjo, directora de Industria Alimentaria del ICEX, ha explicado que se ha realizado un seguimiento personalizado a las empresas más afectadas. El programa ICEX 500 permite mantener contacto directo con las bodegas y aprobar planes de actividades que tengan en cuenta el impacto de los aranceles y cómo mitigarlo.
Entre las acciones impulsadas por ICEX se encuentra la campaña Eat Spain, Drink Spain, dirigida a consumidores estadounidenses para dar a conocer la calidad de los productos españoles. Además, se ha reforzado la presencia española en ferias como Summer Fancy Food y se estudian nuevos nichos y mercados potenciales, como el latino.
Para las empresas más pequeñas, ICEX ha lanzado iniciativas que buscan atraer compradores internacionales a ferias celebradas en España. Estas acciones son importantes para facilitar el acceso al mercado estadounidense y aumentar la visibilidad del vino español.
El tejido empresarial también está tomando medidas para consolidar su posición. La bodega Juvé & Camps se ha incorporado al portafolio del importador estadounidense Vinamericas con el objetivo de liderar la categoría de espumosos premium españoles en Estados Unidos. Joaquim Blasco, director de exportación de Juvé & Camps, señala que este mercado sigue siendo prioritario para el sector vitivinícola español, aunque exige prudencia y capacidad de adaptación.
Bodegas Manzanos es otro ejemplo relevante. La empresa cuenta con una oficina propia en Miami desde donde importa sus vinos españoles. El mercado estadounidense representa el 32% del volumen empresarial de Bodegas Manzanos, con más de 3 millones de botellas vendidas. La compañía mantiene su apuesta por este destino a largo plazo y continúa con su compromiso comercial y de marca.
Según Fernández, responsable en Bodegas Manzanos, las empresas están asumiendo aproximadamente el 50% del impacto derivado de los aranceles junto con sus importadores. El objetivo es no trasladar completamente el aumento del coste al consumidor final y así preservar la competitividad del vino español en Estados Unidos.
El sector vitivinícola español sigue apostando por la promoción directa y la presencia constante en Estados Unidos como herramientas clave para mantener su cuota en un mercado estratégico. Las acciones conjuntas entre empresas e instituciones buscan asegurar que los vinos españoles sigan figurando entre las opciones preferidas por los consumidores estadounidenses pese a los cambios regulatorios y económicos recientes.
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