Martes 17 de Diciembre de 2024
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El biofungicida Mevalone, desarrollado por la empresa británica Eden Research, ha sido aprobado para su uso en viñedos orgánicos en Alemania tras ser incluido en la lista de insumos orgánicos por el Forschungsinstitut für biologischen Landbau (FiBL), el Instituto de Investigación en Agricultura Orgánica de Alemania. Este producto se utiliza para combatir el hongo Botrytis cinerea, responsable de la podredumbre gris en los racimos de uva, una enfermedad que representa una importante amenaza para la viticultura, especialmente en regiones húmedas.
Mevalone está compuesto por terpenos encapsulados en la tecnología patentada Sustaine de Eden. Este sistema permite que las microcápsulas liberen los terpenos cuando entran en contacto con la humedad, como la lluvia, que es precisamente cuando el riesgo de infecciones fúngicas es más elevado. Una vez liberados, los terpenos afectan las membranas celulares del hongo, provocando su colapso. En condiciones secas, las microcápsulas se vuelven a sellar y permanecen activas hasta que vuelven a hidratarse, lo que permite múltiples ciclos de protección antes de que sea necesaria una nueva aplicación del producto.
La aprobación del uso de Mevalone en agosto de este año supone un paso relevante en el ámbito de la viticultura orgánica alemana, al ofrecer una solución eficiente y sostenible contra las enfermedades fúngicas. La inclusión en la lista de FiBL coloca a este biofungicida en la misma categoría que productos aprobados previamente en países como Francia, Italia y Grecia. Sean Smith, CEO de Eden Research, destacó que esta nueva certificación orgánica fortalece la posición del producto en mercados importantes al combinar la eficacia de un fungicida convencional con los estándares de sostenibilidad requeridos en la agricultura orgánica.
La viticultura orgánica en Alemania ha experimentado un crecimiento notable en las últimas dos décadas. Según datos de Wines of Germany, la superficie de viñedos cultivados de manera orgánica ha aumentado cinco veces desde principios del siglo XXI, alcanzando en 2021 un total de 12.500 hectáreas, lo que representa aproximadamente el 12% del área total de viñedos del país. Esta expansión refleja una tendencia sostenida hacia prácticas más sostenibles y responde a la demanda de vinos orgánicos tanto en el mercado local como internacional.
La adopción de tratamientos como Mevalone podría motivar a más productores a optar por la viticultura orgánica, especialmente en regiones vinícolas donde la humedad eleva el riesgo de enfermedades y las limitaciones en el uso de productos químicos dificultan la prevención eficaz de la Botrytis cinerea. La posibilidad de reducir las pérdidas de cosecha debidas a enfermedades fúngicas representa un incentivo importante para los viticultores que buscan equilibrar la productividad con las exigencias de la certificación orgánica.
La agricultura orgánica en Alemania no se limita a los viñedos. Según Sean Smith, el país cuenta actualmente con un 15% de sus áreas de viñedos y un 10% de los huertos de manzanas dedicados a la producción orgánica. Estas cifras están en aumento, lo que refleja un cambio en la orientación agrícola del país. La Estrategia Alemana para la Agricultura Orgánica 2030 establece como objetivo que el 30% de la superficie agrícola total sea orgánica para finales de esta década. Así, productos como Mevalone ofrecen alternativas viables para enfrentar los retos que conlleva la transición hacia un modelo de producción más sostenible.
Mevalone también ha sido aprobado en otros mercados internacionales. En Nueva Zelanda, donde se comercializa bajo el nombre de Novellus, ha demostrado una eficacia del 57,9% en el control de enfermedades fúngicas, en comparación con el 62% de los fungicidas sintéticos convencionales. Estos resultados subrayan la capacidad del producto para ofrecer una protección robusta en el marco de la agricultura orgánica, donde las restricciones en el uso de tratamientos químicos plantea problemas nuevos.
La aprobación de Mevalone en Alemania coincide con un enfoque relativamente menos restrictivo del país hacia la viticultura orgánica, en comparación con otros grandes productores de vino europeos. Este año, el gobierno alemán instó a la Comisión Europea a permitir que los vinos desalcoholizados producidos de forma orgánica obtengan la certificación correspondiente, lo que refleja un interés en ampliar las opciones de los productores y atender la demanda de un público cada vez más comprometido con el consumo responsable.
El avance en el desarrollo y la aprobación de biofungicidas como Mevalone sugiere un futuro en el que la viticultura orgánica pueda competir en igualdad de condiciones con los métodos convencionales, proporcionando soluciones eficaces para proteger los cultivos sin comprometer los principios de sostenibilidad que definen a esta forma de producción.
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