Crema de orujo: la evolución de la torrija madrileña

El secreto de la torrija perfecta

Manuel Rivera

Miércoles 27 de Marzo de 2024

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Torrijas

La torrija, ese postre que evoca recuerdos de Semana Santa en Madrid y que nos transporta a una época donde la tradición y la innovación culinaria se dan la mano. Este dulce, que nos llega desde las páginas de la historia, ha sabido reinventarse y adaptarse a los gustos cambiantes de una sociedad en constante evolución. Desde sus orígenes humildes en los siglos IV y V, la torrija ha experimentado una transformación que la ha llevado a incorporar ingredientes tan diversos como el dulce de leche, el chocolate, la horchata, y sí, hasta vino y licores que aportan un carácter único a cada bocado.

Entre los rincones gastronómicos de Madrid, el restaurante Los Montes de Galicia destaca no solo por su posición en TripAdvisor sino por su capacidad de convertir la torrija en una experiencia culinaria novedosa y exquisita. La especialidad de la casa, la torrija de crema de orujo gallega, es un claro ejemplo de cómo la innovación puede convivir armoniosamente con la tradición, creando nuevas sensaciones y recuerdos en el paladar de quienes la degustan.

El secreto de esta deliciosa versión de la torrija tradicional reside en la incorporación de crema de orujo gallega y un poco de Baileys, dos ingredientes que se suman a la leche antes de su ebullición y que infunden al pan esa jugosidad y sabor característicos que han enamorado a tantos. José Espasandín, chef fundador de Los Montes de Galicia, junto con su hijo Daniel, nos comparten con generosidad los pasos para conseguir esa torrija perfecta que tanto se busca y se valora, no solo durante la Semana Santa sino a lo largo de todo el año.

Seleccionar un buen pan es primordial, uno que se sostenga firme ante la absorción de la mezcla de leche, crema de orujo gallega y Baileys, sin desmoronarse, manteniendo esa consistencia que es vital para el resultado final. La leche, enriquecida con canela, crema de orujo y chorrito de Baileys, se lleva a ebullición para luego dejar reposar las rebanadas de pan, asegurando que cada pieza se impregne bien de este líquido aromático y lleno de sabor. El reposo, la fritura en aceite suave y limpio, y el toque final de azúcar y canela, son pasos que, aunque sencillos, requieren de atención y cariño para que el resultado sea una torrija que se deshaga en la boca, dejando un rastro de sabor y texturas imposibles de olvidar.

El plato se sirve acompañado de helado de galleta, que no es un mero complemento, sino una pieza que cierra el círculo de sabores, aportando una frescura y contraste que elevan la experiencia de disfrutar de una torrija. Este postre, ideado por Los Montes de Galicia ha sabido perfeccionar y hacer propio, se ha convertido en un símbolo de cómo la gastronomía puede ser un espacio de innovación constante, sin perder de vista las raíces y la historia que nos han traído hasta aquí.

La torrija, más que un dulce, es un viaje a través del tiempo y de los sabores, una celebración de la creatividad en la cocina que invita a explorar y disfrutar de las pequeñas grandes alegrías que la vida tiene para ofrecer.

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