Trucos para regalar vino a un apasionado del vino cuando no entendemos de vino

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Lunes 27 de Junio de 2022

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Regalar no es tarea fácil nunca, o casi nunca, pero mucho menos cuando uno se encuentra más perdido en la materia del objeto regalar. ¿Qué vino se le regala a un entendido en vino? Antes de nada eliminemos ese término de nuestra cabeza, pues añade demasiada presión, parece que vamos a ser juzgados por nuestra ignorancia. Ser un "entendido en vino" es una expresión un tanto obsoleta, que divide a los consumidores del mismo en dos grupos, el de los que beben "sin saber" solo porque les gusta, y el de los que "saben de vino". Una aclaración, hay estudiosos y profesionales del vino, apasionados del vino y bebedores de vino, al igual que hay estudiosos, profesionales y apasionados del cine, y los que simplemente disfrutan viendo una película. Sin embargo nadie se siente mal por dar una opinión sobre una película, pero sí sobre un vino si no es "entendido".

Eliminada la palabrita de nuestra cabeza, vamos a centrarnos en los apasionados del vino, los freaks del vino si queremos darle incluso un cariz menos solemne. Y es que como decíamos, para un humilde bebedor de vino, hacer un regalo a ese freak de la materia, puede convertirse en una ardua tarea, ya que el acto de regalar es fácil, el de acertar no tanto.

Que levante la mano quien no googlea “mejores vinos tintos” o ”mejores vinos blancos” cuando le toca regalar. Los que no la levantan, quizá es porque van directamente a la tienda y buscan un vino cuyo precio parece lo suficientemente elevado como para considerarlo bueno, porque ya se sabe lo que se suele decir, “cuanto más caro, mejor será” (esto da para otro artículo) o peor; uno que lleve una pegatina con una medallita, un premio, o pertenezca a un ranking de vinos. Opción más controvertida, mejor dejarla a un lado hasta conocer bien los entresijos de la misma.

Por último la decisión más conservadora, la de pedir el consejo de un profesional en una tienda especializada. Esta opción es sin duda la más recomendable, siempre que en la tienda conozcan bien lo que venden, aunque cabe la posibilidad de que nos pregunten qué estilo de vino le gusta a la persona que vamos a regalar, y ahí entraríamos en un bloqueo.

Si queremos buscar nuevos caminos para sorprender positivamente (o al menos intentarlo) a un apasionado del vino, cuando no "entendemos" de vino, aquí van algunos consejillos para tener al menos más opciones en la chistera.

Regalar una rareza

Vinos dorados, vinos de hielo, vinos botritizados, vinos tostados…no siempre hay que pensar en los vinos tranquilos blancos o tintos como única opción a regalar. Podemos rebuscar y sorprender con algo tan maravilloso y poco esperado como un buen Fondillón alicantino, un Amarone de la Valpolicella, o un Muscadet Sur Lie.

Otra idea en la búsqueda de nuestra rareza es la de los vinos con uvas poco comunes. Que no seamos expertos en vino no significa que no nos resulten familiares nombres como Garnacha, Tempranillo, Merlot, Chardonnay, Verdejo o Moscatel. Sin embargo es más lógico que uvas como Carmenere, Grüner veltliner, Pietro Picudo o Agiorgitiko nos suenen un poco menos. Y aunque no sabemos si el agasajado ha probado ya estas variedades, siempre tendremos más posibilidades de sorprenderle. Además, encontrar vinos de algunas de estas uvas puede ser realmente difícil, lo que suma puntos a nuestro regalo.

Regalar una historia

Se dice a menudo de los sumilleres, que son contadores de historias. Y si lo son es porque saben que contando una historia, el comensal se siente más receptivo y sobretodo deseoso de probar el vino que le van a servir. A veces son historias épicas, a veces son solo anécdotas o curiosidades, pero sea como fuere, aportan prestigio y son una atractiva carta de presentación para esa botella. Por otro lado, contar una historia al regalar un vino, transmite más dedicación e interés sobre la persona obsequiada, que entonar el clásico “me han dicho que es bueno”,

Regalar años

Los vinos de añadas especiales son un valor seguro. Son vinos que gozaron de un año cuyas condiciones fueron extraordinarias para el crecimiento, maduración y vendimia de las uvas con las que se elaboró. Desafortunadamente, es más que probable que también vayan acompañadas de precios un tanto elevados, pero el regalo puede ser todo un tesoro que incluso genere más de una lagrimita.

Un artículo de Palmira Ríos
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