Los peores regalos que se le pueden hacer a un gran amante del vino

Escrito por

Jueves 16 de Diciembre de 2021

Compártelo

Leído › 4353 veces

Regalos poco recomendables si se quiere acertar con un auténtico experimentado de este mundo

Cuando tenemos que regalar a alguien que sabemos, es un gran aficionado o amante de algo que desconocemos, la elección puede hacérsenos cuesta arriba. Y es que no son pocos los listados que circulan por Internet de regalos para aficionados al vino, que pueden llevarnos al despiste, no porque sean buenos o malos regalos, sino porque no se adapten a la persona a la que queremos sorprender. Estos son algunos de esos ejemplos.

Sacacorchos originales, divertidos, raros o bizarros

Un sacacorchos es una herramienta sagrada para todo conocedor del vino. Tener un buen sacacorchos es uno de los secretos para abrir correctamente una botella (eso y buena maña, que no es poco).

Regalar un buen sacacorchos y regalar un sacacorchos divertido u original es completamente diferente. Con el primero puede que acertemos si conocemos el estilo que prefiere nuestro agasajado, o si sabemos que necesita un modelo en concreto que aún no tenga, por ejemplo uno de láminas para descorchar botellas antiguas. El segundo probablemente genere una sonrisa y pase al fondo del cajón de los cubiertos. Pues más allá de lo simpático del detalle, probablemente sea incómodo de utilizar y sin las cualidades adecuadas para el buen descorche de la botella.

Vinotecas

Un férreo amante del vino que lleva tiempo disfrutándolo, conociéndolo o dedicándose profesionalmente a él, una de dos, o tiene ya una vinoteca o no, pero en ambos casos es por un motivo de peso más que meditado. Si la tiene, huelga decir que el regalo es innecesario; si no, seguramente es porque no cuente con el espacio o las características del entorno necesarias para la vinoteca en concreto que realmente ansía, o simplemente no puede o quiere pagar el coste de la misma. 

Una buena vinoteca puede alcanzar los 2000 € (y superarlos). Es por esto que a veces, con las mejores intenciones, se regalan modestas (que no por ello malas) vinotecas de menos de 200€, que lo único que generan en este perfil en particular, es un problema, pues no satisfacen sus necesidades bien por capacidad, límite de temperatura, gasto energético, medidas o incluso diseño.

Solo debe regalarse cuando uno sabe al 100% que con esa vinoteca acertará seguro.

Experiencias enológicas

Similar a lo anterior, si bien puede ser un regalazo si se acierta con la experiencia, lo contrario puede ser una cruz. Al igual que un amante del teatro o del cine no disfruta con cualquier obra o película, un amante del vino no disfruta con cualquier experiencia enológica. No todas están destinadas al mismo tipo de público o perfil ni tienen los mismos objetivos. 

La variedad es infinita, pasando por catas horizontales o verticales, de un estilo de vino u otro, en bodegas conocidas o no, con o sin maridaje, con o sin visita a la bodega, con o sin visita al viñedo, en grupo o personalizadas, con actividad extra o no, etc.

Visto desde fuera, alguien que simplemente disfruta con el vino (independientemente de ser aficionado o no) tal vez no le da tantas vueltas a este asunto, pero no es igual en el caso de alguien con tablas en el asunto. Esto suele pasar en todas las aficiones.

Significa entonces que ¿ninguno de estos regalos es apropiado para un apasionado del vino? No es el producto o el regalo en sí lo importante a tener en cuenta, sino el grado de conocimiento o afición al vino de la persona a la que regalemos, lo que delimita si estos detalles son o no adecuados. 

Como decíamos, una modesta vinoteca puede ser un gran regalo para un iniciado en el mundillo, igual que un sacacorchos simpático puede ser un divertido presente para alguien que simplemente disfruta del vino sin más pretensiones.

 

¿Qué regalar entonces a un gran amante del vino?

Si queremos acertar con un experimentado del vino lamentablemente lo más probable para empezar es que el coste del obsequi sea un tanto elevado, pues cualquier accesorio o artilugio de este mundo tiende a ser caro.

Sistemas de conservación del vino: Gadgets como el mítico Coravin son más que interesantes, si es que la persona a la que queremos obsequiar no lo tiene, en cuyo caso accesorios y repuestos para éste, suelen ser interesantes y muy útiles.

Copas: No hablamos de copas que nos enamoran al entrar en una tienda de decoración, no hablamos de copas con tallados, o colores, sino copas diseñadas para la cata y degustación del vino. Copas sobrias, pero cuya forma y tipo de cristal está en concordancia con el vino a disfrutar. Lamentablemente tampoco son baratas, y por eso es un regalazo. Marcas míticas como Zalto o Riedel cuentan con diseños creados para cualquier tipo de vino y casi de uva (algo que genera debates y controversia por otro lado). 

Si queremos añadir un detalle especial y original, las copas negras usadas para catas a ciegas son todo un tesoro.

Decantadores: Es más que probable que un apasionado del vino tenga un decantador, pero al igual que con las copas, la variedad de estilos que encontramos actualmente en el mercado es tan elevada como su precio, por lo que seguramente este regalo será más que bien recibido, así como los accesorios para su limpieza y mantenimiento.

Vino, vino y más vino: el regalo infalible. Recordemos que es el objeto de deseo principal de la persona a la que regalamos y para el que se utilizan todas estas herramientas. Aquí sumamos, eso sí, el reto de qué vino regalar a un amante y gran aficionado del vino, pero ese es otro capítulo.

Un artículo de Palmira Ríos
¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 4353 veces

Comenta