Jabier Marquínez, enólogo de Bodega Inurrieta: “Tenemos que seguir trabajando para conquistar al consumidor”

Carmen Fernández

Martes 27 de Julio de 2021

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Jabier Marquínez, enólogo de Bodega Inurrieta

Se nota que​ Jabier Marquínez es un apasionado de su trabajo. ​​Tiene la gran fortuna de ser el enólogo de la navarra Bodega ​Inurrieta, de la familia Antoñana, bodega familiar con una gestión profesionalizada donde todos sus vinos nacen del viñedo propio que poseen en el entorno de la bodega, en un paraje extraordinario para el cultivo de la vid. La paleta de bodega Inurrieta es tan amplia como el propio vino, de blancos a tintos pasando por el rosado típico navarro pero también el más provenzal.

Desde hace dos ​décadas Inurrieta lleva construyendo​ un​ porfolio​ que le permite llegar a un amplio abanico de consumidores diferentes, adaptándose a las tendencias y características de cada mercado. Versatilidad, calidad y regularidad definen unos vinos multipremiados que han conseguido posicionar esta bodega tanto en el mercado nacional, al que destina el 70% de su producción, como en los mercados internacionales, donde ha conseguido fidelizar a consumidores del centro y norte de Europa y Reino Unido, pero también en Estados Unidos, China o Japón.

A pesar de ello, Marquínez no se acomoda y ha aprovechado el parón de la pandemia para pensar en nuevos proyectos para seguir enriqueciendo la gama de vinos de bodega Inurrieta. Enólogo de corazón y de bota, considera que lo peor de fracasar es no haberlo intentado así que considera que el sector del vino tiene que seguir esforzándose por conquistar al consumidor, logrando que el vino tenga el reconocimiento y el prestigio social que tiene en otros países.

¿Cuál es la filosofía de bodega Inurrieta?

Somos una bodega un poco diferente de lo habitual en la D.O Navarra. Aunque hacemos rosados, más de un tercio de nuestra producción es vino blanco pero, además, ​hacemos también muchos otros tipos de vinos diferentes. Por poner un ejemplo, de blancos​ hacemos cuatro vinos muy diferentes entre sí: un garnacha blanca (Inurrieta Mimao Garnacha blanca), el Inurrieta Orchídea, el Cuvee o un semidulce, Inurrieta Intacta. Es decir, nos adaptamos al mercado según las necesidades que vamos detectado. Esto supone un plus de trabajo y de planificación pero también nos ha dado grandes satisfacciones. Tenemos tal variedad que casi podemos decir que tenemos un vino que le pueda gustar a casi cualquier persona, y todos ellos vinos de viñedo propio, algo que hay que resaltar por todo el trabajo que supone de apuesta, planificación y trabajo. Todo esto nos ha permitido poder ofrecer una gama​ muy amplia, lo que también supone una gran​ ventaja para el importador, que obtiene en una misma bodega muchos tipos de vinos diferentes. En cada uno de estos mercados encajan vinos diferentes.

¿Cómo se ha ido planificando el lanzamiento de tantos tipos de vinos diferentes, adaptados a diferentes mercados y gustos?

Es un reto muy bonito que requiere una gran planificación. Cuando plantas un viñedo tienes un mínimo de 30 a 50 años de amortización. En este proceso es muy importante valorar las​ tendencias del mercado pero también el cambio climático, que está afectando mucho a las condiciones de cultivo, modificando el resultado de los vinos que obtenemos. Cada vez es más evidente el cambio, que se traduce en fenómenos muy extremos y estaciones menos marcadas, dando lugar a una evolución diferente del viñedo, con hielos, nieves y lluvia fuera de lo habitual.​

Cómo está siendo esta añada?

A nivel campo está siendo buena. Ha llovido poco pero lo ha hecho en el momento justo. Gracias a la tecnología tenemos muchos datos que nos permiten comparar con añadas anteriores y estamos viendo que hemos tenido menos agua y menos calor que el año pasado. Los sensores nos indican con exactitud la temperatura, la humedad, etc. pero de todas formas yo soy de los que dicen "menos bata y más bota", hay que estar sobre el terreno para ver si el modelo​ matemático encaja y por eso creo que los enólogos deberíamos tener formación de ingeniero agrícola también. Lo ideal sería un doble grado que permitiera salir profesionales más completos a ese nivel, con conocimiento de campo y de elaboración de vinos. Las dos partes se necesitan, y si están en el mismo profesional, pues mucho mejor.​

Viñedos de Bodegas Inurrieta

¿Y a nivel COVID como le ha afectado tanto a las tareas de bodega como al impacto sobre las ventas y el enoturismo?

En cuanto a la añada, ya en la anterior tomamos una serie de precauciones a nivel sanitario que nos permitió tenerlo todo controlado, gracias a la implantación de una serie de protocolos, turnos, distancia de seguridad, etc. con las que seguiremos en​ esta vendimia. Por ahora no nos vamos a relajar y lógicamente​ también paramos todo el enoturismo, y queremos estar seguros para​ ​volver a reactivarlo.​

Esta situación evidentemente nos ha afectado, ha supuesto más gastos pero estamos aguantado bien, sobre todo gracias a que tenemos nuestra pirámide de ventas muy diversificada. Gracias a ello hemos visto que, aunque hemos bajado en ventas globales de botellas de vino, sobre todo en hostelería, hemos aumentado las ​ventas en el canal online, en la tienda física e incluso en alimentación.​ Con gran satisfacción hemos visto que nuestros consumidores nos han seguido apoyando, adquiriendo vinos top de la ​bodega para consumir en casa.

Sala de barricas de Bodegas Inurrieta

También será una satisfacción seguir recibiendo tantos premios como acumula esta bodega?​

Los premios siempre tienen esa parte de vanidad y de reconocimiento, que está bien, pero para nosotros más que nada funciona como un termómetro de cómo estás trabajando, sobre todo en aquellos concursos donde se hace cata ciega. Para nosotros es como un examen de cómo estamos haciendo las cosas. Obtener estos premios nos permiten confirmar la regularidad de añada y el estándar de calidad de nuestros productos. La calidad es una cosa que se construye a lo largo de muchos años y mucho trabajo.​

¿Qué le aguarda a bodega Inurrieta para los próximos meses? ¿novedades?

Se han vuelto a perder las grandes ferias de primavera pero esperamos que de cara al otoño podamos estar ya en algunas acciones; estamos deseando hacer maletas otra vez. En cuanto a novedades, ​estamos muy satisfechos con las últimas incorporaciones,​ Inurrieta Intacta y​ Mimao Garnacha Blanca, que casi hemos agotado. Detectamos que podrían funcionar, teníamos la materia prima, el conocimiento y nos lanzamos, con gran éxito.

Ahora estamos con nuevos proyecto de I+D, con la mente abierta para crear nuevos vinos y esperamos que salgan cosas interesantes para el próximo año. Sobre todo porque pienso que hay que seguir probando cosas nuevas, hay que arriesgarse, sobre todo porque tenemos que conseguir​ darle en nuestro país el prestigio​ que tiene​ en otros. Debemos seguir trabajando para lanzar cosas que gusten al consumidor, enganchar al aficionado con un producto que le ha gustado para que luego siga probando vinos nuevos. Es nuestro talón de Aquiles como sector, no haber conseguido conquistar al consumidor como lo han hecho otras bebidas.​

Carmen Fernández
Licenciada en CC de la Información y especializada en enogastronomía y turismo
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