Celebrando el día internacional del Malbec con Terrazas de los Andes

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Jueves 09 de Abril de 2020

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El 17 de abril es el día internacional del Malbec, fecha en que los amantes de esta uva celebramos con brindis y sonrisas. La uva Malbec es de origen francés pero se ha adoptado a las tierras argentinas, creciendo en ellas como en ningún otro lugar, y por su óptimo desarrollo, los vinos argentinos elaborados con esta uva son los más refinados. El mapa vitivinícola argentino abarca más de 217.750 hectáreas cultivadas, en las que se emplean técnicas tradicionales y modernas tecnologías para cultivar y procesar la vid, que en conjunto con la altitud, temperatura y variedad de uvas, producen vinos de una identidad y calidad únicas.

Uno de los grandes vinos argentinos es Terrazas de los Andes, parte de una larga tradición francesa influenciada por la habilidad argentina de crear el vino que comenzó́ a principios del siglo XIX, cuando un pequeño grupo de franceses viajo a América del Sur buscando introducir las técnicas de vinificación y variaciones de uvas. Es un vino respaldado por la inigualable calidad de Moët Hennessy, y que además fuera la primera inversión de la Maison francesa en América Latina.

Este vino espectacular toma su nombre de las terrazas andinas, que van desde los 800 a los 1,800 metros, por lo que son únicas en el mundo y le brindan al vino una personalidad auténtica e incomparable en sus diferentes terroirs. El diseño de las parcelas es el resultado de 50 años de exploración y conocimiento de los y microclimas de Mendoza, de modo que cada terraza puede asociarse con una sola variedad de uva para luego poder desarrollar todo su potencial

Las expresiones más puras del Malbec se paladean en Terrazas de los Andes, reconocido mundialmente por producir vinos Malbec de la mejor calidad. La bodega se sitúa en Perdriel, justo al pie de la cordillera de los Andes, en una zona en la que gran parte del agua que la abastece es de lo más puro y libre de contaminantes, proveniente de la nieve derretida de la montaña. Dependiendo de la época en la que se visite, se pueden ver los cambiantes colores de las hojas, desde el verde intenso hasta algunas con matices naranjas y amarillos. Aprovechar las condiciones del valle, que varían de temporada en temporada entre temperaturas frías y templadas, han logrado que sus uvas se desarrollen con un sabor elegante por naturaleza y de mucha capacidad de guarda.

 

Durante la visita a la bodega se admirar los viñedos con sus perennes paisajes hermosos, para después conocer el proceso de producción de los vinos  y toda la maquinaria de la que se vale para tal efecto. Los vinos pueden degustarse tal como se haría en casa, acompañados de un carpaccio de atún y vinagreta de frutos rojos, de un lomo veteado y ratatouille mediterráneo y de postre, una torta húmeda de chocolate semiamargo y helado de mascarpone con frutos rojos.

Para el vino y las memorias que evoca no existen fronteras, ni físicas ni culturales, por ello, nada más internacional que un vino argentino producido en una centenaria bodega de estilo español, que se ha vuelto parte de mis viajes por el mundo.

Un artículo de Deby Beard
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