Miércoles 04 de Marzo de 2026
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Las exportaciones españolas de vino y productos vitivinícolas, que incluyen vinagre, mosto, zumos de uva y vermuts, alcanzaron en 2025 un total de 3.452,7 millones de euros. Según los datos de la Agencia Tributaria (AEAT) analizados por la consultora Del Rey AWM, España vendió estos productos a 189 mercados diferentes en el mundo durante el pasado año. Esta cifra supone 8 mercados menos que el año anterior y también 8 menos que hace una década.
El volumen total exportado fue de 26,8 millones de hectolitros. De esa cantidad, el vino representó 2.900 millones de euros y 19,1 millones de hectolitros. Aunque el número de destinos ha disminuido ligeramente, se observa una diversificación en cuanto al valor de las ventas internacionales, especialmente en los vinos envasados.
En 2016, los cuatro principales destinos del vino español (Alemania, Reino Unido, Estados Unidos y Francia) sumaban el 46% del valor total exportado. En 2025, esos mismos países representan el 39,2%. Esto indica una reducción de casi 7 puntos porcentuales en la cuota de los principales mercados por valor. Sin embargo, si se analiza el volumen exportado, la concentración ha aumentado: los cinco primeros mercados (Francia, Alemania, Italia, Portugal y Reino Unido) han pasado del 58,7% en 2016 al 60,1% en 2025.
Esta diferencia entre valor y volumen se debe a que las ventas de vino a granel están muy concentradas en cuatro grandes mercados europeos: Francia, Alemania, Italia y Portugal. Por otro lado, los vinos envasados llegan a una mayor variedad de destinos.
Durante el pasado año se registró un crecimiento superior al 20% en la facturación del vino español en 54 países. Muchos de estos mercados son pequeños y no suelen figurar entre los principales destinos habituales. Sin embargo, para muchas bodegas españolas pueden suponer oportunidades relevantes. Por ejemplo, la isla caribeña de Saint Martin facturó cerca de 30.000 euros en vino español en 2025, multiplicando casi por seis su cifra respecto al año anterior. Trinidad y Tobago superó los 150.000 euros y triplicó sus compras. Otros casos como Argelia o Pakistán multiplicaron por veinte o por siete sus importaciones respectivamente, aunque sus cifras totales no llegan a los 800.000 euros.
De esos 54 mercados con crecimientos superiores al 20%, en 21 países la facturación española supera el millón de euros y en 11 países se superan los cinco millones de euros anuales en ventas de vino. La mayoría de estos mercados se encuentran en África y América Latina, aunque también hay algunos en Europa del Este y Oriente Medio.
En estos destinos se venden distintos tipos de productos vitivinícolas según las características del mercado. En varios países africanos predomina la venta a granel frente al vino embotellado. En algunos países musulmanes se exportan sobre todo mostos y zumos debido a las restricciones sobre bebidas alcohólicas. En otros mercados se venden principalmente vinos embotellados que pueden alcanzar precios elevados.
El análisis muestra que existen oportunidades para las bodegas españolas fuera de los mercados tradicionales como Estados Unidos, China o Rusia. La diversificación geográfica puede ayudar a compensar las dificultades derivadas de la inestabilidad o los cambios regulatorios en algunos grandes destinos habituales.
A pesar del crecimiento registrado en muchos mercados pequeños o emergentes, el balance general del año muestra un descenso del 3,3% en el valor total exportado respecto al año anterior y una caída del 2,8% en volumen. La concentración sigue siendo alta en las ventas a granel mientras que la diversificación avanza sobre todo entre los vinos embotellados.
Para acceder a estos nuevos mercados es necesario un esfuerzo comercial adaptado a cada destino. Las bodegas deben analizar qué tipo de producto tiene más posibilidades según las preferencias locales y buscar importadores adecuados para cada país. La situación actual obliga a buscar alternativas ante la volatilidad que sufren algunos grandes mercados internacionales.
Los datos confirman que España mantiene una presencia relevante como país exportador de vino y productos vitivinícolas y que existen oportunidades para ampliar su alcance internacional más allá de los destinos tradicionales si se apuesta por la diversificación comercial y la adaptación a las características específicas de cada mercado.
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