Una gran Iglesia franciscana se convertirá en un espacio multiusos dedicado al vino

David Manso

Martes 29 de Octubre de 2019

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Tras dos años de trabajos, Javier Sanz Viticultor ha rehabilitado la iglesia franciscana de la Orden Tercera en La Seca en la que está proyectado un winebar, una tienda y un espacio para eventos con el vino como protagonista

Iglesia franciscana de la Orden Tercera en La Seca, rehabilitada por Javier Sanz

En el corazón de Rueda, donde impera la ley de la variedad Verdejo, Javier Sanz apuesta por la variedad y calidad de sus vinos como elemento diferenciador. Cuando menos es más.

Hay ocasiones en las que el día no acompaña a una jornada entre viñedos. Los azares de este últimamente tan cambiante clima son así. Las visitas a bodegas son programas como cualquier viaje con cierta antelación, y no siempre el tiempo respeta los deseos con días despejados. Pero como buen amante del vino las adversidades climáticas no le restan a uno las ganas de compartir una jornada entorno al vino.

Jarrea en La Seca, la beneficiosa lluvia para el viñedo tras las vendimia hace que la visita a "El Pago de Saltamontes" sea desestimada. Obligado sacrificio que hacemos, en aras de futuros vinos, que no empaña una siempre agradable visita a bodega. Varias veces he coincidido con la familia Sanz, con Javier a la cabeza, no siendo esta mi primera visita. Javier es un hombre de campo, un viticultor que trabaja a pie de viña, que conoce el campo, su amado campo, lugar donde quizás él se desenvuelva con más soltura delegando a sus hijas las labores más propias de la bodega. Los buenos vinos se hacen en la viña y eso él lo sabe.

Javier Sanz, en el centro de la imagen, con un grupo de visitantes

Un espacio entorno al vino....

Comprometido con su pueblo y la expansión de la bodega, Javier Sanz Viticultor ha rehabilitado la iglesia franciscana de la Orden Tercera en La Seca. Una labor que ha llevado dos años, y en la que su nuevo diseño no pasa desapercibido mientras mantiene su estructura original. Un espacio multiusos en el que está proyectado un winebar, una tienda y que gracias a la amplitud de su sala principal, un lugar para eventos con el vino como protagonista. Una apuesta, no solo al servicio de la propia bodega, sino también un reclamo enoturístico, un alto en el camino en esta población vallisoletana de arraigada tradición vinícola que se enmarca dentro de la Ruta del Vino de Rueda.

La antigua bodega.....

Las necesidades de producción llevaron hace ya un tiempo a trasladarse de localización a Javier Sanz. Una nueva bodega donde pudiera dar respuesta a las nuevas elaboraciones incorporando los medios técnicos que ello conlleva. Pero la familia mantiene la bodega original a modo de museo, donde los viejos utensilios y máquinas que un tiempo pasado sirvieron para elaborar sus vinos, descansan hoy en un pequeño lagar como recuerdo de su pasado viticultor. Una prensa de tornillo, otra manual, varias máquinas embotelladoras, una para cuatro unidades rara por su originalidad y escasez son parte de este legado. Será aquí, en este acogedor lugar donde tendré de nuevo la gratitud de volver a catar y disfrutar los vinos de Javier Sanz.

Los vinos....

La mayoría de los vinos de la bodega tienen como protagonista la autóctona Verdejo, con diferentes elaboraciones y vinificaciones. Otras de las uvas blancas empleadas aunque en menor medida son Sauvignon Blanc y Moscatel Gorda de Moldavia. Pero Javier Sanz Viticultor no sólo se limita al empleo de variedades blancas, el uso de varias tientas es parte de esa filosofía por buscar nuevos caminos, nuevos vinos como elemento diferenciador. Así la escasa Bruñal y una variedad única y desconocida descubierta entre cepas de verdejo, complementan su catálogo de vinos.

Durante la visita a la iglesia rehabilitada disfrutamos de su varietal Javier Sanz Verdejo 2018 un vino fresco, complejo en aromas, tropical y con buen paso por boca. Un vino fiel a la variedad.

Ya en la sala de catas, Javier Sanz Sauvignon Blanc 2018 abre la sesión. Un vino de marcadas notas tropicales, frutal y de buena acidez. Siguiente en la lista un vino más complejo. Javier Sanz Verdejo Fermentado en Barrica 2017 donde la hierba fresca y las notas tostadas dan paso a un vino amplio en boca. Para finalizar con los vinos de variedades blancas una pequeña cata vertical de dos añadas y ver su evolución de V Malacorta 2016 y 2017, vinos muy expresivos donde la madera bien integrada y su buena acidez logran darles un interesante envejecimiento.

Pasamos a las variedades tintas con la escasa Bruñal llegada de los Arribes de Duero. Bruñal 2018  es un vino fresco, muy aromático, que recuerda en su cata a los vinos de Maceración carbónica. Ligero, de buen paso por boca, punzante acidez. Un vino diferente. V Colorado 2015 es un vino diferente, un tinto único de una variedad desconocida que surgió entre cepas de Verdejo y que Javier ha recuperado. Especiado, balsámico, un vino de buena acidez que no deja a uno indiferente.

Como cierre de jornada, tras la comida, un vino del que personalmente guardo un gran cariño. Dulce de Invierno 2016 es un vino dulce elaborado con Verdejo (80%) y Moscatel Gorda de Moldavia (20%) complejo tanto en su elaboración como en aromas. Frutos secos, piel de naranja para un vino amplio, untuoso. Ideal para un cierre de comida o incluso como aperitivo.

Otro año que vuelvo para disfrutar de las buenas elaboraciones de Javier Sanz Viticultor, donde la variedad y la calidad son los elementos que marcan la personalidad de estos vinos. Vinos con nombre propio. Dónde la búsqueda de altos rendimientos es desestimada en favor de calidad, cuando menos es más. También de la amabilidad de la familia, de la cercanía de Javier, a conocer sus proyectos de futuro, sus inquietudes.... siempre dispuesto a entablar una enriquecedora charla entorno al vino.

David Manso
Licenciado en Marketing y apasionado del vino.

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