Fast food y vino: Enemigos íntimos

Escrito por Jorge PérezJorge Pérez

Martes 17 de Septiembre de 2019

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Sí, la vida cambia, te vas haciendo mayor. Con dieciséis le das al calimocho y con veintitantos te pasas al rosado, que fresquito entra muy bien. Pero decides ampliar horizontes y empiezas a beber blanco y tinto. Y de repente te casas con tu novia y tienes hijos, o perros, o gatos. Tus animales de compañia te piden esas latitas doradas de salmón del super y  tus hijos te piden un burguer, o una pizza o cualquier cosa insana que tenemos tan asimiladas en nuestra sociedad de consumo.

Pensaréis, " Este tío está divagando", " ¿Dónde quiere ir a parar? ".  Vámonos de excursión...

Vayamos a cualquier cadena de restauración Fast Food, la de la M amarilla, la del rey de las hambuerguesas o la de ese señor con cara afable que tiene una receta secreta de pollo. Entra, pídele la cajita sorpresa de rigor a tu hijo, o a tu gato o a tu perro y tú te pides lo que quieras y un vino, por supuesto. La decepción es superlativa cuando te dicen que no tienen vino. ¿ Cómo es posible tal desagravio...? . Lo es.

Porque la bebida por la que apuestan es la cerveza, tan rubita y tan fresquita. A los que no nos gusta la cerveza y nos nos queda otra que ir a estos lugares, nos tenemos que conformar con beber uno de esos refrescos de grifo con veinte minihielos que te aguan la bebida a los cinco minutos o la siempre socorrida botellita de agua mineral.

 

Fijaros que he pensado iniciar una campaña en Change.org para pedir que tengan vino en las cadenas Fast food pero seguro que me tacharían de banal, el vino no es una cosa seria...

Bien, subamos un nivel. Las franquicias de montaditos, raciones varías o hamburguesas más elaboradas con nombre de meca del cine.

¿Tienen vino? Síiii, pero... El resultado es desigual. Partiendo de la base que los vinos que sirven son los que yo llamo "mainstream", vinos comerciales que podrías encontrar hasta en un bazar de Estambul, la forma de servirlo es un mundo. Puedes encontrarte que te sirvan un verdejo medianero en una copa sucia a una temperatura que ni en el desierto del Gobi o un rioja más frio que el iceberg que hundió el Titanic.

En honor a la verdad también hay que decir que unos pocos tienen los vinos como los tienen que tener y los sirven a una temperatura idónea y con una selección de vinos aceptable, y me viene a la memoria esa cadena de franquicias de gastrotabernas (sic) andaluzas.

La conclusión y lo que quiero decir es que sería fantástico que estos lugares nos cuidasen un poquito más a los amantes del vino, esos que por necesidad ecónomica o porque nos vemos arrastrados por hijos tiranos ávidos de hamburguesas y nuggets de pollo, debemos acudir a sus "palacios"

No digo que tengan diez referencias de vino, bastaría con una sola de vinos con una relación calidad-precio buena, que en España los hay a patadas.

Y los que ya tienen vino, por favor, tratadlo bien, que al fin y al cabo es uno de los bienes más preciados que tiene nuestra cultura.

Este fin de semana seguramente acabaré en el Fast food, pero está vez pediré para llevar y el buen vino me lo tomo en casa...

Un artículo de Jorge Pérez

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