¿Por qué el alcohol te pone agresivo?

Javier Campo

Lunes 08 de Julio de 2019

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¿Qué es lo que provoca que a algunas personas el alcohol los ponga verbal o físicamente violentos?

Que curioso es el alcohol en general... A unos les da la risa floja, a otros les da por llorar y a otros, les pone violentos. 

Esto no viene de nuevo. Desde los albores de la historia, el ser humano a encontrado en el alcohol un medio para transformar su estado "normal" y lo ha utilizado con varios fines.

Algunos tienen que ver con la desinhibición en el sexo. Si es de mutuo acuerdo está muy bien ¿verdad? Si se utiliza para doblegar la voluntad del otro, ya no parece tan divertido, ya que en este caso el arma utilizada para perpetrar la agresión posterior viene en una glamurosa pero engañosa copa.

Otros lo utilizan para "hacer hablar" pues si tiramos mano del refranero cuando se dice eso de que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, es por algo.

Fijaros que, en ambos casos, alguien instiga a alguien a beber para conseguir un fin que no tiene nada que ver con divertirse. Porque en realidad no hace falta nada de alcohol para pasarlo bien. Tomar alcohol nos sirve para llegar a ciertos estados emocionales que tienen que ver con muchos factores y, dichos factores hacen que el alcohol nos afecte para bien, pero también para mal.

El alcohol anula los centros nerviosos del córtex prefrontal que regulan la capacidad de "autocontrol" social generando en sus etapas iniciales desinhibición, descarga de timidez, sensación de confort, vivacidad, fraternidad, excitación sexual y euforia. Sin embargo, cuanto mayor es la cantidad de alcohol, mayor el "bloqueo social" y mayor es la capacidad de hacer algo "fuera de las reglas" obedeciendo a las emociones e impulsos más primitivos como la ira y la agresividad.

¿Por qué ocurre esto, y por qué les pasa a algunas personas y no a otras? La clave está en cómo el alcohol afecta a nuestras funciones neuronales.

Para infligir valor en los soldados antes de entrar en batalla, tomaban y toman alcohol. Esto ha sido, es y será un denominador común en diversas épocas y diferentes culturas más o menos civilizadas. Por eso os decía al principio, que la cosa no viene de nuevo.

Pero ¿qué es lo que provoca que a algunas personas el alcohol los ponga verbal o físicamente violentos? Pues todo tiene que ver en como afecta a nuestro sistema nervioso ya que es un depresor de este y afecta a nuestras funciones neuronales.

Afecta a la interpretación de la información. Esto es amplio. Alguien puede interpretar mal palabras o acciones de terceras personas y sentirse ofendido o atacado. Otros pueden ver mensajes donde no los hay y aquí estoy hablando de las agresiones de tipo sexual.

Cuando alguien comete la imprudencia de conducir bajo los efectos del alcohol, la misma interpretación de la información percibida en la conducción se puede tornar en un conductor agresivo al volante o descuidado y lento. Si hay un accidente, esto no deja de ser una agresión al propio conductor, sino también a otras personas. Y a veces las consecuencias son irreparables.


Un estudio, publicado en 'Cognitive, Affective & Behavioral Neuroscience', demostró que el alcohol afecta la corteza prefrontal, la región del cerebro asociada con el comportamiento social. Según el estudio, todos tenemos una personalidad primitiva que esta parte del cerebro nos ayuda a censurar para tener éxito evolutivo, y mantener las formas y educación social. El consumo de alcohol anula este filtro evolutivo llevando en muchos casos al individuo a conductas agresivas.


La actividad del córtex prefrontal cerebral donde se encuentra la parte de las emociones agresivas, para que todos lo entendamos, cambia ostensiblemente cuando se ingiere alcohol y la verdad es que no hace falta mucho, pero cada ser humano tiene diversos niveles de autocontrol social y les puede salir la parte más instintiva y primitiva al observar estos cambios neurológicos.

Todos conocemos a alguien que se pone de una manera u otra cuando bebe. Y dependiendo de esa información bebemos o no con él o ella. Pero el mensaje aquí no es beber o no beber. Es beber con responsabilidad.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos

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