La imperiosa necesidad de tener un Verdejo

David Manso

Martes 02 de Abril de 2019

Leído › 3438 Veces

Ante el auge de esta variedad muchas son las bodegas no residentes en Rueda que incorporan un blanco de uva Verdejo a sus elaboraciones

Uva verdejo (Foto: José I. Berdón - CRDO Rueda)

Que la variedad Verdejo está de moda entre los consumidores es indiscutible. Que es una de las variedades blanca más consumidas también. Son muchas las ocasiones en las que en las barras de bares y restaurantes los clientes lanzan la proclama: "Ponme un Verdejo" sustituyendo a la ya clásica y olvidada petición de: "Ponme un blanco". Esta nueva tendencia nos ofrece varias lecturas.

Primeramente, y recordándome el caso de la famosa marca de refrescos de cola, la de monopolizar este sector del mercado. No recuerdo a nadie pedir una bebida refrescante de gaseosa aromatizada en vez de la propia marca comercial. En el caso del vino blanco esta tendencia lleva los mismos derroteros. Al pedir un Verdejo, se monopoliza al vino blanco, a la vez que se deja de lado cualquier otro vino elaborado con uva blanca de cualquier otra zona de producción, inclusive del mismo Rueda.

Vino blanco Verdejo DO Rueda (Foto: José I. Berdón)

En alguna ocasión nos podemos encontrar también en curiosas y no menos sorprendentes situaciones, en las que ciertos locales al pedir un Verdejo, nos pongan en nuestra copa un blanco de la variedad (no por ello mejor ni peor, sino diferente), pero de cualquier otra zona de producción (La Mancha, Toledo, Uclés, Toro, etc.).  Mayúscula sorpresa que hay que digerir sin que podamos reprender al camarero al haber atendido con displicencia nuestra solicitud. Ha pedido un Verdejo, no? Aquí lo tiene. Todo ello siempre que el consumidor sea consciente o preste atención a la "maniobra" realizada.

Es obvio que esta tendencia, aún siendo la uva más cultivada, encasilla a la denominación Rueda en productores exclusivos de esta variedad. Según la propia denominación, a fecha 28 de febrero de 2019 se han entregado un total de 16.627.531 contraetiquetas de vino D.O. Rueda. Al vino blanco le corresponden 16.589.391 contraetiquetas, siendo el tipo de vino Rueda Verdejo un 73,39%. Un flaco favor a ese restante 26,61% de elaboraciones de otras variedades donde Rueda tiene mucho que ofrecer.

Como consecuencia  a toda esta situación está la campaña que la propia denominación de Rueda lanzó a mediados de 2017, y así intentar desligarse de la etiqueta que el consumidor de vino había adoptado. Mediante el eslogan: "Las cosas por su nombre: pide un Rueda cuando quieras un Verdejo". Con ella se amplía la oferta de vinos que ofrece la denominación a la vez que mantiene la popularidad de la variedad, y asegura que se serviría un vino de Rueda, el que sea pero un Rueda. 

El Mercado del blanco en su sector se seguirá monopolizando pero esta vez con un número mayor de variedades, que de seguir con la actual tendencia de mercado, obligaría a productores y bodegas a focalizar sus esfuerzos únicamente en la variedad Verdejo olvidando el resto de variedades, y que a la larga se traduciría en una más que probable bajada de precios por la oferta y con ello de la calidad de estos vinos.

Toda esta tendencia al alza, la exigencia del consumidor y la oportunidad de mercado, ha llevado a las bodegas a verse obligadas a tener un vino blanco de uva Verdejo entre sus filas. Si se vende bien tengo que tenerlo, tengo que ofertarlo. Decisión quizá más acusada allí donde las variedades blancas autorizadas son minoritarias, de escaso atractivo para  el consumidor, o bien en favor de variedades tintas más comerciales, dejando un tanto descolgado el conjunto que la bodega pueda ofertar. Los consumidores piden y hay que tener producto. Así, un amplio número de bodegas han incorporado vinos de uva Verdejo, mientras que otras apuestan por las variedades blancas autorizadas en su denominación.

Son varias las fórmulas de incorporación que en función del potencial, recursos o según sus estrategias de mercado pueden emplearse:

  • Implantación de bodega propia: la fórmula más lenta, arriesgada y costosa por el tiempo e inversión de recursos que necesita. Construir una bodega se puede hacer relativamente rápido, ahora un viñedo requiere de tiempo hasta que alcanza unos niveles óptimos de calidad y rendimiento.
  • Alquiler de instalaciones: esta opción es un recurso muy valorado. La bodega que quiere incorporar el vino, alquila las instalaciones a una bodega residente en la zona. El propio enólogo de la primera se desplaza para controlar el proceso de elaboración del vino. Esto reduce los costes que llevaría una implantación, a la vez que garantiza los procesos de elaboración y la calidad del vino a incorporar.
  • El por para: el método más económico ya que consiste en resumidas cuentas en elaborar para otro. La bodega externa compra o encarga el vino a la residente bajo los parámetros requeridos, la cual lo elabora y embotella bajo la denominación con la marca externa. Esto reduce al máximo los costes y permite a la bodega externa tener el vino que necesita incorporar.

Ya sea mediante una u otra fórmula es posible tener vinos de uva Verdejo con denominación de origen Rueda por cualquier bodega. Las residentes o recién implantados obviamente lo tienen, y otras lo incorporan sin que ni siquiera tengan que pisar el viñedo del vino que comercializan. Sistemas que no sólo exclusivos de Rueda, sino también en otras denominaciones de origen. Quizá sea pronto para cuantificar los resultados de la nueva campaña. Si una nueva tendencia se instalará y cambiará la mente de los consumidores. El tiempo dirá. Mientras, todavía sigo escuchando en las barras de bares y restaurantes... Ponme un Verdejo!!!! a la hora de pedir un blanco. Todo ello para y por la imperiosa necesidad de tener un Verdejo.

David Manso
Licenciado en Marketing y apasionado del vino.

¿Te gustó el artículo? Compartir

Comenta