La Experiencia Penedés

Javier Campo

Martes 12 de Marzo de 2019

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Quizás, sin conocerlo a priori, pudiera sonar simple por la sencillez de la palabra. Experiencia encierra el conocimiento de algo realizado, vivido o sentido. Así fue y así os cuento la crónica de mi Experiencia Penedés

Esta escultura de Demeter, Diosa de la agricultura, es el icono de la Denominación de Origen Penedés que, juntamente con Qalides han organizado una de las mejores experiencias vitivinícolas de España que ha durado 3 días intensos y llenos de emociones donde las personas y sus historias han sido protagonistas por encima de los fantásticos vinos que pudimos degustar.

Remontarnos 2700 años de historia de Penedès, cuando los fenicios traen el vino, no es nada si tenemos en cuenta que geológicamente tendríamos que remontarnos a bastantes millones de años para entender la orografía de esta región y sus diferentes tipos de suelo, lo cual la convierte en rica y privilegiada. Es una de las primeras cosas que vivimos los asistentes. Escuchar y conocer de la mano de los responsables del evento y de un experto en geología que nos explica como se forma la depresión que divide en un valle el Penedès y que mucho más tarde se convirtió en uno delos caminos de paso más importantes de la historia humana: la Vía Augusta.

Pero antes de empezar con la visita a la madre tierra, la organización nos tenía preparada una actividad de Team Building nada más y nada menos que con la Colla de Castellers de Vilafranca. Poder formar parte de un "castillo humano" y el contacto físico entre un grupo que acba de conocerse es una sensación grtatificante y homogenizadora, ya que para conseguir ese pequeño castillo, dependes de todos y cada uno de los integrantes. También es una sensación que da hambre y nos fuimos a cenar donde ya probamos unas treinta referencias de vinos de Penedes.

Desde allí nos distribuimos en varios grupos y nos llevaron a nuestros alojamientos, unas preciosas masías ubicadas en diferentes puntos de las provincias de Barcelona y Tarragona. Dicho así parece que la distancia sea muy larga, pero es que Penedés, que se ubica en ambas provincias, tan solo esta a unos 30 minutos de las dos capitales.

Al día siguiente, nos trasladamos a La Font de la Canya, un yacimiento arqueológico del 600 a.C aproximadamente y en el que nos hicieron trabajar un poco en excavaciones ya iniciadas por los profesionales del equipo de arqueólogos de varias universidades y que nos permitieron ayudar a encontrar y conocer diversas piezas de cerámica, cobre y semillas de uva que sitúa en el tiempo el vino en Penedés.

Después de desayunar y recuperar fuerzas, de nuevo nos dividimos en varios grupos y nos distribuimos por diferentes bodegas, donde además de poder conocer las siempre nutridas historias de cada uno de sus bodegueros, pudimos probar sus vinos, instaurados y novedades, así como los diferentes proyectos enoturísticos en los que se incluyen actividades programadas, estancias idílicas y inmersas en bucólicos paisajes y tan poco habituales como el poder conocer unas simpáticas alpacas penedencas.

Tras las visitas, volvimos a unir el total de invitados en el Castell de San Marti Sarroca donde conocimos los vinos de las bodegas adscritas a las Asociación Qalides entre amplias sonrisas y la algarabía propia de estar en buena compañía y bebiendo vino, claro. Se acaba la intensa jornada. A dormir.

La creación de muros de piedra seca en tierras de vino se lleva haciendo durante siglos y por ello, no quisieron dejar la oportunidad de ofrecernos el vivir de primera mano como elaborar estas pequeñas murallas tan útiles para la viticultura. Pero no nos engañemos, estábamos en el último de los tres días y las fuerzas flaqueaban. Solo unos pocos picamos piedra literalmente hablando y el resto colaboró en la acción como reporteros gráficos.

De nuevo, seguimos visitando diversas bodegas por grupos después de habernos reforzado el estomago con un suculento almuerzo en medio de las viñas. Sumilleres, docentes, periodistas y bodegueros compartimos nuestra visión de los diferentes productos en una puesta en común tras nuestra propia percepción desde diversas vertientes del mundo del vino.

El broche final en Can Rafols del Caus con una selección de míticas y antiguas añadas de donde comprobamos como los vinos del Penedés tienen una enorme capacidad de envejecimiento y siguen más que vivos tras más 40 años como es el caso de algunos de los que probamos.

Nos vamos de una tierra cargada de historia, de vinos, de enormes personas y nos llevamos el grato recuerdo de haber vivido la primera, y hasta ahora única, Experiencia Penedés.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos

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