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Bordón, vinos clásicos y descarados que jamás te aburrirán

José Antonio Sanjurjo

Miércoles 07 de Noviembre de 2018

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Las técnicas de venta han tejido en los últimos tiempos una nebulosa de complejos para los grandes vinos de toda la vida. Ahora se disipa y con ella se van algunas modas pasajeras carentes de sentido. Queda la calidad de propuestas como Bordón, vinos que reivindican su plena actualidad con atrevimiento, desde la calidad y el orgullo de su historia.

Los Bordón son vinos que utilizan un lenguaje moderno sin renegar de su vasta historiaLos Bordón son vinos que utilizan un lenguaje moderno sin renegar de su vasta historia

Hace unos años, el consumo del vino parecía sucumbir a las maldades del marketing. Todo el valor se trasladaba a un diseño extravagante de la etiqueta, a un nombre lo más raro posible, a una botella con formas nada convencionales... Cualquier elemento que llamase la atención importaba. Todo menos el propio vino. Hasta daría igual que el recipiente contuviese o no vino. Era la victoria de la estética sobre cualquier otro aspecto, eso que más recientemente ha dado en bautizarse como postureo.

En cambio, tal tendencia, que todavía hoy persiste y no será fácil de vencer, ha tenido un relevante efecto boomerang. El consumidor que realmente entiende de vinos, y también el que respeta su propio paladar aunque sea un mero aficionado, se ha rebelado contra tanta nadería y ha comenzado a apreciar como nunca el valor de la formación y la tradición enológica. A saber distinguir un buen vino, en definitiva.

Ese boomerang, ¿por qué no decirlo?, ha servido además de revulsivo para que bodegas de toda la vida se hayan puesto las pilas y hayan demostrado su capacidad de adaptarse a las demandas y formas de vida de la sociedad actual. Seguras de que su gran baza es la calidad del vino, la única que realmente les podrá otorgar a medio y largo plazo la fidelidad del público, han sabido partir de esa base para ponerse al día. Son conscientes de que el consumidor antes o después se aburrirá de las ocurrencias del mercado, pero nunca de los grandes vinos de siempre.

He ahí el acierto de propuestas como Bordón, todo un clásico en nuestras copas que no solo no reniega de su condición sino que además se enorgullece de su historia y reafirma su personalidad. Con un lenguaje directo, este vino con D.O.Ca. Rioja presume de ser "descaradamente clásico" y advierte de que "hay pocas cosas mejores que un buen clásico" por encima de modas, etiquetas o postureos.

El lema 'No soy borde, soy Bordón' sintetiza a la perfección esa defensa de la dignidad del trabajo hecho durante más de 125 años. "Me gusto; y si a ti no, es porque todavía no me has probado" es la expresión casi insolente de un producto que en realidad no tiene nada que demostrar más allá de ratificar lo que siempre ha sido.

VINOS PARA VIVIRLOS

La gama actual de Bordón está organizada de modo que podamos disponer de un vino idóneo para toda clase de ocasiones. La propuesta más versátil es el Bordón Crianza, un tinto de Tempranillo y Garnacha que desarrolla sus matices durante catorce meses en barricas de roble americano de tostado medio y de roble francés, a lo que añade un afinamiento de seis meses en botella. El resultado es un vino muy frutal, muy adecuado para acompañar legumbres, carnes blancas y a la brasa, queso de oveja, pastas y frituras.

El Bordón Reserva, Medalla de Oro en Mundus Vini, se elabora con Tempranillo, Garnacha tinta y Mazuelo. Su progresión durante dieciocho meses en roble americano y francés lo convierte en un clásico con mucha intensidad sensorial que pone su elegancia al servicio de cualquier plato de cuchara, carnes a la brasa o asados.

Un paso más allá está el Bordón Gran Reserva, combinación de Tempranillo, Garnacha tinta y Graciano con treinta meses en madera y otros treinta y seis en botella. Obtuvo el Oro en el certamen Wine&Spirits y es toda una institución en Rioja, y por tanto en el panorama vinícola español. Una referencia imprescindible para las grandes ocasiones, muy indicada para acompañar asados de carne roja, caza o quesos curados.

Por supuesto, en la oferta de Bordón no faltan los vinos jóvenes: un Blanco 100% Viura muy equilibrado y aromático y un Rosado de Viura y Garnacha tinta en los que se conjugan la frescura de sus variedades y la autenticidad de los vinos de la bodega.

DOS EDICIONES LIMITADAS, A PUNTO

Además, en los próximos días la gama Bordón pondrá en el mercado dos novedosas ediciones limitadas. Se trata de dos vinos muy especiales que pretenden homenajear la propia historia de la bodega y a su fundador, Frederick Anglade Saurat.

La gama incorporará dos ediciones limitadas en los próximos díasLa gama incorporará dos ediciones limitadas en los próximos días

MÁS DE 45.000 ENOTURISTAS CADA AÑO TRAS LOS PASOS DE HEMINGWAY

Una buena forma de impregnarse de la personalidad de Bordón es visitar la bodega en la que se elabora. Bodegas Franco Españolas recibe cada año más de 45.000 visitas y no es por casualidad. Junto con la famosa Calle del Laurel, es el principal atractivo turístico de Logroño, al tener la peculiaridad de ser la única bodega urbana de la capital riojana. Desde el centro histórico está a solo cinco minutos a pie.

La bodega, fundada en 1890, recibe más de 45.000 enoturistas cada año

El carácter apasionado e inspirador de los vinos Bordón se traslada a las propuestas enoturísticas de la bodega. Además de un completo recorrido por las instalaciones, con diversas alternativas para adaptarse a cada tipo de visitante, la firma suele complementar el vino con iniciativas culturales como cine, música o teatro.

Todo ello en un lugar con muchísima historia. La bodega surgió en 1890, en la época en la que los franceses, tras ver arrasados sus viñedos por la filoxera, llegan a la Rioja en busca de nuevos territorios. En su momento fue clave la figura de Anglade Saurat, promotor de un proyecto asentado sobre vinos que desde siempre fueron icónicos en la región. Quince años después de su fallecimiento, en 1920 desaparece el capital francés de la bodega, que pasa a ser plenamente española. En su memoria quedan las visitas de rey Alfonso XIII en 1903 y en 1925 y de Ernest Hemingway en 1956.

La empresa, en manos de la familia Eguizábal desde 1984, acentúa cada día su carácter innovador y prepara nuevos proyectos centrados en el ocio y la cultura vinculados al vino, aprovechando su ubicación privilegiada a orillas del río Ebro.

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