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Nuevas oportunidades para la generación de valor en el mercado del vino

Lunes 15 de Enero de 2018

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El aumento del precio en el año 2018 permitirá incrementar la facturación mundial en el mercado del vino a través del negocio del granel en destino final, los vinos envasados, premium y los espumosos

2018 se presenta como un año difícil, en el que asumir lo ocurrido durante la vendimia y los efectos que pueda tener en los mercados. La menor cosecha en España, Italia y Francia este año, probablemente aumentará la tendencia, ya existente en los mercados, hacia un incremento de los precios y un menor volumen de comercialización que permitirán un aumento de la facturación mundial.

Según el Observatorio Español del Mercado del Vino, OEMV, esta tendencia en la que se resienten particularmente las ventas de vinos a granel entre productores, pero que pueden impulsar las ventas de granel a destinos finales como forma de abaratar en transporte el coste por litro para aumentar – como ya se está dando – el intercambio entre compras de envasados por compras de granel para envasado local.

Asimismo esta nueva coyuntura permitirá un suave crecimiento de los envasados y, especialmente de los vinos premium y ultra-premium, más en valor que en volumen, mientras se mantiene la moda de los espumosos no particularmente caros.

Entre los mercados, China (más Hong Kong) , junto con Rusia (más Lituania) y Holanda están liderando las compras mundiales del vino en 2017 entre los principales importadores, mientras Brasil, Singapur y la República Checa presentan cifras de importación superiores al 10% frente al año anterior.

EE.UU., Reino Unido y Alemania se mantienen como los tres principales mercados mundiales, por encima de los 10 millones Hls cada uno, pero a ritmos de crecimiento algo menores del 5,6%, 5,8% y 2% respectivamente en valor.

Para las empresas, el reto ante estas perspectivas de mercado pasa por cómo asumir los porcentajes de incremento de coste que no se puedan trasladar íntegramente a los clientes y en su caso, cómo asumir la perdida de ventas que pueda derivarse del incremento de precios que sí se traslade hasta el consumidor.

En ambos casos (riesgo de menor margen y riesgo de pérdida de mercado), las amenazas son mayores para las empresas menos diversificadas y más vinculadas a productos del año, en los que no se dispone del colchón que ofrecen existencias de años anteriores y el margen es normalmente más pequeño (y, por supuesto, mucho mayor el efecto sobre aquellas empresas que han perdido una gran parte de su producción este año).

Precisamente por ello, esta situación de mercado también supone una oportunidad, al incrementar la tendencia hacia la diversificación en las carteras de producto y su "premiumización": búsqueda de clientes, tipos de productos y líneas de comercialización que en el futuro nos hagan menos dependientes de las amplias variaciones de precio en vendimia.

Una tendencia que ya viene dándose entre las bodegas españolas en los últimos años, que se plasma en más y mejores departamentos comerciales, redes de distribución, información de mercado y esfuerzo promocional, acompañados de mejora en producto e imagen, y que debe llevar hacia la mejora del valor de nuestros vinos, de forma algo más estable.

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