Un amor para siempre...

Zoltan Nagy

Martes 13 de Junio de 2017

Leído › 3265 Veces

Carta abierta a uno de los mejores enólogos del país, Carlos Esteva

Hace tiempo que quería escribirte esta carta. Hoy por fin me lleno de valentía, ya que unos días después, me sigue provocando las mismas emociones que el día que coincidimos por segunda vez en la cata vertical de Sumoll.

Empiezo estas líneas diciéndote: "Te amo", porque me has abierto las puertas de tu bodega, Can Rafols dels Caus, en el Macizo del Garraf, y allí sentados en la cocina , empezando una cata vertical de tus mejores añadas de Sumoll, un vino en cuya elaboración fuiste pionero y un visionario en elaborarlo.

Me fascina esa producción sin sulfitos, de la manera más natural que hay, pisando en un barreño las uvas de noche bajo las estrellas, cuando nadie daba dos duros por esta uva. A ti se te veía tímido, pero a la vez con la difícil tarea de combinar las tendencias y modas del mercado (era cerca del año 2000), y después de unos trasiegos con un tubito has apostado por ello. Hoy, gracias a tu valentía, en un pequeño grupo pudimos disfrutar de momentos inolvidables y pasamos la tarde bebiendo historia, beber tu arte.

Te admiro, porque he de reconocer que me hiciste disfrutar tanto de tus vinos, que el sentimiento llega a compararse a las emociones vividas en los partidos de las grandes final de mi segundo amor, el FC Barcelona.

Te quiero por darme las mejores lecciones de vida, aprender de tus vastos conocimientos de enología, después de recuperarte de una enfermedad que llegó en un momento duro, pero gracias a tu fortaleza espiritual y tus ganas de ser feliz te ayudaron a superar tu enfermedad porque sabes que te necesitamos.

Te admiro, porque me has enseñado a valorar estar entre viñedos, amar un paisaje, una tierra que me adoptó hace ocho años y te amo por que siempre recordaré tus palabras, palabras que me dan fuerza de seguir aprendiendo cada día y no olvidarme hacia dónde quiero ir.

Te admiro por toda la pasión que le pones a llevar 'palante' tu proyecto que empezaste hace 15 años, ese proyecto vital, que por fin se inauguró y conseguiste respetar un entorno único de alto valor paisajístico, con la masía legada por un pasado histórico.

Te admiro por ser un pionero en emparrar las viñas , por ser pionero en la introducción de muchas variedades de uva como la chenin blanc, merlot, caladoc, cabernet franc, marselan y también por ser pionero en el uso de las llamadas banderolas, esas placas de inoxidable con un circuito de agua fría, que introducías y se siguen introduciendo en los depósitos subterráneos para el desfangado de los vinos y para fermentación.

Te admiro, porque nos sorprendiste con tu originalidad, con unos vinos de Incruscio Manzoni, una uva poco conocida por el gran público, pero tu allí sobre el año 1989 la has plantado en España, y has creído en ella. A l catar la primera añada de esta botella sin etiqueta y llena de telaraña me di cuenta que eres un 'marciano', que otorga en este paraje vinos con una gran capacidad de envejecimiento.

Te admiro por hacer vinos como el Gran Caus Rosado 2006, y por demonstrar al mundo entero que un rosado no ha de ser un vino de añada, que hay grandes rosados que se pueden disfrutar después de 11 años y que fue el rosado revolución en su tiempo, elaborado por el sangrado sin prensa que haces exclusivamente con la mejor variedad tinta de que dispones, un Merlot que hoy en día es un vino espectacular.

Te amo, te quiero y te admiro porque allí, esa tarde, estar a tu lado y ver ese brillo de tus ojos y tu mirada profunda, me ha hecho entender que no hay que seguir los tópicos, y hay que luchar por lo que cada uno quiere y ve oportuno.

Can Rafols, un amor para siempre...

Zoltan Nagy
Columnista en distintas publicaciones del mundo. Miembro del AEPEV y FIJEV
¿Te gustó el artículo? Guárdalo

Comenta