Enoturismo para abstemios: Bodegas californianas detectan más visitantes que no consumen alcohol

Las bodegas de Napa Valley crean nuevas tipologías de oferta ante el auge de visitantes que no consumen alcohol

Jueves 28 de Agosto de 2025

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Napa Valley wineries adapt as more visitors choose not to drink alcohol

Las bodegas de Napa Valley están adaptando sus servicios ante el aumento de visitantes que no consumen alcohol. Según una encuesta de Gallup publicada este mes, solo el 54% de los estadounidenses afirma consumir bebidas alcohólicas, la cifra más baja desde que la empresa comenzó a registrar estos datos en 1939. El sondeo de 2025 marca el tercer año consecutivo de descenso y muestra que la mayoría considera que incluso beber con moderación puede ser perjudicial para la salud. Además, quienes sí beben lo hacen en menor cantidad.

Este cambio se refleja en las salas de cata, donde cada vez más personas optan por no probar vino durante su visita. Lucinda Wolf, con 28 años de experiencia como anfitriona en salas de cata y actualmente en Frog’s Leap, Rutherford, observa que los visitantes buscan sobre todo la experiencia del lugar. “Vienen porque es bonito y pueden ver las uvas en la vid”, explica Wolf. Ella atribuye este cambio a la presencia constante de mensajes negativos sobre el alcohol en los medios, especialmente en publicaciones sobre salud. “Creo que hay un movimiento neoprobicionista en marcha”, comenta Wolf. “La prensa ha sido muy negativa respecto a los efectos del alcohol”.

Ante esta situación, las bodegas buscan fórmulas para recibir a quienes no beben sin perder ingresos, especialmente en un momento complicado para el sector. Frog’s Leap ha comenzado a cobrar una tarifa a todos los visitantes, incluidos aquellos que no participan en la cata. Tori Williams, directora de jardines y espacios exteriores de la bodega, señala que muchas empresas del sector están afrontando este mismo problema. “Antes llegaba un cliente y te alegrabas tanto que le ofrecías una copa esperando que comprara algo”, recuerda Williams. “Ahora Napa Valley se ha consolidado como un destino turístico por sí mismo, con o sin vino, y eso plantea dificultades para quienes dependen de vender su producto”.

Williams indica que hace unos años solo entre el 3 y el 4% de los visitantes no bebía durante la visita; ahora esa cifra ronda el 20%. “Si el 20% de tus invitados no va a beber”, explica Williams, “no podemos mantener el espacio sin cobrar algún tipo de tarifa”. Sin embargo, quienes no consumen alcohol tampoco quedan fuera de la experiencia: reciben una bebida sin alcohol elaborada especialmente para ellos y servida en copa de vino.

Aunque algunas personas han mostrado su desacuerdo con esta nueva política, Williams recuerda que mantener una finca cuidada y pagar al personal requiere recursos. “Espero que no parezca algo fuera de lugar”, afirma Williams. “Y espero que quienes pagan por venir se lleven una buena experiencia”.

El sector vinícola sigue buscando maneras de adaptarse a estos cambios en los hábitos del público y mantener su atractivo tanto para quienes disfrutan del vino como para quienes prefieren otras opciones durante su visita.

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