Lunes 01 de Junio de 2026
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Durante dos días, en uno de los principales escenarios del vino argentino, Neuquén puso algo a prueba: si una región relativamente joven dentro de la vitivinicultura patagónica podía captar la atención de compradores, sommeliers, distribuidores y prensa especializada. La respuesta, al menos por lo ocurrido en Expo Vinos & Negocios 2026, parece haber sido positiva.
La feria, realizada en el Hotel Alvear Icon de Buenos Aires, reúne cada año a miles de profesionales vinculados al mundo del vino, la gastronomía, la hotelería y la comercialización. Es un espacio donde no solo se degustan etiquetas: se observan tendencias, se construyen vínculos y, muchas veces, se decide qué vinos ocuparán espacio en restaurantes, vinotecas y mercados.
Por primera vez, Neuquén participó de manera articulada con un stand institucional propio junto a cinco bodegas de la provincia: Mabellini Wines, Familia Aicardi, Fincas del Limay, Bodega Sudoeste y Bodega Municipal Cutral Co – Viñedos del Viento.
Para muchos asistentes internacionales o incluso para parte del mercado argentino, Patagonia suele aparecer como un gran concepto asociado a paisajes, viento y climas extremos. Pero una de las cosas que dejó esta experiencia fue comprobar que empieza a crecer el interés por entender qué sucede dentro de esa Patagonia y cómo regiones específicas comienzan a mostrar perfiles propios.
El recorrido por el stand neuquino permitió ver algo interesante: diversidad. Pinot Noir de marcada expresión patagónica, Chardonnay de gran complejidad, Cabernet Franc, Malbec y Merlot con perfiles cada vez más definidos. Vinos distintos entre sí, pero atravesados por algo en común: una fuerte conexión con el lugar donde nacen.
Buena parte de esa personalidad tiene explicación en el territorio. El viento constante, la amplitud térmica, los suelos pobres, la sanidad natural de los viñedos y la disponibilidad de agua de calidad conforman un conjunto de condiciones poco frecuentes que ayudan a moldear vinos frescos, precisos y con marcada expresión territorial.

El Pinot Noir volvió a confirmar por qué es una de las referencias más fuertes de la Patagonia vitivinícola, aunque también sorprendieron blancos de muy buen nivel y tintos capaces de expresar con claridad el carácter neuquino.
Uno de los momentos más comentados del encuentro fue la masterclass "Vinos de Neuquén", realizada durante la segunda jornada con sala completa y más de cincuenta asistentes entre compradores, sommeliers, periodistas y operadores del sector.
La apertura institucional estuvo a cargo de la directora provincial de Vinculación y Enlace Turístico, Silvana Cerda, mientras que tuve el privilegio de moderar la actividad en mi rol de Embajador del Vino Neuquino.
La parte técnica fue desarrollada por el enólogo Santiago del Pin, un apasionado del terruño neuquino y especialista en Pinot Noir, quien ayudó a explicar algo fundamental: por qué los vinos de esta región son como son.
A lo largo del encuentro, representantes de las cinco bodegas compartieron la historia de sus proyectos, el desarrollo de sus viñedos y la identidad de cada propuesta. La intención no fue únicamente realizar una cata técnica, sino también poner a los vinos en contexto: hablar de gastronomía, paisaje, hospitalidad y del modo en que el vino se integra a la experiencia patagónica.
La repercusión fue inmediata. Tras la masterclass, el stand neuquino incrementó notablemente el nivel de consultas. Muchos asistentes regresaron para volver a catar los vinos, pedir contactos, hacer preguntas y profundizar sobre proyectos que hasta ese momento desconocían.
Durante las dos jornadas se generaron además entrevistas, reuniones y nuevos vínculos con compradores, distribuidores, sommeliers y periodistas especializados, abriendo oportunidades para una región que todavía tiene mucho por contar.
Quizás la principal conclusión de esta experiencia sea simple: cuando una región logra explicar quién es y por qué sus vinos son como son, el interés aparece.
La Patagonia del vino sigue siendo una marca fuerte y reconocida, pero algo empieza a cambiar. Cada vez hay más curiosidad por comprender las diferencias, los matices y las identidades que existen dentro de ella. Y Neuquén, lentamente, parece empezar a encontrar una voz propia para contar su territorio en una copa.

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