Argentina pierde más de la mitad de su cuota mundial en el vino

El repunte exterior llega con precios más bajos por el mayor peso del vino a granel

Martes 08 de Septiembre de 2026

Argentina vende más vino al exterior en litros en 2026, pero su peso en el comercio mundial sigue lejos de los niveles de hace casi dos décadas. Un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de la Fundación Mediterránea, calcula que la cuota argentina en las exportaciones mundiales cayó del 4,7% de 2008 al 2,1% de 2025. Son 2,6 puntos porcentuales menos y una pérdida del 55,3% respecto de su máximo.

A comienzos de siglo, añade el estudio, Argentina representaba alrededor del 1,3% de las exportaciones mundiales de vino. Luego ganó terreno con fuerza hasta finales de la década de 2000 y, desde entonces, la tendencia general fue a la baja, con repuntes puntuales que no cambiaron el retroceso de fondo.

Parte de esa caída se produce en un mercado internacional más reducido. El consumo mundial de vino pasó de 244 millones de hectolitros en 2017 a 208 millones en 2025, 36 millones menos, lo que equivale a un descenso del 15%. Para el IERAL, ese cambio ayuda a explicar la pérdida de terreno, pero no la agota: el país también participa menos que antes en el comercio exterior del sector.

Los datos del primer semestre de 2026 muestran esa diferencia entre volumen y valor. Las exportaciones argentinas subieron un 14% en cantidad, pero solo un 3% en valor. El precio medio bajó cerca de un 10%, una evolución que la entidad vincula al mayor peso del vino a granel.

La lectura económica del repunte cambia por esa composición de las ventas. En la práctica, Argentina está colocando más litros fuera del país, pero una parte mayor corresponde a productos de menor precio medio. Por eso, el avance en volumen no se traduce en una mejora equivalente del valor exportado.

El deterioro se aprecia con más claridad en Mendoza, la principal provincia vitivinícola argentina. En el primer semestre de 2026, sus exportaciones de vinos varietales fraccionados quedaron un 36% por debajo de las del mismo periodo de 2010. El precio real obtenido también fue inferior: un 7% menos que entonces.

El informe añade que los precios de esos vinos habían subido un 24% hasta mediados de la pasada década, pero después cedieron hasta quedar por debajo del nivel de 2010. Con menos cantidades vendidas y un precio real más bajo, el ingreso exterior del segmento ha perdido fuerza en comparación con aquel punto de referencia.

Entre las razones, el IERAL sitúa la pérdida de competitividad cambiaria. El fuerte salto del tipo de cambio real tras la salida de la Convertibilidad coincidió con la etapa en la que Argentina ganó cuota en el mercado mundial del vino. Con el paso de los años, esa ventaja se redujo y el tipo de cambio real oficial quedó, en palabras de la fundación, bastante por debajo de los niveles que favorecieron al sector durante buena parte del periodo posterior a 2002.

La entidad suma otros factores internos. Menciona el peso de la mano de obra, los envases y la logística en una actividad muy sensible a esos gastos. También cita la distancia a los principales mercados compradores y el transporte, factores que restan competitividad frente a otros países productores con mejores condiciones de acceso, además de una escala comercial menor para negociar gastos y mantener inversiones en el exterior.

El estudio también apunta a un cambio en la demanda internacional. Observa más interés por blancos, rosados, vinos más frescos, de menor graduación y nuevos formatos, mientras Argentina mantiene una fuerte especialización en tintos y, en particular, en Malbec. Para el IERAL, una adaptación más lenta de la oferta ayuda a explicar por qué el país mejora en litros en 2026 sin recuperar al mismo tiempo precio medio, valor exportado y cuota mundial.