Jueves 16 de Julio de 2026
La Comisión Europea ha pedido esta semana a Estados Unidos que deje fuera del arancel del 15% a cientos de productos comunitarios, entre ellos vino, espumosos, brandy, sidra, cerveza y varias bebidas espirituosas. La propuesta forma parte del desarrollo del acuerdo comercial de Turnberry entre Bruselas y Washington y, si prospera, puede alterar precios, márgenes y decisiones de importación en el negocio de las bebidas entre ambos mercados.
La lista preparada por Bruselas abarca exportaciones de la UE por valor de unos 150.000 millones de euros, según trasladó este martes, 15 de julio, Matthias Jørgensen, funcionario de la Comisión encargado de comercio, a la comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo. La petición incluye también aceite de oliva, aceitunas, pasta, trufas, setas, productos curados del cerdo, pescado, maquinaria agrícola, robots industriales, equipos eléctricos, herramientas para semiconductores, productos químicos y material sanitario.
En el apartado agroalimentario figuran algunos productos muy concretos. Entre los lácteos aparecen de forma expresa el roquefort y el pecorino, además de una categoría más amplia para quesos de leche de oveja vendidos en piezas enteras, incluidos los aptos para rallar. En pesca, la propuesta recoge atún, salmón ahumado, lubina y pulpo.
Para el sector de bebidas, la parte más sensible es la referida al arancel del 15% aplicado por Estados Unidos. Bruselas quiere que queden exentos el vino y los espumosos, así como el brandy, la sidra y la cerveza. En bebidas espirituosas, la relación incluye whisky, ginebra, ron, vodka y licores. Estos productos habían entrado en el mercado estadounidense sin aranceles antes de las medidas aprobadas durante la etapa de Donald Trump.
La Comisión defiende que los bienes seleccionados responden a varios criterios: su aportación a la reindustrialización de Estados Unidos, su interés para grupos como los agricultores, su relación con objetivos energéticos y de seguridad o su carácter difícilmente sustituible. Euronews añade que Bruselas también tiene en cuenta la relevancia económica de esos productos para la UE y la limitada disponibilidad interna en Estados Unidos en algunos casos.
El origen de esta negociación está en el acuerdo cerrado en Turnberry, Escocia, en julio de 2025 por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente estadounidense, Donald Trump. Ese pacto fijó aranceles estadounidenses del 15% sobre exportaciones europeas a cambio de que la UE eliminara sus propios aranceles sobre bienes industriales estadounidenses.
Bruselas sostiene que ya ha cumplido su parte del acuerdo al suprimir desde el 1 de julio los aranceles sobre cientos de productos industriales y agroalimentarios procedentes de Estados Unidos. A partir de ese paso formal, la Comisión reclama ahora que Washington aplique a una larga lista de exportaciones europeas sus tipos arancelarios ordinarios.
La declaración conjunta publicada en agosto de 2025 ya abría la puerta a estudiar excepciones para productos considerados importantes para ambas economías y sus cadenas de valor. Esos aranceles previos a 2025 rondaban de media el 3,3%, según Euronews. Estados Unidos había rechazado abrir conversaciones sobre exenciones antes de que la UE ejecutara primero la rebaja pactada.
Jørgensen afirmó ante los eurodiputados que todavía era pronto para saber cómo evolucionarán las negociaciones, aunque aseguró que la Comisión tratará este asunto “con determinación”. También señaló que Bruselas se reserva la posibilidad de modificar o ampliar la propuesta presentada a Washington.
La presión política dentro de la UE ha ido en aumento desde 2025 para lograr un trato más favorable a algunas exportaciones con mucho peso en el mercado estadounidense. Según Euronews, Francia, Italia y España han defendido en especial mejores condiciones para el vino.
La negociación no se limita a estos productos. La UE quiere además abrir conversaciones sobre acero y aluminio, que siguen sujetos a aranceles estadounidenses del 50%. Jørgensen advirtió ante el Parlamento Europeo de que esas conversaciones pueden ser difíciles porque Estados Unidos considera esos sectores ligados a razones de seguridad nacional y quiere proteger su producción interna.
El alcance final de las exenciones será relevante para empresas europeas del vino, la cerveza y los destilados con presencia en Estados Unidos. Una rebaja o eliminación del gravamen puede aliviar el impacto sobre precios finales y rentabilidad en un mercado clave para muchas bodegas y grupos productores europeos.