Entre palmeras, una playa infinita y naturaleza salvaje: así se vive Isla Mauricio en Long Beach

El resort de lujo perfecto tanto para los amantes del turismo activo como para quienes buscan una escapada de bienestar integral

Escrito porValeria García

Lunes 06 de Julio de 2026

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Enclavado en Belle Mare, en la costa este de Isla Mauricio, Long Beach se despliega a lo largo de una de las franjas de arena más extensas de la isla, con más de 1,3km de playa. La vegetación tropical llega casi hasta la orilla y, frente a ella, la laguna se abre en distintos planos de azul y turquesa. La barrera de coral, que protege esta parte de la costa, es la que marca ese cambio de tonalidad: el agua se vuelve más clara cerca de la playa y gana profundidad a medida que avanza hacia el Índico, creando un paisaje que las palabras no alcanzan para definir.

En medio de este enclave privilegiado, esta exclusiva propiedad 5* del grupo Sunlife Resort se organiza como un espacio abierto, donde la vida no sucede en un único punto, sino que se reparte entre el mar, frondosos jardines y áreas de naturaleza con vegetación endémica y una piazza central que funciona como núcleo social.

Un lugar que te invita a vivir la isla como un auténtico local

Long Beach se entiende mejor desde la actividad que desde la contemplación. El entorno invita a moverse: deportes acuáticos en la laguna, rutas en bicicleta eléctrica por la costa este, excursiones hacia parques naturales o jornadas en el campo de golf de Île aux Cerfs, a poca distancia del hotel.

El resort forma parte del concepto "Come Alive" de Sunlife, una idea que plantea el viaje como una forma de participación en el lugar. No se trata solo de estar en la isla, sino de recorrerla, probarla y dejar que el entorno marque el ritmo de la estancia.

La piazza, en el centro del resort, concentra buena parte de esa energía. Es un espacio abierto, de tránsito constante, donde el día se estira hasta el anochecer. Música en directo o DJ sets, diferentes conceptos gastronómicos con terrazas abiertas, o espectáculos de Sega (la danza característica del país), entre otras experiencias, convierten a este espacio en el corazón del hotel.

Despertar frente al océano es solo el principio

Las 255 habitaciones y suites de Long Beach mantienen esa relación directa con el entorno. Todas están orientadas hacia el mar, con una arquitectura que prioriza la luz y la continuidad visual con el exterior.

El diseño responde a la idea de una beach house contemporánea: madera natural, tonos neutros, texturas suaves y espacios amplios. No hay estridencias ni excesos decorativos. El foco está en el paisaje, que entra en la habitación de forma constante a través de la luz y de las vistas abiertas hacia la laguna o los jardines tropicales. Más que estancias cerradas, funcionan como prolongaciones del entorno.

Bienestar y renovación física a través de la riqueza botánica de Isla Mauricio

Galardonado como "Mejor Spa de Lujo en el Océano Índico", GLOW Spa de Long Beach eleva el concepto de relajación a otro nivel. Un espacio que emerge en plena naturaleza, en uno de los rincones más especiales del resort, rodeado de árboles, plantas y flores autóctonas; y frente a un lago que emerge con un remanso de paz.

Concebido como un jardín íntimo, el spa incluye hammam, sauna, zonas de descanso al aire libre y rincones privados entre la vegetación, pensados para prolongar la experiencia más allá de los tratamientos en sí. En cuanto a estos últimos, GLOW propone una aproximación 360º que combina terapias corporales, alimentación consciente, movimiento y momentos de pausa, en línea con una idea de bienestar que se integra en el día a día de la estancia.

El spa se apoya en la riqueza botánica de Mauricio, donde muchas plantas han formado parte tradicional de los remedios naturales de la isla: la granada por su efecto revitalizante, la moringa por sus propiedades antivirales o la naranja amarga por su uso en el equilibrio metabólico.

Este conocimiento local es el punto de partida de la línea GLOW, desarrollada junto a Indika, una empresa mauriciana especializada en la transformación de plantas en productos de cuidado personal, en colaboración con el laboratorio Axonova, centrado en la investigación de compuestos naturales. El resultado es una gama de tratamientos 100% naturales que conecta tradición, ciencia y biodiversidad local.

Entre los rituales más representativos se encuentra el "Viaje Mauriciano", una experiencia de entre 120 y 150 minutos que combina técnicas inspiradas en distintas tradiciones culturales con un enfoque contemporáneo del bienestar. Cada tratamiento está diseñado como un recorrido progresivo hacia la relajación profunda.

A esto se suman una serie de workshops de 90 minutos que introducen una dimensión más creativa del bienestar. Actividades diseñadas para desconectar de la rutina y reconectar con el entorno desde otros lenguajes, no solo el físico.

Cinco restaurantes, un viaje culinario a medida

La oferta gastronómica de Long Beach abarca cinco restaurantes, una variedad que logra adaptarse al ritmo y las preferencias de cada huésped de manera integral. Desde la frescura del mar en Tides, ubicado frente a la playa, hasta la auténtica cocina japonesa en Hasu, cada experiencia culinaria es un viaje por los sabores del mundo.

Para los amantes de la comida italiana, Sapori destaca por sus ingredientes de calidad traídos de pequeños productores en Italia. Chopsticks ofrece un enfoque moderno a los clásicos de la cocina asiática, mientras que Le Marché reinventa el concepto de buffet con estaciones de cocina en vivo y platos de típicos de la gastronomía mauriciana, que permiten al huésped conocer la isla a través de los sabores locales.

Además, el compromiso del hotel con la sostenibilidad es evidente en cada plato, ya que gran parte de los ingredientes provienen del jardín orgánico del chef o son productos locales cuidadosamente seleccionados.

Un destino para disfrutar en familia

Long Beach completa su propuesta con experiencias diseñadas exclusivamente para los más pequeños: el Sunlife Kids Club, ubicado cerca de los exuberantes jardines tropicales del resort, combina diversión, aprendizaje y exploración en un entorno seguro y estimulante que promete momentos inolvidables.

El programa diario del club está lleno de actividades pensadas para despertar la imaginación, fomentar la creatividad y conectar a los más pequeños con la naturaleza. Los talleres de arte y manualidades les permite expresarse libremente mientras trabajan en proyectos que estimulan su imaginación, desde pintura hasta reciclaje creativo. Las noches se llenan de emoción con las exploraciones bajo las estrellas, donde los niños buscan cangrejos en la playa y aprenden sobre la fauna local en un ambiente lleno de aventura.

Además, el Sunlife Kids Club organiza actividades como torneos de castillos de arena y mini olimpiadas, que invitan a los niños a disfrutar del aire libre mientras hacen nuevos amigos. También tienen la oportunidad de sumergirse en la rica cultura de Mauricio a través de clases de danza sega y noches temáticas que les acercan a las tradiciones locales.

Esta conexión con la naturaleza logra su máximo esplendor gracias a Izzy the Bee, la simpática abeja mascota del resort. Bajo su guía, los niños descubren el fascinante mundo de las abejas, exploran una colmena de observación y participan en actividades que les enseñan sobre la importancia de la biodiversidad. También pueden experimentar la jardinería en los espacios verdes del hotel, plantando y cuidando sus propias plantas mientras aprenden sobre sostenibilidad.

Acceso exclusivo a Île aux Cerfs

El acceso exclusivo a Île aux Cerfs es uno de los principales atractivos de Long Beach. Esta isla, conocida por sus paisajes paradisíacos, ofrece opciones como golf en un campo de campeonato diseñado por Bernhard Langer o una experiencia nocturna en un Bubble Lodge, un alojamiento transparente ideal para disfrutar de la naturaleza y las estrellas.

Otra de las opciones más populares es la posibilidad que ofrece el hotel de disfrutar de una comida en un tipi iluminado en la playa, acompañado por el sonido de las olas y un menú especialmente elaborado para la ocasión. También se organizan pop-ups gastronómicos en espacios seleccionados, como catas de erizos de mar con champagne en una playa privada o encuentros alrededor de un firepit en el jardín del chef, rodeado de los aromas de hierbas frescas y especias locales. Y para quienes buscan actividades relajantes, el resort ofrece masajes al aire libre frente al mar.

Por las tardes, la plaza principal del resort se convierte en el punto de encuentro. Allí, los huéspedes pueden disfrutar de cócteles elaborados con ingredientes locales y técnicas innovadoras, como el uso de hielo seco, mientras escuchan música en vivo o DJ sets. Destaca el Mojito Bar, único en la isla, que reinventa esta bebida con combinaciones que incluyen productos locales como menta y azúcar de caña.

Además de estas propuestas, el equipo del resort ofrece servicios personalizados para celebrar eventos especiales como aniversarios, bodas o reuniones familiares, asegurándose de que cada detalle refleje las preferencias y necesidades de los huéspedes.

Un artículo de Valeria García
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