Francia impulsa un plan para adaptar la viticultura a las mujeres y combatir la desigualdad en el campo

El programa prevé revisar maquinaria, mejorar derechos laborales y aumentar la representación femenina en órganos de decisión del sector

Viernes 13 de Marzo de 2026

El Ministerio de Agricultura de Francia ha presentado un plan de acción para mejorar la situación de las mujeres en el sector agrícola, con especial atención a la viticultura. Esta iniciativa surge un año después de una consulta nacional que recogió datos y testimonios sobre las dificultades que enfrentan las mujeres en el campo. Entre los problemas identificados figuran obstáculos para instalarse como profesionales, falta de reconocimiento técnico, acceso desigual a puestos de responsabilidad y condiciones laborales poco adaptadas a sus necesidades.

El plan, anunciado durante el Salón de la Agricultura en febrero, incluye 41 medidas agrupadas en seis líneas de trabajo. Una de las prioridades es revisar las condiciones laborales. El documento reconoce que la maquinaria agrícola, incluida la utilizada en viñedos, suele estar diseñada para hombres. Esto afecta a los puestos de conducción, mandos, herramientas portátiles y equipos de protección individual. Para abordar este problema, se realizará una encuesta nacional entre agricultoras y se impulsará la sensibilización de los fabricantes. Además, se trabajará a nivel europeo para que las normas técnicas tengan en cuenta la ergonomía femenina.

En el caso concreto de la viticultura, la adaptación del material no solo busca mayor comodidad sino también reducir riesgos laborales y prevenir lesiones musculoesqueléticas. El objetivo es favorecer carreras más largas y seguras para las mujeres del sector. Sin embargo, los cambios en la industria y en la normativa requieren tiempo.

El plan también contempla mejorar el acceso a información sobre derechos relacionados con la maternidad y facilitar sustituciones durante bajas o transiciones de estatus laboral. Se pretende así superar el modelo tradicional donde muchas mujeres solo figuraban como colaboradoras sin derechos plenos.

Otro eje importante es facilitar la instalación y transmisión de explotaciones agrícolas ante el relevo generacional previsto hasta 2030. Para ello se reforzará la formación de asesores, se implicará a entidades bancarias y se crearán redes de mentoría. El objetivo es reducir los obstáculos detectados durante la consulta previa.

La representación femenina en órganos de decisión es otro aspecto tratado por el plan. Se prevé establecer indicadores para medir avances en este ámbito. En el sector vitivinícola, donde cooperativas y organismos técnicos toman decisiones estratégicas, aumentar la presencia femenina puede influir en las prioridades y prácticas del sector.

Isabelle Perraud, portavoz de la asociación Paye Ton Pinard, señala que aunque el plan supone un avance importante, no aborda con suficiente claridad las violencias sexistas y sexuales presentes en el sector vinícola. Según Perraud, muchas mujeres siguen sufriendo estas situaciones sin que se reconozcan abiertamente en los documentos oficiales. Considera fundamental nombrar estos problemas para poder combatirlos eficazmente.

Perraud subraya que mejorar la representación femenina en órganos directivos es clave para que sus experiencias sean tenidas en cuenta. Propone establecer cuotas como herramienta concreta para garantizar una presencia real en los espacios donde se toman decisiones relevantes para el sector.

La asociación Paye Ton Pinard sigue recibiendo numerosos testimonios sobre discriminación y violencia sexista en el mundo del vino. Sin embargo, según Perraud, cada vez más mujeres comparten sus vivencias y crean redes de apoyo mutuo. Estos colectivos existen desde hace años en distintas regiones vinícolas francesas y han desarrollado respuestas prácticas ante estas situaciones.

A nivel europeo, el programa Grapes of Change trabaja en la creación del Observatorio Europeo de Violencias Sexistas y Sexuales en el sector vinícola. Este organismo permitirá analizar y evaluar estos problemas a escala continental. Además, se están desarrollando formaciones específicas y herramientas didácticas gratuitas para todos los actores del sector con el fin de prevenir estas situaciones y formar personas responsables dentro de las organizaciones.

El plan francés marca un cambio institucional al fijar objetivos cuantificables y mecanismos de seguimiento público. No obstante, algunos aspectos culturales más arraigados siguen sin abordarse plenamente, como la distribución del poder económico dentro de las explotaciones o ciertos prejuicios persistentes. Las próximas etapas servirán para comprobar si estas medidas logran cambios reales sobre el terreno y si contribuyen a una mayor igualdad entre hombres y mujeres en la viticultura francesa.

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