Miércoles 23 de Julio de 2025
El turismo internacional ha experimentado un aumento del 11% en 2024 respecto al año anterior, según el Barómetro del turismo mundial de 2025 elaborado por la ONU. Este crecimiento consolida al sector como uno de los motores principales de la economía internacional, pero también incrementa su impacto sobre los ecosistemas. Entre los efectos negativos se encuentran la pérdida de biodiversidad, la contaminación por plásticos y el calentamiento del mar, que obliga a muchas especies a migrar.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que, si no se transforma el modelo actual, para 2050 el turismo podría provocar un aumento del 154% en el consumo energético, del 131% en las emisiones de gases de efecto invernadero, del 152% en el uso de agua y del 251% en la generación de residuos sólidos. Ante este panorama, la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco (FPA2), junto con Red Sea Global, the Future Investment Initiative Institute y la plataforma Wave, ha presentado el informe Unlocking Innovation for Regenerative Tourism. El documento señala que el 43% de los viajeros estarían dispuestos a pagar por experiencias sostenibles, aunque solo dos de cada diez hoteles han implementado estrategias regenerativas reales. Esto representa una oportunidad de mercado valorada en tres billones de dólares y una vía para que el turismo pase a ser motor de recuperación ambiental.
Olivier Wenden, vicepresidente y director ejecutivo de la FPA2, explica que el turismo no puede seguir creciendo a costa de los ecosistemas que lo hacen posible. La Fundación mantiene su compromiso con enfoques innovadores, especialmente en el Mediterráneo, las regiones polares y los países menos desarrollados. El turismo regenerativo se presenta como una opción concreta para lograr este objetivo.
El informe pone en valor el turismo regenerativo como alternativa transformadora. Este modelo va más allá de reducir impactos negativos: busca restaurar los ecosistemas y generar beneficios duraderos para las comunidades locales. Más del 50% del turismo mundial se concentra en zonas costeras y marinas, por lo que proteger y recuperar estos entornos es una prioridad internacional. Existen soluciones ya aplicadas, como viveros submarinos para regenerar praderas marinas y arrecifes de coral, proyectos de ciencia ciudadana o zonas marinas protegidas que combinan conservación activa y turismo responsable.
La innovación tecnológica también juega un papel importante. Herramientas inteligentes permiten gestionar mejor el flujo turístico, detectar en tiempo real la calidad del agua y la biodiversidad, señalar zonas menos masificadas y aliviar la presión sobre lugares sensibles. Además, facilitan experiencias educativas para los viajeros.
Carol Portabella, presidenta de la FPA2 en España, afirma que el turismo regenerativo implica pasar de mitigar impactos a generar valor positivo. El principal problema es transformar el modelo actual. Según Portabella, ya existen soluciones aplicables y desde la Fundación trabajan para visibilizarlas y facilitar su adopción tanto desde el sector público como privado.
La FPA2 actúa como plataforma para dar visibilidad y movilizar recursos hacia la conservación marina e iniciativas relacionadas con el turismo regenerativo. En España ha apoyado el proyecto Balearic Blue Deal de la Fundación Marilles. Este plan busca crear hábitats marinos ricos en biodiversidad y compatibles con el flujo turístico balear. El proyecto ha conseguido la adhesión de más de 200 organizaciones al acuerdo, respaldo parlamentario y la creación de viveros marinos para restaurar bahías someras en Menorca.
Portabella señala que este proyecto demuestra que es posible alinear conservación marina, desarrollo turístico y consenso institucional. La Fundación apuesta por iniciativas que generan impacto real y sirven como ejemplo hacia un turismo más resiliente y regenerador.
La protección y restauración de arrecifes de coral es otro eje central para la FPA2. Actualmente, estos ecosistemas están amenazados en un 75%, principalmente por el turismo no regulado. En 2018 se impulsó junto a otros socios el Global Fund for Coral Reefs, un mecanismo financiero sostenible orientado a salvaguardar estos ecosistemas vitales y proteger a las comunidades dependientes.
Otra iniciativa relevante es la Alianza con la Foca Monje lanzada en 2019 junto a otras fundaciones internacionales. Su objetivo es proteger a una de las especies marinas más amenazadas del mundo mediante acciones locales, nacionales y regionales en todo el Mediterráneo.
A pesar del potencial económico, ambiental y social del turismo regenerativo, existen barreras estructurales importantes. El informe indica que un 58% de los inversores señalan falta de confianza, datos insuficientes y escaso apoyo normativo como principales obstáculos para financiar este tipo de proyectos. Por ello, la Fundación subraya que avanzar hacia este nuevo modelo requiere colaboración entre industria turística, inversores, gobiernos y organismos internacionales.
Algunos países ya han puesto en marcha medidas pioneras. Noruega ha anunciado que solo permitirá cruceros de cero emisiones en sus fiordos Patrimonio de la Humanidad a partir de 2032. Ciudades como Venecia o varias localidades griegas aplican tasas turísticas para regular la masificación y proteger su entorno natural. En Asia, Bhután exige a los visitantes una cuota diaria destinada a financiar proyectos sostenibles.
La FPA2 presenta así el turismo regenerativo como una alternativa urgente para transformar el sector turístico en una herramienta capaz de restaurar ambientes naturales y mejorar tanto los destinos como la experiencia del viajero. Desde su compromiso con la conservación marina, continuará impulsando iniciativas y alianzas que contribuyan a acelerar esta transición hacia un turismo con propósito renovador.