Familia Torres podría abandonar Cataluña en 30 años

La histórica bodega catalana estudia trasladar cultivos ante la caída de producción y el aumento de costes

Jueves 22 de Mayo de 2025

La bodega Familia Torres, con sede en Cataluña y dedicada a la elaboración de vino desde 1870, ha emitido una advertencia sobre el futuro de sus viñedos en la región. Miguel Torres, presidente del grupo y figura reconocida en el sector vitivinícola europeo, ha explicado que el cambio climático podría obligarles a abandonar sus tierras tradicionales en los próximos 30 años. El empresario, de 83 años, ha declarado al diario británico 'The Guardian' que el aumento de las temperaturas y la escasez de agua están modificando las condiciones para la producción de vino en Cataluña. Según sus palabras, no sabe cuánto tiempo podrán seguir elaborando vinos de calidad en la zona, y estima que podrían ser entre 20 y 30 años.

Familia Torres gestiona más de 1.000 hectáreas de viñedos en Cataluña, principalmente en la región del Penedès. Ante los cambios climáticos, la empresa ha comenzado a instalar sistemas de riego tanto en España como en California. Además, ha iniciado la plantación de viñas en zonas más altas, donde las condiciones climáticas todavía permiten el cultivo. En los últimos 40 años, la familia ha registrado un aumento de un grado en la temperatura media del Penedès. Este incremento ha adelantado la cosecha unos 10 días respecto a décadas anteriores. Para mantener la calidad del vino, han tenido que aplicar técnicas que ralentizan la maduración de la uva.

La empresa también está desarrollando nuevos cultivos en zonas más elevadas como Tremp, en el Prepirineo catalán, a 950 metros de altitud, y Benabarre, en el Pirineo aragonés, a 1.100 metros. Sin embargo, Miguel Torres señala que en Benabarre el clima sigue siendo demasiado frío para cultivar viñas de forma efectiva. El presidente del grupo no descarta que la viticultura desaparezca por completo en esta parte de Cataluña dentro de unas décadas. Ha afirmado que dentro de 30 a 50 años podrían dejar de producir vino allí. También ha recordado que los turistas son muy importantes para Cataluña y que la proximidad con Barcelona podría orientar la zona hacia actividades turísticas si la viticultura deja de ser viable.

Familia Torres destina el 11% de sus beneficios anuales a combatir y adaptarse al cambio climático. A pesar de estos esfuerzos, las condiciones meteorológicas extremas han afectado gravemente a la producción. En 2023, algunas zonas experimentaron una caída del 50% en la producción, según recuerda Miguel Torres como el peor año vivido por la bodega. En cambio, 2024 ha resultado más favorable gracias a las lluvias invernales y primaverales. Sin embargo, el aumento de humedad también favorece enfermedades como el mildiu.

Miguel Torres advierte que para asegurar una mayor continuidad en las cosechas es necesario frenar el calentamiento global. Según sus palabras, el calentamiento está perjudicando gravemente al negocio del vino. A estos problemas se suman dificultades económicas derivadas del coste del riego y nuevos impuestos sobre el envasado, especialmente en botellas de vidrio. Estas circunstancias han reducido los márgenes de ganancia para la empresa.

Las exportaciones al Reino Unido han bajado un 10%. Por este motivo, Familia Torres estudia embotellar algunos vinos más económicos directamente en ese país para reducir gastos logísticos. La situación obliga a la bodega a buscar soluciones para mantener su actividad ante un escenario cada vez más complicado por factores climáticos y económicos.

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