Lunes 24 de Agosto de 2026
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Las importaciones chinas de vino embotellado procedente de la Unión Europea cayeron un 16,6% en volumen y un 7,9% en valor durante el primer semestre de 2026, según datos de Aduanas de China difundidos el pasado 23 de agosto. Entre enero y junio, el valor de esas compras se situó en US$251 millones.
La comparación interanual sitúa el importe del mismo periodo de 2025 en torno a US$272,5 millones. La diferencia equivale a unos US$21,5 millones menos en seis meses. El descenso del valor fue menor que el del volumen, lo que apunta a un aumento aproximado del 10,4% en el valor declarado por unidad física importada.
Ese movimiento puede responder a varios factores habituales en este mercado, como subidas de precio, cambios en la mezcla de referencias compradas, variaciones de divisa o una menor presencia de vinos de gama más baja. En cualquier caso, la lectura principal de las cifras es que China está comprando menos botellas europeas y que la caída es más intensa en términos físicos que en facturación.
El ajuste llega en un momento de debilidad de la demanda. Arsen Zhao, comerciante chino-francés de vino en París, afirma que su negocio sigue funcionando, pero con menos clientes asiáticos que antes. En su caso, la bajada es más marcada entre los compradores procedentes de China.
Zhao atribuye parte de esa caída a un cambio de comportamiento del consumidor. Asegura que muchos compradores están optando por referencias más baratas y que una gran cantidad de vino europeo importado con anterioridad sigue sin venderse en China. Esa acumulación de existencias, añade, está frenando los nuevos pedidos.
La presión también se traslada a los precios. Zhao sostiene que algunos vinos franceses de alta gama se venden ahora en China por menos dinero que en Francia. Esa anomalía refleja, a su juicio, un mercado con exceso de inventario y con distribuidores que buscan dar salida al stock acumulado.
La contracción no se explica por una sola causa. El comercio del vino en China se ha visto afectado por una menor mejora de los ingresos, por cambios en los hábitos de consumo y por un mayor control de Pekín sobre los banquetes lujosos y el entretenimiento oficial, factores que han restado fuerza a una categoría que durante años fue una de las más atractivas para muchos productores europeos.
El resultado es un parón que se deja notar en toda la cadena. Menos consumo final implica más botellas almacenadas, menos rotación en los importadores y menos necesidad de hacer nuevos encargos a bodegas y distribuidores europeos. Para los vendedores, la bajada del volumen y la presión sobre los precios reducen el margen y complican la planificación de próximas campañas.
Los datos de enero a junio confirman así una corrección del mercado chino para el vino embotellado de la UE. Aunque el valor total importado resiste mejor que el volumen, la distancia entre ambas cifras no oculta el problema de fondo: se están vendiendo menos botellas y las existencias ya presentes en China pesan sobre la entrada de nuevos envíos.
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