Jueves 16 de Julio de 2026
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Australia cerró la vendimia de 2026 con 1,27 millones de toneladas de uva para vino, la cifra más baja desde 2000 y un 25% por debajo de la media de los últimos diez años, según Wine Australia. El recorte equivale a unos 33 millones menos de cajas de 9 litros producidas este año.
El dato figura en el National Vintage Report 2026 y refleja un ajuste del sector ante la caída del consumo internacional y el exceso de vino tinto acumulado en el mercado australiano. Sandy Hathaway, analista sénior de inteligencia de mercado de Wine Australia, afirmó que la menor cosecha responde sobre todo a la debilidad de la demanda, aunque también influyeron las inundaciones en Mildura, las heladas y un ciclo de vendimia más tardío.
Hathaway señaló que la reducción de la producción era, en parte, esperada por muchos viticultores. A su juicio, una cosecha corta reduce ingresos en las zonas productoras, pero también actúa como corrección ante un mercado que absorbe menos vino. Wine Australia cifra en un 26% la caída de los ingresos este año.
La bajada fue más intensa en las variedades tintas que en las blancas. La producción de uva tinta cayó un 29% interanual, mientras que la blanca retrocedió un 9%. Es solo la segunda vez en los últimos doce años en que las variedades blancas representan la mayor parte del volumen total molturado.
El cambio también se aprecia en el reparto por variedades. Chardonnay pasó a ser la primera uva del país y es la primera vez en veinte años que shiraz queda por debajo del 20% del total. Hathaway sostuvo que el segmento del shiraz premium seguirá teniendo salida, pero añadió que la categoría pierde peso en términos generales.
La falta de compradores está acelerando el arranque de viñedo en varias zonas productoras, incluidas áreas de alta gama del sur de Australia. En McLaren Vale, el contratista vitícola Clint Ledgard explicó que antes recibía una llamada cada pocas semanas para retirar cepas y que, en los últimos días, esas peticiones han pasado a ser diarias.
Ledgard atribuye esa decisión a la incertidumbre sobre las ventas futuras. Muchos productores, dijo, no quieren seguir invirtiendo dinero sin saber si colocarán la cosecha del próximo año y estudian alternativas como granado, cereal u olivo. Añadió que también se habla de cáñamo y que parte del suelo vitícola podría acabar destinado a vivienda. Según su relato, están retirando parcelas de entre 10 y 15 acres, unas 4 a 6 hectáreas.
En Riverland, el productor de uva para vino y cítricos Mintu Brar describió una situación cada vez más difícil para las explotaciones y pidió apoyo público mientras el mercado recupera equilibrio. Brar reclamó medidas temporales para aliviar la presión financiera sobre los agricultores, entre ellas una congelación de préstamos durante cinco años.
Pese al ajuste general, algunas zonas muestran más resistencia. Coonawarra, conocida por su cabernet sauvignon, redujo su volumen solo un 0,5%, frente a descensos superiores al 20% en la mayoría de regiones australianas de clima fresco. Luke Tocaciu, propietario y elaborador de Patrick of Coonawarra, afirmó que esa estabilidad apunta a que sigue habiendo demanda para determinados vinos premium, en especial el cabernet sauvignon.
Tocaciu matizó que el valor medio de compra también ha bajado algo en Coonawarra y en otras regiones, pero sostuvo que el cabernet sauvignon gana terreno en exportación. Aun así, considera que el conjunto del sector necesita una reestructuración amplia.
La caída de la vendimia tiene efectos potenciales para toda la cadena de bebidas alcohólicas. Una menor disponibilidad de uva y vino puede obligar a revisar compras, contratos y precios en bodegas, distribuidores e importadores, al tiempo que reduce la entrada de dinero en comarcas muy dependientes del viñedo.
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