La Eurocámara avala el pacto con Trump y evita el choque arancelario

Bruselas elimina trabas a importaciones de Estados Unidos mientras Washington mantiene la amenaza sobre el vino francés

Miércoles 17 de Junio de 2026

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El Parlamento Europeo aprobó este martes, 16 de junio, la parte europea del acuerdo comercial de Turnberry con Estados Unidos y despejó el principal trámite legislativo que quedaba para evitar una nueva escalada arancelaria entre ambos bloques antes del 4 de julio, la fecha límite fijada por Donald Trump.

La votación se celebró en Estrasburgo. La Eurocámara dio luz verde por 440 votos a favor, 151 en contra y 50 abstenciones a la eliminación de aranceles sobre todos los bienes industriales exportados por Estados Unidos a la Unión Europea y al acceso preferente al mercado interior para una amplia gama de productos agrícolas estadounidenses. En una segunda votación, por 444 votos a favor, 152 en contra y 54 abstenciones, los eurodiputados ampliaron además la exención de derechos para la langosta estadounidense importada e incluyeron también la langosta procesada.

La decisión sigue la línea marcada por los Estados miembros a finales de mayo y permite a la UE cumplir su parte del pacto cerrado en julio de 2025 en Turnberry, el campo de golf de Trump en Escocia. A cambio de esa apertura europea, el acuerdo prevé que los productos europeos vendidos en Estados Unidos queden gravados con un arancel del 15% en la mayoría de los casos.

Reuters recuerda que la aplicación europea llegaba con retraso. Casi once meses después del pacto político alcanzado el pasado verano, la UE aún no había puesto en marcha las rebajas arancelarias comprometidas. Ese retraso llevó a Trump a advertir de que impondría gravámenes mucho más altos si Bruselas no actuaba antes del 4 de julio, día en que Estados Unidos celebrará el 250 aniversario de su independencia.

Tras la votación, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, escribió en redes sociales: “Un acuerdo es un acuerdo y la UE está cumpliendo su parte”. La aprobación parlamentaria deja a Washington ante la siguiente decisión: aplicar plenamente lo pactado o reabrir el conflicto comercial.

La legislación europea aprobada este martes, 16 de junio, no es indefinida. Reuters informa de que expirará a finales de 2029 e incorpora varios mecanismos de protección para que la UE pueda suspender concesiones si Estados Unidos incumple los términos del acuerdo.

La eurodiputada liberal sueca Karin Karlsbro, que ha seguido este expediente, afirmó que este no será el último debate sobre el comercio transatlántico, aunque consideró que la cámara ha sentado una base de estabilidad mientras Trump sigue alterando ese terreno con nuevas amenazas.

El voto fue recibido con alivio por parte de sectores empresariales europeos con intereses a ambos lados del Atlántico. Reuters recoge las palabras de Erik Severinson, director comercial de Volvo Cars, quien sostuvo que una mayor previsibilidad ayudará a planificar la producción, gestionar la cadena de suministro e invertir con más eficacia. También grupos industriales alemanes valoraron positivamente el paso dado por la Eurocámara, aunque avisaron de que los aranceles estadounidenses siguen siendo un problema importante y reclamaron ahora a Washington que ejecute su parte del pacto.

La incertidumbre no ha desaparecido. Apenas un día antes de la votación, Trump volvió a amenazar con imponer un arancel del 100% al vino francés si Francia no elimina su impuesto sobre ventas digitales. Esa advertencia introduce una nueva fuente de tensión en plena aplicación del acuerdo y afecta de forma potencial a uno de los productos europeos con más peso simbólico y comercial en el mercado estadounidense.

CNN Wire sitúa esa amenaza antes de la cumbre del G7 de esta semana en Francia y añade que Trump vinculó su advertencia al impuesto francés del 3% sobre servicios digitales, que afecta sobre todo a grandes tecnológicas estadounidenses como Amazon, Alphabet, Apple y Meta. En una entrevista publicada este lunes por el New York Post, Trump afirmó: “Le pedí que no gravara a las empresas estadounidenses, y si lo hacen, no me quedará más remedio que imponer un arancel del 100 % a todos los champanes y todos los vinos procedentes de Francia”.

No es la primera vez que Trump lanza ese tipo de aviso. CNN Wire recuerda que viene haciéndolo desde que ese impuesto fue aprobado en 2019. La misma fuente añade otro precedente reciente: en enero amenazó con un gravamen del 200% sobre vinos y champán franceses después de que Emmanuel Macron señalara que no se uniría al llamado “Consejo de Paz” promovido por Trump sobre Gaza. Por distintas razones, esas amenazas anteriores no llegaron a ejecutarse.

La Casa Blanca negó ante CNN cualquier relación entre el acuerdo con Irán y esta nueva advertencia comercial dirigida a Francia. Su portavoz Kush Desai aseguró que no hay ningún cambio de postura y que el presidente está respondiendo sobre un asunto respecto al cual ya había fijado posición.

Para el sector de bebidas, esa amenaza añade presión sobre uno de los principales destinos exteriores del vino francés. Si llegara a aplicarse un arancel del 100%, el efecto podría trasladarse al precio final en Estados Unidos y alterar márgenes comerciales, volúmenes exportados y decisiones de compra tanto en vino tranquilo como en champagne. También abriría espacio para cambios en la oferta disponible para importadores, distribuidores y hostelería.

Reuters añade otra fecha relevante: la administración Trump planea reproducir antes del próximo 24 de julio los aranceles del acuerdo de Turnberry, después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos anulara los aranceles internacionales previos impulsados por el presidente. Esa cuestión alimenta las dudas sobre si Washington cumplirá exactamente lo pactado mientras Bruselas ya ha dado el paso legislativo que se le exigía.

Más allá del vino francés, CNN Wire señala que Trump también prometió elevar los aranceles a los automóviles europeos al considerar que la UE incumplió el acuerdo firmado el verano pasado. La misma fuente añade otra posible vía de endurecimiento comercial: la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos propuso recientemente gravámenes a partir del 12,5% sobre todos los productos procedentes de Japón, China e India por supuestas preocupaciones ligadas al trabajo forzoso.

Ese regreso de Trump al frente arancelario se produce después de unas semanas en las que otros asuntos internacionales habían desplazado ese discurso. CNN Wire sostiene que la guerra con Irán había apartado temporalmente esa agenda del primer plano político estadounidense y añade que ahora vuelve con efectos potenciales sobre comercio, inflación y actividad empresarial.

La misma fuente recuerda además las consecuencias económicas atribuidas a anteriores medidas arancelarias adoptadas por Trump en abril. Esos gravámenes paralizaron decisiones empresariales y frenaron contrataciones hasta que la mayoría fueron anulados posteriormente por el Tribunal Supremo. Según CNN Wire, las empresas empezaron después a contratar otra vez y la economía estadounidense sumó una media mensual de 188.000 empleos durante los tres últimos meses, frente a menos de 10.000 al mes el año anterior.

En materia de precios, CNN Wire cifra la inflación anual en Estados Unidos en el 2,4% antes de la guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán y en el 4,2% el mes pasado, con un aumento mensual del 0,5%. La fuente atribuye el 60% del repunte al encarecimiento de la energía. Al mismo tiempo, apunta que la inflación subyacente fue del 0,2% mensual y del 2,9% interanual en mayo, un dato que algunos economistas observan con más calma porque excluye alimentos y energía.

Economistas de BNP Paribas citados por CNN Wire consideran que Estados Unidos tiene un problema persistente de inflación ligado en parte al conflicto en Oriente Medio y también al arraigo previo de las subidas en los precios de los servicios. Ese telón económico ayuda a explicar por qué cada nueva amenaza arancelaria es seguida con atención tanto por las industrias manufactureras como por sectores exportadores más expuestos al consumo final, entre ellos el vino y otras bebidas europeas.

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