La SEMG refuerza el debate médico sobre el vidrio en prevención sanitaria

Una mesa con Nicolás Olea y Carlos de Prada aborda disruptores endocrinos, exposoma y materiales en contacto con alimentos y medicamentos

Viernes 12 de Junio de 2026

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La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) ha dado continuidad este viernes, 12 de junio, en Madrid, a una nueva edición de la mesa redonda sobre Exposoma y Envases dentro de su 32.º Congreso Nacional. La sesión, organizada con la colaboración de ANFEVI, se ha celebrado bajo el título “Transparencia y exposición evitable a disruptores endocrinos desde la consulta de Atención Primaria” y ha servido para afianzar el interés de la comunidad médica por los materiales que entran en contacto con alimentos y medicamentos, con una atención especial al vidrio.

La reunión se ha desarrollado en el marco del congreso de la SEMG, que este año se celebra bajo el lema “Somos raíz, alma y futuro”. Durante la sesión se ha retomado el debate abierto en la edición anterior y se ha profundizado en asuntos que, según los participantes, tienen cada vez más presencia en la práctica clínica y en las estrategias de prevención sanitaria. Entre ellos figuran los disruptores endocrinos, la exposición química acumulativa, la reducción de exposiciones evitables y el papel de la salud ambiental en la medicina preventiva.

El exposoma, concepto central de la mesa, engloba el conjunto de exposiciones ambientales a las que una persona está sometida a lo largo de su vida. En ese marco se incluyen factores como la calidad del aire, el agua, la alimentación y también los materiales que están en contacto con alimentos y medicamentos. La sesión ha puesto el foco en cómo esos elementos del entorno pueden influir en el bienestar y en el desarrollo de las personas.

La SEMG y ANFEVI sitúan este debate en un momento de mayor atención científica sobre los microplásticos y otros compuestos químicos con capacidad de alterar el sistema hormonal presentes en materiales de uso cotidiano. En ese escenario, ambas entidades vinculan el vidrio a una posible reducción de la exposición evitable y a una mayor reflexión sobre seguridad química y salud ambiental.

Juan Saturno, responsable del Grupo de Trabajo de Salud Pública de la SEMG y moderador de la mesa, defendió durante la sesión la necesidad de avanzar hacia una visión más amplia de la prevención. En sus palabras, esa reflexión debe incluir la reducción de la exposición evitable y la confianza sanitaria en los materiales que forman parte de la vida diaria. Saturno afirmó que “numerosos expertos en toxicología, endocrinología y medicina preventiva están incorporando progresivamente el vidrio al debate científico no sólo como un material sostenible, sino como un posible aliado dentro de estrategias más amplias de reducción de carga química ambiental y protección de la salud humana”.

La mesa reunió a dos especialistas vinculados desde hace años al estudio y la divulgación de la contaminación química. Por un lado participó el doctor Nicolás Olea, catedrático de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada, al que la organización identifica como uno de los mayores expertos europeos en disrupción endocrina. Sus trabajos, recuerdan los organizadores, han contribuido durante décadas a estudiar los efectos de determinadas sustancias químicas sobre la salud humana.

Junto a él intervino Carlos de Prada, periodista y divulgador especializado en contaminación química, salud ambiental y prevención de riesgos tóxicos. También es responsable de la iniciativa “Hogar sin Tóxicos”. Durante la sesión se revisaron las principales evidencias científicas sobre la exposición a compuestos capaces de alterar el sistema endocrino y se abordaron posibles actuaciones desde la consulta de Atención Primaria para reducir exposiciones evitables y promover hábitos más saludables.

Olea puso el acento en los grupos de población más sensibles a este tipo de exposición. El especialista señaló que “la mujer en general y la mujer en edad fértil y embarazada/lactante se sitúan en el blanco de la atención de la exposición a disruptores endocrinos y micro y nanoplásticos, dada la posibilidad de transmisión materno-infantil”. Añadió además que “igualmente la exposición infantil vinculada a la alimentación y muy especialmente al comedor escolar es un asunto que debe ser conocido y advertido por los profesionales sanitarios”.

La sesión también abordó la relación entre prevención y decisiones cotidianas. Los participantes coincidieron en que la prevención no debe limitarse a factores individuales, sino que debe incluir elementos del entorno que pueden influir en la salud a largo plazo. Entre ellos, los materiales que entran en contacto con alimentos, bebidas y medicamentos ocupan un lugar cada vez más relevante en el debate sanitario.

En esa línea, Carlos de Prada aludió al posicionamiento de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), a través del Grupo de Endocrinología y Medioambiente (GEMASEEN), coordinado por el profesor Olea, con motivo del Día Mundial de las Hormonas de 2026. De Prada recordó que ese pronunciamiento recogía que, “en línea con las recomendaciones para mantener una buena salud hormonal de la Sociedad Europea de Endocrinología (ESE), la SEEN destaca que para reducir la exposición a disruptores endocrinos es crucial evitar los envases de plástico y reemplazarlos por vidrio o acero inoxidable”, entre otras medidas.

Desde ANFEVI sostienen que el vidrio presenta rasgos propios en este terreno por su composición inorgánica y por su naturaleza químicamente inerte. La asociación explica que esas características permiten el contacto directo con alimentos y medicamentos sin necesidad de capas funcionales internas, lo que, a su juicio, reduce el riesgo potencial de migración de sustancias al contenido. La entidad añade que este material no contiene BPA, ftalatos ni otros compuestos orgánicos que preocupan a parte de la comunidad científica.

La organización empresarial vincula además el interés por el vidrio con la atención que están recibiendo los disruptores endocrinos, los microplásticos y la exposición química acumulativa. Según trasladan desde ANFEVI, la estabilidad físico-química del material y su capacidad para reciclarse indefinidamente en un circuito cerrado, de modo que un envase usado puede convertirse en otro de la misma calidad, explican que más expertos en toxicología, endocrinología, nutrición y medicina preventiva lo estén incorporando al debate sobre salud ambiental y reducción de exposiciones evitables.

Karen Davies, secretaria general de ANFEVI, defendió durante la jornada que la prevención sanitaria también pasa por revisar factores cotidianos que a menudo quedan fuera de la conversación pública. “La salud también se envasa. Por eso resulta tan positivo que profesionales sanitarios y expertos en salud ambiental incorporen a la conversación factores cotidianos como los materiales en contacto con alimentos y medicamentos, porque la prevención también pasa por comprender mejor nuestro entorno”, afirmó. Davies añadió que la celebración de esta mesa redonda en el Congreso Nacional de la SEMG refleja, a su juicio, “el compromiso de la comunidad médica con una visión integral de la prevención, alineada con los desafíos sanitarios y ambientales del presente y del futuro”.

ANFEVI, la Asociación Nacional de Fabricantes de Envases de Vidrio, recuerda que fue creada en 1977 y que entre sus prioridades figura la integración del desarrollo productivo con la protección medioambiental. Sus empresas miembro son BA, O-I, Verallia, Vicsa y Vidrala. La asociación señala que estas compañías representan más del 98% de la producción y cuentan con 13 fábricas repartidas por España.

La continuidad de esta mesa dentro del programa científico del congreso de la SEMG muestra el peso que están adquiriendo en el ámbito médico las cuestiones ligadas a la salud ambiental, la seguridad química y los materiales de envasado. La colaboración entre la sociedad científica y ANFEVI se orienta, según indican ambas entidades, a favorecer el intercambio de conocimiento y la divulgación científica en un terreno que conecta la prevención sanitaria con la exposición cotidiana a sustancias presentes en el entorno.

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