Georgia exhibe 20.000 botellas centenarias halladas en Tiflis bajo la sombra de Napoleón y Stalin

Los expertos deberán verificar la procedencia y el valor de una colección que aspira a seducir subastas internacionales

Lunes 08 de Junio de 2026

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La Agencia Nacional del Vino de Georgia presentó este lunes, 8 de junio, en Tiflis una colección de 20.000 botellas de vino y destilados con más de 200 años de antigüedad halladas en una antigua bodega abovedada de ladrillo. Entre las piezas mostradas hay ejemplares que, según informó el organismo público, están vinculados a las colecciones personales de Napoleón Bonaparte, Iósif Stalin y otras figuras históricas. El anuncio forma parte de una operación con la que el país caucásico busca atraer a coleccionistas y casas de subastas internacionales.

Las botellas aparecieron almacenadas del suelo al techo en estanterías metálicas oxidadas y cubiertas de polvo, dentro de la antigua fábrica de vino de Tiflis, un complejo del siglo XIX financiado por el industrial y filántropo georgiano David Sarajishvili. La colección incluye vinos georgianos y extranjeros, además de bebidas espirituosas. Las autoridades no han precisado cuántas piezas corresponden a cada categoría ni cuántas podrían tener un valor histórico mayor.

La agencia estatal señaló en un comunicado que varias botellas están “asociadas a las colecciones personales de Napoleón Bonaparte, Joseph Stalin y otras figuras históricas”. Sin embargo, por el momento no ha facilitado documentos ni datos concretos sobre la relación exacta entre esas botellas y el emperador francés o el dirigente soviético, nacido en Georgia en 1878. Tampoco se ha informado sobre etiquetas, añadas, bodegas de origen o registros de propiedad que permitan confirmar esa conexión.

El siguiente paso será el trabajo de los especialistas. Expertos deberán examinar las botellas para verificar su procedencia, fecharlas con mayor precisión y calcular tanto su valor histórico como su posible precio en el mercado. Esa revisión será básica para determinar qué piezas pueden salir a subasta y cuáles podrían quedar bajo protección patrimonial o pasar a formar parte de exposiciones públicas.

La presentación celebrada en la capital georgiana tiene también una lectura económica y cultural. La Agencia Nacional del Vino considera que algunos ejemplares podrían figurar en grandes subastas internacionales si las peritaciones confirman su autenticidad y su interés para el mercado. El país intenta así convertir este hallazgo en una herramienta de promoción exterior ligada a su larga tradición vitivinícola.

El ministro de Agricultura de Georgia, David Songulashvili, afirmó ante la prensa que esta colección pone en valor la importancia del país como cuna del vino. Georgia mantiene desde hace años ese relato histórico apoyado en hallazgos arqueológicos y en una fuerte identificación social con la vid y la elaboración vinícola.

Situada a orillas del mar Negro, Georgia sostiene que posee la tradición vinícola más antigua del mundo. Diversas investigaciones arqueológicas han localizado restos de actividad relacionada con el vino en el territorio de la actual Georgia con una antigüedad de unos 8.000 años. Ese argumento ha sido utilizado por las instituciones georgianas para reforzar la imagen del país como uno de los lugares fundacionales del vino.

La cultura del vino ocupa además un lugar central en la identidad nacional georgiana. En muchas zonas rurales sigue viva la elaboración en kvevri, grandes tinajas de barro enterradas bajo tierra que se emplean para fermentar y criar el vino según un método tradicional. La Unesco inscribió esta práctica en 2013 en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, lo que dio mayor visibilidad internacional a esta forma de producción.

La aparición pública de estas 20.000 botellas se produce en un momento en el que Georgia trata de reforzar su presencia en los mercados exteriores del vino y del enoturismo. La combinación entre patrimonio histórico, relato nacional y posible interés comercial puede ayudar al país a captar atención fuera del Cáucaso, aunque buena parte del valor real de la colección dependerá del examen técnico pendiente.

Por ahora, la noticia abre más preguntas que respuestas. Falta saber cuántas botellas se conservan en condiciones aptas para su estudio, qué porcentaje mantiene etiquetas legibles, qué documentación acompaña al lote y si existen archivos que permitan reconstruir el recorrido de las piezas durante dos siglos. También queda por aclarar si todas proceden del mismo fondo o si fueron reunidas en distintos momentos dentro de la antigua fábrica.

La referencia a Napoleón y Stalin ha dado una dimensión política e histórica al anuncio, pero esa parte será la que exija más pruebas. En el caso del emperador francés, muerto en 1821, cualquier vínculo documental tendría un valor especial para coleccionistas e historiadores. En el caso de Stalin, la conexión resulta sensible por su peso histórico y por su origen georgiano, un elemento que añade interés local a la colección presentada en Tiflis.

Hasta que concluya la evaluación pericial, las autoridades georgianas mantienen el foco en el potencial patrimonial y comercial del hallazgo. La colección presentada este lunes, 8 de junio, reúne antigüedad, volumen y una posible relación con personajes históricos muy conocidos, tres factores que pueden impulsar su presencia futura en circuitos internacionales de subastas y exposiciones especializadas.

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