Lunes 08 de Junio de 2026
Leído › 1890 veces

Una colección de al menos 130 botellas de vino y coñac, valorada en unos cinco millones de dólares, será expuesta al público en el castillo de Becov nad Teplou, en el oeste de la actual República Checa, después de un largo proceso de conservación que ha permitido recuperar parte de unas piezas ocultas durante décadas bajo el suelo de la capilla del recinto.
El conjunto incluye añadas como Pedro Ximénez 1899, Oporto 1892 y varias botellas de Château d’Yquem elaboradas en 1892 y 1896. Según la información difundida por la agencia AFP, estas botellas formaban parte de los bienes de la familia aristocrática Beaufort-Spontin, antigua propietaria del complejo medieval cuando la zona pertenecía al Imperio austrohúngaro.
La historia de esta colección está ligada a los cambios políticos del siglo XX en Europa central. El castillo fue confiscado por Checoslovaquia en 1945 y sus propietarios abandonaron el lugar. Antes de marcharse, escondieron bajo el pavimento de la capilla tanto un valioso relicario como las botellas. El escondite permaneció intacto hasta 1985, cuando la policía secreta comunista localizó el depósito.
El relicario fue trasladado entonces a Praga para su restauración y regresó al castillo en 2002 para su exhibición. Las botellas, en cambio, quedaron en Becov nad Teplou y pasaron años casi olvidadas. No fue hasta hace una década, durante un inventario, cuando el conjunto volvió a llamar la atención de los responsables patrimoniales y comenzó una operación para intentar salvarlo.
Una parte central de ese trabajo recayó en Château d’Yquem, la histórica bodega francesa de Sauternes. La casa intervino sobre las botellas que había producido a finales del siglo XIX. Sustituyó corchos y colocó cápsulas protectoras para frenar su deterioro. El maestro de bodega Toni El Khawand explicó a AFP que también se probó una muestra para comprobar si el equilibrio en boca y la percepción general coincidían con un Yquem de esa edad.
Los análisis de laboratorio confirmaron el origen del vino. Sin embargo, el contacto progresivo con el oxígeno obligó a trasvasar parte del contenido para conservarlo. Como resultado, solo cinco botellas originales pudieron regresar llenas al castillo tras este proceso. El resto requiere nuevas actuaciones si se quiere preservar lo que aún queda en su interior.
El Khawand describió la cata como una experiencia excepcional por el estado del vino después de más de un siglo. Según relató a AFP, la alta concentración de azúcar ayudó a su conservación y permitió mantener una frescura poco habitual para una botella tan antigua. En esa degustación apreció notas de canela y nuez moscada, junto con aromas de chocolate, café y oud, propios, según dijo, de un Château d’Yquem muy envejecido.
Más allá del interés enológico, las instituciones checas ponen el foco en el valor histórico del hallazgo. El Instituto Nacional del Patrimonio checo calcula que la colección alcanzaría varios millones de dólares si saliera a subasta. Aun así, no hay planes para venderla. Los responsables del castillo quieren reunir todas las botellas y mostrarlas al público como parte del relato histórico del lugar.
Katerina Nyvltova, responsable de colecciones del castillo, explicó a AFP que se ha puesto en marcha una campaña de recaudación para financiar nuevas tareas de conservación y análisis. El objetivo es estudiar mejor los vinos y recondicionar más botellas si el estado del contenido lo permite.
El castillo de Becov nad Teplou se ha convertido en los últimos años en uno de los enclaves patrimoniales más conocidos del oeste checo por la presencia del relicario medieval y por la recuperación paulatina de objetos ligados a sus antiguos propietarios. La futura exposición añadirá ahora una colección singular por su procedencia, por las fechas que reúne y por las circunstancias en las que permaneció oculta durante cuarenta años tras la guerra y casi un siglo desde que fue escondida.
La presencia de nombres como Château d’Yquem dentro del lote da además una dimensión internacional al hallazgo. Fundada en Burdeos y considerada una referencia entre los grandes vinos dulces franceses, la bodega participó directamente en la recuperación material de unas botellas elaboradas hace más de 130 años. Esa intervención ha permitido conservar una parte mínima pero valiosa del conjunto original.
La colección ofrece también una imagen precisa del gusto y del nivel social de una familia aristocrática europea a finales del siglo XIX y comienzos del XX. La combinación de vinos generosos españoles, oportos portugueses, sauternes franceses y coñacs apunta a una cava formada con criterios patrimoniales y representativos, más allá del consumo cotidiano.
Las autoridades locales prevén que la apertura pública de estas botellas refuerce el atractivo cultural del castillo dentro del enoturismo vinculado al patrimonio histórico europeo. El proyecto une restauración, archivo e investigación sobre bebidas antiguas conservadas fuera de sus bodegas originales y sometidas a condiciones poco habituales durante décadas.
Por ahora, las cinco botellas originales que han podido conservarse llenas son la parte más visible de ese trabajo. A su alrededor se articula una investigación sobre procedencia, estado sanitario y técnicas posibles para prolongar la vida del resto del conjunto sin alterar su valor histórico. El castillo confía en obtener fondos suficientes para continuar esa labor antes de abrir la colección completa a las visitas.
Leído › 1890 veces