Vinos monacales, el triunfo de la paciencia

Lagar de María presenta en Winemad una cata de vinos monásticos. La interpretación monacal del vino

David Manso

Viernes 29 de Mayo de 2026

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Dentro del amplio programa de actividades paralelas que ofrece Winemad al visitante encontramos el espacio "Share Experience", un espacio dedicado principalmente a las diferentes catas que se imparten durante los tres días que dura el evento. La denominada "Cata Monástica" ha sido una de las que han despertado gran interés entre los asistentes. Poder catar elaboraciones nacidas de monasterios y elaboradas por los propios monjes es algo que uno ha de probar. No es mi primara vez, ya había catado vinos elaborados en monasterios por monjes, pero siempre es un atractivo ver la interpretación particular que los clérigos tiene del vino, y más cuando es elaborado para su consumo propio, aunque este finalmente también se comercialice.

Lagar de María es un empresa que organiza experiencias los fines de semana en monasterios y conventos activos ofreciendo al visitante la oportunidad de convivir con congregaciones monásticas, acompañarles en sus tareas diarias, disfrutar de la calma y el silencio, asistir a charlas sobre las tradiciones y cultura en los monasterios, y todo ello enfocado al vino y lo que este representa en la vida monacal. En su presentación en Winemad han mostrado parte de esta experiencia con la cata de varios vinos procedentes de dos monasterios. Las bodegas protagonistas en la cita, pertenecientes al histórico Monasterio de San Pedro de Cardeña y al Monasterio de la Oliva, han servido como hilo conductor, el nexo para comprender cómo las órdenes monacales salvaguardaron y perfeccionaron el arte de la viticultura desde la época medieval. Lo que comenzó hace siglos como una necesidad estrictamente litúrgica para la celebración de la misa y el propio autoconsumo, terminó por sentar las bases de la enológica contemporánea.

Desde el Monasterio de San Pedro de Cerdeña, localizado en Castrillo de Val (Burgos) llegan las dos primeras elaboraciones. Valdevegón Blanco es un vino de producción limitada con clara influencia riojana, prueba de ello son las variedades empleadas; Viura y Malvasía. Aromas a fruta tropical (piña), manzana verde y madera de roble. En boca presenta buena acidez, es untuoso, y con un final medio. El segundo vino es un tinto, Valdevegón Reserva 2015. Nuevamente aparece esa influencia por cercanía a los vinos riojanos; Tempranillo, Garnacha y Mazuelo son las variedades empleadas para un vino con 15 meses de crianza. Fruta madura, compotada esta, especiado y hierbas de monte aparecen en nariz. En boca presenta equilibrio, potencia, notas balsámicas y postgusto largo.

De otro lado, desde el Monasterio de la Oliva en Carcastillo (Navarra), nos llegan tres vinos bajo Do Navarra. Es la variedad Garnacha la que emplean los monjes en todas sus elaboraciones. El primero es Vino Para El Refectorio (sin añada), es precisamente eso, el vino que los monjes usan en el refectorio; la sala donde comen, y este es el vino que ellos consumen a diario. Estamos ante un vino joven de Garnacha con aromas a fruta roja, notas lácticas. En boca es ligero de cuerpo, de tanino amable y final medio. El segundo vino es Monasterio De La Oliva 2019 Viña Santa Teresa es un tinto Premium de edición limitada pensado más para su comercialización. Fruta madura, notas tostadas y especiadas, estas últimas con cierto dulzor. En boca es cálido, sedoso y equilibrado. Finalmente, se presenta un "vino de misa". Vino Dulce de Misa es también elaborado con Garnacha siendo un vino naturalmente dulce (sin azúcar añadido). Frutillos rojos, yogurt de fresa, acidez moderada y su gran frescura destacan en él.

El elemento diferenciador de estos vinos monásticos reside en su filosofía productiva. En un mercado global dominado habitualmente por las prisas comerciales y la estandarización industrial, los monasterios conservan la calma estacional y el respeto absoluto por los ciclos naturales. Cada botella descorchada representa un sincero homenaje a la paciencia y a los métodos de cultivo artesanales heredados de generación en generación. Unos vinos que escasean motivado por la falta de recursos de los monjes, tanto en personal, cada vez es menor la vocación, y económicos, los monasterios se ven obligados a obtener y aumentar sus propios recursos económicos con la venta de productos y otras actividades, y el vino está entre ellos.

David Manso
Licenciado en Marketing y apasionado del vino.
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