Jueves 26 de Marzo de 2026
Leído › 1051 veces

Este domingo, 22 de marzo, cientos de personas se manifestaron en las calles de Damasco para mostrar su rechazo a un reciente decreto del Gobierno sirio que restringe la venta y el consumo de alcohol. La medida, anunciada la semana pasada, prohíbe las bebidas alcohólicas en toda la capital, salvo en algunas zonas de mayoría cristiana. Según las autoridades, el objetivo es “eliminar prácticas que violan la moral pública”. Sin embargo, numerosos ciudadanos y colectivos consideran que esta decisión pone en peligro libertades civiles que han existido durante décadas.
La protesta reunió a residentes de diferentes confesiones religiosas en el barrio cristiano de Bab Touma. Los manifestantes, rodeados por fuerzas de seguridad armadas, corearon lemas como “¡Los sirios estamos unidos!” y portaron pancartas en defensa de las libertades personales y la protección de las minorías religiosas. Isa Qazah, escultor de 45 años y vecino del barrio, explicó que la movilización no se centra únicamente en el consumo de alcohol, sino en la defensa de la libertad individual. “Hemos venido aquí a defender una idea”, afirmó.
El decreto otorga a los propietarios de bares y establecimientos un plazo de tres meses para adaptarse a la nueva normativa. Desde el cambio de Gobierno en diciembre de 2024, cuando Ahmed al-Sharaa asumió el poder tras derrocar a Bashar al-Assad, se han producido varias modificaciones sociales. Al-Sharaa, antiguo comandante vinculado a grupos islamistas radicales, ha prometido proteger los derechos y libertades de los sirios y mantener el pluralismo religioso. No obstante, la presión por parte de sectores conservadores ha ido en aumento.
En los últimos meses ya se habían introducido otras medidas restrictivas. Entre ellas figura la prohibición del uso de maquillaje para mujeres empleadas en el sector público y la obligación del uso de bañadores completos en playas públicas desde el año pasado. Estas decisiones han generado inquietud entre distintos grupos religiosos y étnicos. En el último año se han registrado ataques sectarios por parte de milicias suníes afines al Gobierno contra comunidades alauitas y drusas.
Algunos manifestantes expresaron su preocupación por el hecho de que la nueva prohibición solo permita la venta de alcohol en barrios cristianos. Temen que esto pueda aumentar las tensiones entre comunidades y señale a los cristianos como responsables de lo que las autoridades describen como “violaciones a la moral pública”. Aunque la ley islámica prohíbe el consumo de alcohol, Damasco cuenta con una amplia población musulmana secular.
Fawaz Bahauddin Khawja, abogado cristiano presente en la protesta, cuestionó públicamente el argumento oficial: “¿Por qué nuestros barrios estarían violando las normas públicas? Esta división es injusta e irresponsable”, declaró. Añadió que Damasco siempre ha sido una ciudad diversa y pidió unidad bajo una sola bandera.
Ante las críticas previas a la manifestación, las autoridades emitieron un comunicado este sábado por la noche dirigido a la comunidad cristiana. En él pidieron disculpas “por cualquier malentendido o interpretación errónea” del decreto e informaron que los hoteles quedarían exentos de las restricciones sobre bebidas alcohólicas. El texto oficial subrayó que “la regulación sobre la venta de alcohol existe en todos los países”, aunque reconoció diferencias en su aplicación.
La situación sigue generando debate entre los habitantes de Damasco sobre el equilibrio entre valores tradicionales y libertades individuales. Los próximos meses serán clave para comprobar cómo afecta esta medida a la convivencia social y religiosa en la capital siria.
Leído › 1051 veces