Paraná impulsa su industria vitivinícola y aspira a liderar la producción de vinos en Brasil

El enoturismo y proyectos locales refuerzan el crecimiento económico y el reconocimiento de los productores rurales del estado

Miércoles 25 de Marzo de 2026

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Paraná Wine Producers Boost Output and Tourism With New Initiatives

El estado brasileño de Paraná está avanzando en su objetivo de convertirse en una referencia nacional en la producción de vinos. Según datos del Departamento de Economía Rural (Deral), dependiente de la Secretaría de Agricultura y Abastecimiento, la producción anual de uvas y vinos en Paraná genera un movimiento económico de 261,7 millones de reales. Este resultado proviene de la comercialización de 50.000 toneladas de uva, cultivadas en más de 3.500 hectáreas distribuidas por el estado.

Una parte importante de los 444 productores rurales dedicados al cultivo de uva y a la elaboración de productos derivados, como vinos y zumos, ha sido incluida en la edición de marzo y abril del Proyecto Orgulho Paraná. Esta iniciativa, impulsada por el Sistema FAEP, busca poner en valor a los agricultores y sus productos en distintas regiones del estado. El proyecto pretende dar visibilidad a los productores y fortalecer el reconocimiento del trabajo agrícola local.

El lanzamiento, en febrero, del itinerario turístico Rota Uva & Vinho Paraná ha supuesto un impulso para el sector. Este recorrido incluye 60 propiedades ubicadas en 31 municipios y cuenta con el apoyo del Sistema FAEP. El objetivo es fomentar el turismo rural y aumentar la demanda tanto de visitas como de productos locales.

Ágide Eduardo Meneguette, presidente del Sistema FAEP, señala que esta propuesta ayuda a promover los productos agrícolas paranaenses y refuerza el sentimiento de orgullo entre quienes forman parte de la cadena productiva.

En Guarapuava, en la región central del estado, Alberto Horst es uno de los productores que participan en el Proyecto Orgulho Paraná. En 2020, junto a su esposa Joelma y su hija Gabriela, Horst adquirió una finca inicialmente destinada a la ganadería. Tras varios viajes a países conocidos por su tradición vinícola y un periodo dedicado al aprendizaje, decidió apostar por la producción de vinos finos de altura. Así nació la vinícola Horst, que comenzó con 10.000 plantas importadas desde Europa y hoy cuenta con 16.000 vides.

La primera cosecha se realizó en 2023 y permitió producir 4.000 botellas. En 2024 se alcanzaron las 10.000 botellas y para 2025 se prevé llegar a las 13.000 unidades. La cosecha prevista para este año es de 20 toneladas de uva, lo que permitirá elaborar unas 17.000 botellas. Actualmente, el embotellado se realiza en São José dos Pinhais, cerca de Curitiba, aunque Horst planea construir una bodega propia en Guarapuava para completar todo el proceso en origen.

Horst explica que el uso de variedades vitiviníferas internacionales y las condiciones climáticas propias de la altitud local son factores clave para obtener vinos finos reconocidos por su calidad. Su objetivo es que los vinos producidos lleven consigo tanto la historia familiar como la identidad regional.

En Marialva, conocida como la Capital da Uva Fina en el norte del estado, la cooperativa Coaviti reúne a pequeños productores desde su fundación en 2005. La presidenta actual, Tatiana Castelari, explica que el proceso productivo exige atención rigurosa desde la selección hasta el embotellado para garantizar un producto final adecuado. Castelari indica que formar parte del Proyecto Orgulho Paraná ha incrementado el interés por visitar la bodega y ha contribuido a posicionar tanto a Marialva como al propio estado como referentes en este sector.

En la Región Metropolitana de Curitiba también se observa un crecimiento relevante en este ámbito. La vinícola Strapasson, ubicada en Colombo y fundada en 1889 por inmigrantes italianos procedentes de Venecia, mantiene una tradición centenaria combinada con innovación. Según Jéssica Martini, socia-propietaria, actualmente producen vinos tintos con uva Terci y blancos suaves con Niágara, además de ampliar su oferta con cosméticos elaborados a partir del vino e incluso trufas y otros productos derivados.

Martini afirma que participar en el Proyecto Orgulho Paraná supone un reconocimiento al trabajo realizado durante décadas e impulsa su deseo de difundir tanto sus conocimientos como los productos locales más allá del estado.

El desarrollo del sector vitivinícola paranaense se apoya así tanto en iniciativas públicas como privadas que buscan aumentar la visibilidad del producto local e impulsar actividades complementarias como el enoturismo. Los datos económicos actuales y las previsiones para las próximas cosechas indican una tendencia positiva para los productores rurales implicados en esta actividad agrícola especializada.

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