La revolución genética del Sauvignon Blanc impulsa la innovación vitivinícola en Nueva Zelanda

El programa SB2.0 desarrolla clones resistentes y herramientas avanzadas que transforman la investigación y la industria del vino

Miércoles 25 de Marzo de 2026

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Bragato Research Institute Advances Sauvignon Blanc Breeding With Cutting-Edge Genetic Tools

El Bragato Research Institute (BRI) en Nueva Zelanda ha desarrollado una plataforma moderna para la mejora de la vid, centrada en el programa Sauvignon Blanc 2.0 (SB2.0). Aunque el objetivo principal es obtener nuevos clones mejorados de Sauvignon Blanc, el trabajo realizado hasta ahora ha generado recursos y capacidades que benefician a toda la industria vitivinícola del país.

El programa ha creado herramientas de diagnóstico para enfermedades y virus, sistemas de análisis genético avanzados, bases de datos robustas y colaboraciones tanto nacionales como internacionales. El responsable del programa, el doctor Darrell Lizamore, explica que uno de los logros más visibles es el viñedo experimental, que este año alcanzará las 10.000 plantas. Este viñedo permite seleccionar y desarrollar nuevos clones de Sauvignon Blanc, la variedad más plantada en Nueva Zelanda.

Además del viñedo, se han implementado recursos menos visibles pero fundamentales para la mejora genética. Entre ellos se encuentran métodos modernos para producir y analizar nuevas plantas de vid con mayor rapidez y fiabilidad, lo que reduce riesgos y costes a largo plazo. Estas capacidades ya se están utilizando en otros proyectos fuera del SB2.0.

Uno de los primeros pasos fue reunir un equipo multidisciplinar con experiencia en genética, fisiología vegetal, bioinformática, biología molecular y viticultura. El grupo incluye científicos, asesores técnicos, representantes del sector e inversores. La colaboración con expertos locales e internacionales ha permitido adaptar la investigación a las necesidades reales del sector vitivinícola neozelandés.

La mejora genética requiere evaluar grandes poblaciones de plantas para identificar individuos con características superiores. Para ello, SB2.0 ha invertido en nuevos métodos de medición, equipos especializados y formación del personal. Se han optimizado los sistemas de recogida y análisis de datos para reducir errores derivados de observaciones subjetivas o variaciones ambientales.

En cuanto al diagnóstico de enfermedades, se han introducido técnicas moleculares como PCR y secuenciación para detectar patógenos en muestras de suelo y plantas. Esto ha permitido confirmar la ausencia de filoxera en el viñedo experimental y desarrollar protocolos internos para detectar virus como el leafroll durante todo el año. Los viticultores pueden informar sobre vides sospechosas mediante una aplicación digital llamada Vure.

En 2023 se completó el genoma de referencia del Sauvignon Blanc, lo que facilita la identificación de cambios genéticos entre clones comerciales y nuevos clones desarrollados por el programa. También se han generado referencias genéticas para otras variedades como Chenin Blanc, Chardonnay y Pinot Noir. Se han desarrollado métodos automatizados para extraer ADN y analizar diferencias genéticas a gran escala, reduciendo costes por planta.

Toda la información genética se almacena en una base de datos digital integrada con libros de campo electrónicos y códigos QR para identificar cada planta. El sistema informático funciona sobre infraestructuras nacionales de computación avanzada, lo que permite gestionar grandes volúmenes de datos con fiabilidad.

Para seleccionar plantas resistentes al oídio, se ha estandarizado la producción del hongo y se utilizan ensayos automatizados con plataformas robóticas como Blackbird, desarrollada por USDA/Cornell. Esta tecnología emplea inteligencia artificial para analizar imágenes digitales y cuantificar el crecimiento del hongo en hojas en pocas horas.

En cuanto a la adaptación al clima, se han realizado estudios piloto sobre eficiencia hídrica y tolerancia a la sequía en invernadero con 80 plantas. Una colaboración con Bordeaux Sciences Agro ha aportado nuevas herramientas para medir fotosíntesis y transpiración rápidamente. Para evaluar la tolerancia a las heladas, se combinan experimentos controlados en laboratorio con observaciones en campo utilizando técnicas robóticas.

Tras cuatro años produciendo plantas in vitro, ahora es posible trasladar nuevos clones desde el laboratorio hasta el viñedo experimental con una tasa de supervivencia superior al 97%. Se están probando estrategias para acelerar su paso desde la selección inicial hasta los ensayos comerciales, incluyendo injertos sobre vides ya establecidas.

El gobierno neozelandés ha propuesto actualizar la legislación sobre tecnologías genéticas este año. El equipo científico del BRI ha participado aportando información técnica para fomentar un debate informado sobre estas tecnologías y sus implicaciones comerciales. Se han probado técnicas de edición genética no transgénica que podrían validar estrategias de mejora antes de aplicarlas a gran escala.

A nivel internacional, SB2.0 mantiene colaboraciones directas con programas de mejora genética en Europa y Norteamérica. Han recibido visitas técnicas e intercambios con instituciones como UC Davis, Cornell o USDA en Estados Unidos; también han acogido expertos suizos y estadounidenses especializados en resistencia al oídio y prevén recibir investigadores españoles y alemanes a principios de 2026.

En Nueva Zelanda, la plataforma conecta empresas financiadoras, comunidades regionales de viticultores y comités sectoriales mediante talleres presenciales e información periódica. Esto facilita un aprendizaje bidireccional entre ciencia e industria sobre las posibilidades reales que ofrece la mejora genética.

La siguiente fase del programa SB2.0 consistirá en seleccionar características que hagan al Sauvignon Blanc más resistente a enfermedades fúngicas como el oídio, así como a sequías o heladas. Para ello se utilizarán flujos de trabajo automatizados que relacionan medidas objetivas con información genética antes de llevar los mejores materiales a ensayos precomerciales.

Las herramientas desarrolladas ya apoyan proyectos paralelos como estudios sobre resistencia a fungicidas, tratamientos basados en ARN contra virus o caracterización genética del Pinot Noir local junto al Instituto de Ciencias Bioeconómicas. El programa no solo busca crear un nuevo clon comercial sino también mejorar la capacidad del sector para adaptarse a cambios climáticos, presiones sanitarias o demandas del mercado mediante innovación científica y colaboración internacional.

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