El oro desafía al vino en Australia tras la compra de viñedos por mineras

Varias bodegas de la región han pasado a manos de empresas de exploración tras años de dificultades por los aranceles comerciales y el descenso del consumo

Miércoles 11 de Marzo de 2026

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La región de Great Western, en el centro-oeste de Victoria, Australia, vive un momento de cambio. Durante más de un siglo, los viñedos han sido el motor económico de esta zona, conocida por sus suelos poco profundos y la producción de vinos reconocidos. Sin embargo, en los últimos meses, empresas dedicadas a la búsqueda de oro han comenzado a adquirir terrenos que hasta ahora se destinaban al cultivo de uva.

La empresa Aureka, dedicada a la exploración minera, compró el año pasado tres viñedos en Great Western. Entre ellos figuran Miner's Ridge, Westgate y una explotación más pequeña. Estas compras se produjeron en paralelo a un aumento del precio del oro y tras varios años difíciles para el sector vitivinícola local. La caída en la demanda internacional y los cambios en los hábitos de consumo han llevado a muchos productores a replantearse su futuro.

Ben Thomson es la quinta generación al frente de Best’s Wines, una bodega con 160 años de historia en la zona. Según explica, la industria del vino en Victoria ha atravesado una etapa complicada debido a varios factores. Entre ellos se encuentran los aranceles impuestos por China entre 2020 y 2024, el exceso de oferta y la evolución en las preferencias de los consumidores. Thomson señala que la situación ha obligado a algunos propietarios a vender sus tierras y reconoce que es difícil ver cómo disminuye el número de bodegas en una región tan pequeña.

Los propietarios que vendieron sus viñedos a Aureka no han querido hacer declaraciones públicas sobre las operaciones. Por su parte, James Gurry, director general de Aureka, confirma que tres de las cuatro adquisiciones recientes incluyen viñedos. Gurry afirma que la empresa mantiene la actividad agrícola en estos terrenos y que no prevé grandes cambios en su uso inmediato. Añade que podrían destinarse a pastos si el mercado del vino no mejora.

La región occidental de Victoria tiene una larga tradición tanto en viticultura como en minería aurífera. Desde mediados del siglo XIX, ambas actividades han convivido en este territorio. Gurry subraya que no son excluyentes y que cada una atraviesa ciclos diferentes. En este momento, el precio del oro ha alcanzado máximos históricos, superando los 5.000 dólares estadounidenses por onza troy este año. Esto ha impulsado nuevas inversiones en exploración minera.

El interés por el oro se explica por el fuerte incremento del precio del mineral durante los últimos cinco años, con un aumento del 75% solo en los últimos doce meses. Sin embargo, Gurry advierte que solo una pequeña parte de los proyectos de exploración terminan convirtiéndose en minas operativas. Según sus datos, entre 300 y 1.000 proyectos suelen dar lugar a una sola mina. Además, disponer de una licencia para explorar no garantiza obtener permiso para explotar una mina.

Mientras tanto, el sector vitivinícola comienza a mostrar signos de recuperación tras varios años difíciles. Los aranceles chinos sobre el vino australiano —que llegaron hasta el 220%— provocaron una caída drástica en las exportaciones desde 2020 hasta su eliminación en 2024. Antes de estos impuestos, China era el principal destino internacional para los vinos victorianos. Las exportaciones pasaron de 379 millones de dólares australianos en 2019/20 a solo 140 millones en 2022/23.

Con el fin de los aranceles el año pasado, las ventas al exterior han vuelto a crecer y alcanzaron los 465 millones en 2025. Según un informe publicado este mes por Wines Victoria, la contribución económica del sector ascendió a 10.800 millones durante 2025, lo que supone un aumento del 14% respecto al año anterior. El informe también indica que la industria da empleo actualmente a 17.178 personas en todo el estado, un incremento del 25% respecto a hace dos años.

Stephanie Duboudin, directora ejecutiva de Wines Victoria, considera que estos datos muestran una tendencia positiva tras las dificultades recientes. Explica que la industria vitivinícola tiene un peso importante para la economía local y genera empleo tanto directo como indirecto en sectores como la hostelería o el turismo relacionado con el vino.

En Great Western conviven ahora dos intereses económicos: la tradición vinícola y la búsqueda intensiva de oro bajo sus tierras agrícolas. El futuro inmediato dependerá tanto del comportamiento del mercado internacional como de las decisiones empresariales sobre el uso final de estos terrenos históricos.

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