Las exportaciones de vino argentino caen un 7,2% en 2025 y marcan su peor registro desde 2009

El sector afronta una crisis global, con menor demanda en China y Estados Unidos y sin recuperación a la vista

Miércoles 14 de Enero de 2026

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Argentina’s Wine Exports Fall to $661 Million in 2025, Lowest Value Since 2009

Las exportaciones de vino argentino cerraron el año 2025 con los peores registros en más de una década y media, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). El valor total de las ventas al exterior, sumando tanto vino fraccionado como a granel, alcanzó los 661 millones de dólares FOB, lo que supone una caída interanual del 7,2%. En volumen, se exportaron 1,9 millones de hectolitros, un 6,8% menos que en 2024. Estas cifras sitúan a 2025 como el año con menor valor exportado desde 2009 y el de menor volumen desde 2004.

El informe del INV señala que en diciembre se produjo una leve mejora respecto al mes anterior, con un aumento del 3,9% en el valor exportado y un crecimiento del 10,8% en el vino fraccionado. Sin embargo, esta recuperación parcial no logró compensar la fuerte caída registrada durante el resto del año, especialmente en el segmento de vino a granel, que retrocedió un 29,5%. El precio promedio por litro también descendió ligeramente, pasando de 3,44 a 3,42 dólares.

Ramiro Barrios, responsable del área de Exportaciones de Bodegas de Argentina (BdA), explicó que la mejora observada en diciembre ayudó a reducir la caída acumulada durante el año. Sin embargo, subrayó que la situación internacional ha sido complicada para todos los grandes productores. Según Barrios, tanto Argentina como Estados Unidos, Burdeos y Australia han tenido problemas para colocar sus vinos en los mercados internacionales. Entre las causas principales figuran la reducción del consumo en dos mercados clave: Estados Unidos y China. En China, la demanda comenzó a disminuir en 2017 debido a políticas de austeridad y se agravó tras la pandemia. En Estados Unidos, la inflación y la subida de tipos de interés han reducido el gasto en bebidas alcohólicas.

Barrios añadió que aunque hay más consumidores potenciales, estos compran vino con menos frecuencia y en menores cantidades. Esta tendencia afecta tanto al mercado argentino como al internacional.

Daniel Rada, director del Observatorio Vitivinícola Argentino (OVA), señaló que el sector no ha logrado recuperarse del fuerte descenso registrado en 2023. Hasta ese año, Argentina mantenía exportaciones cercanas a los 200 millones de litros de vino fraccionado. Desde entonces, las ventas externas han caído alrededor de un 25%, situándose en torno a los 150 millones de litros anuales. Rada indicó que este fenómeno no es exclusivo de Argentina y que otros países también han sufrido descensos importantes.

El director del OVA observó que ante la caída del volumen exportado se produjo un aumento del precio en dólares por litro. Sin embargo, esta estrategia tuvo efectos negativos porque dificultó aún más la colocación del producto en un mercado donde el precio es determinante.

A pesar del escenario adverso generalizado, algunos mercados han ofrecido oportunidades puntuales para el vino argentino. Barrios mencionó el caso de Canadá, donde las bodegas argentinas lograron aumentar su presencia debido a cambios arancelarios que afectaron a productos estadounidenses. También se registraron resultados positivos en Colombia y Rusia. Por el contrario, Reino Unido fue uno de los destinos donde Argentina perdió cuota de mercado.

Las perspectivas para mejorar las exportaciones pasan por acuerdos bilaterales con grandes bloques comerciales como la Unión Europea o Estados Unidos. Barrios consideró probable un acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur que podría beneficiar al sector argentino a medio plazo. No obstante, advirtió que su impacto no será inmediato. En Estados Unidos persisten obstáculos arancelarios y una pérdida de competitividad por la evolución del tipo de cambio entre euro y dólar.

En cuanto al comercio digital, las ventas online han aumentado pero todavía representan una parte pequeña del total y requieren mayor desarrollo por parte de la industria.

De cara a 2026, Barrios anticipa un año exigente para las bodegas argentinas. Considera necesario mejorar la eficiencia interna y ajustar márgenes para competir mejor en mercados clave como Estados Unidos. Por su parte, Rada fue prudente sobre una posible recuperación rápida y señaló que cada empresa debe definir su propia estrategia ante un entorno incierto.

Rada también remarcó que aunque hubo cierta recomposición durante 2025 gracias a una inflación más previsible, el tipo de cambio real sigue siendo desfavorable para las exportaciones argentinas. Para lograr una mejora sustancial sería necesario un dólar más alto respecto al peso argentino.

En relación al vino a granel, Rada apuntó que podría haber oportunidades si se producen cosechas menores en otros países productores como España. Sin embargo, advirtió que los volúmenes actuales son muy bajos y que Argentina tiene dificultades para competir por costes logísticos y marítimos frente a países como España.

El sector vitivinícola argentino afronta así un periodo marcado por caídas históricas en sus exportaciones y una recuperación que aún no se vislumbra clara ni inmediata. Las expectativas están puestas en posibles acuerdos comerciales internacionales y en ajustes internos para mejorar la competitividad frente a otros grandes productores mundiales.

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